06/08/2026
NOVENO DIA: 6 DE AGOSTO
REZAMOS POR LOS PEREGRINOS
Pedido de perdón:
Vos, que nos abrís el Camino hacia el Padre. Señor, tené piedad.
Vos, que sos descanso en las fatigas. Cristo, tené piedad.
Vos, que te hiciste peregrino como uno de nosotros. Señor, tené piedad.
Palabra de Dios
“Soy un peregrino en esta tierra Señor” (Salmo 119, 19).
Meditación
Amigas y amigos, vamos como peregrinos, y es hermoso peregrinar. Como sabemos, cada uno podría rezar en su parroquia, o en su casa delante de una imagen, pero si va a un Santuario o Capilla es porque vale la pena peregrinar. Hace bien. No vamos como individuos, sino como pueblo en camino, y cada uno está en medio de este mar de hermanos creyentes que comparten este viaje hacia el Señor. Cada uno se siente unido a las hermanas y hermanos que van a agradecer, a llorar, a suplicar, a pedir por sus familias o por su trabajo. Llegamos como hermanos y oramos unos por otros. También llevamos en el corazón los sufrimientos del pueblo argentino para presentarlos al Señor. En realidad, la peregrinación nos recuerda que somos peregrinos, que toda nuestra existencia es una peregrinación. Lo dice la Palabra de Dios: “Porque somos forasteros y peregrinos ante ti, como lo fueron nuestros padres” (1 Crónicas 29,15). “Escucha mi oración Señor, no guardes silencio ante mis lágrimas; porque extranjero soy en medio de ti, peregrino, como todos mis padres” (Salmo 39,13) Somos peregrinos que estamos de paso en este mundo, y es como si camináramos dentro del corazón de Dios. Él nos sostiene, nos da fuerzas para seguir adelante, para que no bajemos los brazos. Cuando llegamos como peregrinos a San Cayetano, sentimos que el amor del Señor nos fortalece más todavía. Y en el rostro de San Cayetano volvemos a descubrir ese amor del Señor. Pero lo importante, peregrino, es que un día vas a llegar a tu verdadera patria, a la más hermosa ciudad, al destino final de tu vida, al lugar más precioso y feliz. Mientras tanto somos caminantes, viajantes, peregrinos sedientos de la verdadera luz y de la verdadera vida. Al llegar nos recibe San Cayetano, que es un hermano en la fe, un santo, un hombre bueno, de corazón generoso. Durante su vida él también dedicó tiempo a recibir con cariño a los peregrinos que llegaban a Roma. Ahora nos recibe con afecto y escucha a todos los que llegan a contar sus p***s, a pedir ayuda al Señor o a agradecer una gracia recibida. Dale gracias por su amistad.
Oración
“Señor, bendito seas por la vida que nos regalaste. Somos peregrinos, siempre caminando hacia tu presencia, en medio de las dificultades de esta tierra. Cada día es una peregrinación, con la fuerza y el amor que nos das. Ayudanos a vivir el Evangelio para estar cada día más cerca de tu corazón divino. Que frente a la figura de San Cayetano, podamos recibir tu ayuda para seguir luchando. Amén”.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Oración a San Cayetano
Dios de todo consuelo, Padre misericordioso, que ves en lo secreto y conoces nuestras necesidades, que alimentas los pájaros del cielo y vistes los lirios del campo, te pedimos, por intercesión de San Cayetano, que nos des fuerzas para arrepentirnos de nuestros pecados de modo que, viviendo en amistad con Dios y con todos nuestros hermanos, no nos falte el pan y el trabajo de cada día. Amen
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