14/12/2025
3° 𝗗𝗢𝗠𝗜𝗡𝗚𝗢 𝗗𝗘 𝗔𝗗𝗩𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
🌸 1. Oración Inicial
Señor Jesús, Luz que viene a disipar nuestras sombras, en este Tercer Domingo de Adviento, cuando la Iglesia entera se reviste de gozo, nos reunimos con el corazón abierto como un pesebre, deseosos de recibirte. Tú, que haces ver al ciego, caminar al cojo y cantar al mudo, ven también a sanar nuestras dudas, a fortalecer nuestra esperanza, a encender en nosotros la alegría que no se apaga.
Como Juan en la cárcel, a veces también preguntamos: “¿Eres Tú el que ha de venir?”. Y Tú, con ternura, respondes con obras de amor. Enséñanos a reconocerte en los signos de vida que florecen en medio del desierto, en los pequeños milagros de cada día, en la sonrisa del pobre, en la ternura de un niño, en la fidelidad del que espera.
Ven, Señor Jesús. Que esta oración sea un canto de bienvenida, una lámpara encendida en nuestro interior, un eco del cielo que anuncia: ¡Alégrense, el Salvador está cerca!...Amén.
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🔍 2. Meditación del Evangelio Mateo 11, 2-11:
“¿Eres Tú el que ha de venir?”
La pregunta de Juan resuena como un susurro en el alma de quienes esperan, de quienes sufren, de quienes dudan. Desde su prisión, Juan no ve milagros, no escucha multitudes, no siente la brisa del Jordán. Solo tiene noticias. Y aun así, pregunta. Porque la fe verdadera no teme preguntar.
Jesús no responde con teorías, sino con hechos: los ciegos ven, los cojos andan, los pobres son evangelizados. La alegría del Reino no es un sentimiento pasajero, sino una realidad que transforma. Es la alegría de ver que el amor vence al dolor, que la vida brota donde parecía haber muerte, que el Mesías ya está actuando, aunque no siempre como lo imaginamos.
Y luego, Jesús habla de Juan. No como un profeta cualquiera, sino como el más grande nacido de mujer. Pero añade algo desconcertante: “el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él”. ¿Qué significa esto? Que en el Reino, la grandeza no se mide por la fama, sino por la apertura al amor. Que el gozo más profundo no está en ser reconocidos, sino en reconocer al que viene.
Hoy, en este domingo rosado, se nos invita a alegrarnos no porque todo esté resuelto, sino porque el Salvador ya está en camino. Y su presencia transforma incluso nuestras cárceles interiores en lugares de esperanza.
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🕯️ 3. Oración para el Encendido de la Tercera Vela
(Se encienden las dos primeras velas moradas y la vela de color rosado)
Señor Jesús, Luz que alegra nuestras noches, hoy encendemos esta tercera vela como signo de gozo. Es la llama de Juan, que anuncia tu llegada. Es el resplandor de los que, aun en la espera, ya celebran tu presencia.
Que esta luz rosada ilumine nuestros corazones, nos despierte del letargo, y nos haga mensajeros de esperanza para los que aún dudan,
para los que sufren, para los que esperan.
Ven, Niño Dios, y encuentra en nosotros un hogar encendido de fe, una familia que canta tu llegada, una comunidad que se alegra porque Tú vienes a salvarnos...Amén.
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🙏 4. Peticiones de los Fieles
Con el corazón lleno de esperanza y alegría, elevemos nuestras súplicas al Señor que viene:
1. Por la unidad de la Iglesia, para que, superando divisiones, sea un solo corazón que espera y celebra la venida del Señor. Roguemos al Señor.
2. Por los más necesitados: los pobres, los enfermos, los que están solos o en prisión, para que esta Navidad encuentren consuelo, compañía y alegría en nuestras manos solidarias. Roguemos al Señor.
3. Por los niños por nacer, para que sean acogidos con amor y respeto, y por todas las madres, para que reciban apoyo y esperanza. Roguemos al Señor.
4. Por nuestras familias, para que vivamos este Adviento con gozo, oración y gestos concretos de amor. Roguemos al Señor.
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🌟 5. Oración Final
Señor Jesús, Alegría que despunta en el alba, gracias por habernos reunido en este domingo de gozo. Gracias por recordarnos que Tú ya estás obrando, que tu Reino avanza en lo oculto, en lo pequeño, en lo sencillo. Como Juan, queremos prepararte el camino. Como los pobres del Evangelio, queremos recibir tu Palabra con el corazón abierto.
Haznos sembradores de alegría, portadores de tu luz, testigos de tu amor. Que esta semana vivamos con los ojos atentos a tus signos, con los pies dispuestos a servir, con el alma encendida por la esperanza.
Y cuando llegue la Noche Santa, que nos encuentre despiertos, cantando con los ángeles: ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!...Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo Amén.