Victor Hugo Diaz
Horarios de Misas
Domingos: hs. 9:30
Martes: hs. 20:00
Confesiones
Martes: luego de la Misa de hs. 20
Santería
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Nuestra Comunidad pertenece a la
Parroquia Encarnación del Verbo
Av. Ivonne Retamoso de
Iñiguez N° 5408, etapa 10
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Historia de San Ramón Nonato:
Según la tradición su nacimiento fue en Portel (Cardona, Cataluña, España) el 2 de febrero de 1200, en circunstancias extraordinarias. Sus padres soñaban con la llegada de un hijo. Cerca del pueblo había una ermita dedicada a San Nicolás de Bari donde, frente a la imagen de la Virgen con el Niño, la futura madre acudía buscando consuelo y esperanza de gestar esta nueva vida. La Virgen escucha sus ruegos y la vida comienza a germinar. Volviendo un día de la Ermita a su casa muere. Ramón Folch, el Vizconde de Cardona estaba de cacería, y al ver a la mujer tendida en el suelo, sin vida, se inclina sobre el cuerpo y como por inspiración divina, extrae su daga y rasga el vientre de la mujer, naciendo así el niño. A los pocos días fue bautizado Ramón, que era el nombre del Vizconde de Cardona en agradecimiento por su intervención, quien lo asume como ahijado. Cerca de sus 20 años Ramón pide ingresar a la Orden de los Mercedarios. Profundiza su amor a María, y se compromete con sus hijos que están cautivos. Descubre el sentido de dar la vida por los hermanos. Es elegido por los Mercedarios como redentor, para el rescate de los cautivos. En el año 1236, en Argelia, ante la gran cantidad de cautivos, decide quedarse como rehén en lugar de ellos, mientras sus compañeros conseguían el dinero para su rescate. Compartiendo el sufrimiento, la prisión y el mal trato que padecían los cautivos, Ramón comienza a consolarlos, a darles ánimo, a hablarles de ese Dios que nunca nos olvida. Y así su prédica y aliento no sólo llama la atención de los cristianos cautivos, sino también de sus captores, con lo cual comienzan a interesarse por su predicación, llegando a convertir a algunos de ellos. Esto enfurece a los jefes principales y le ponen un candado en su boca para que deje de hablar, sólo se lo sacaban para que pudiera comer. A pesar de ese tormento continúa predicando. El Papa Gregorio IX lo nombra cardenal en el año 1239. Sin embargo, no llega a asumir este título ya que muere en el camino el domingo 31 de agosto de 1240. Para que no hubiera disputas sobre donde iba a ser enterrado, se propuso poner sus restos sobre una mula ciega, considerando que donde se detuviera sería el lugar que el santo había elegido para quedarse. Luego de detenerse brevemente en
dos parajes, finalmente llega a la ermita de San Nicolás, lugar donde sus padres soñaron y anhelaron su nacimiento. Oración a San Ramón Nonato:
¡Glorioso San Ramón! Tu llegada al mundo fue milagrosa,
fuiste rescatado de la muerte segura cuando desde el vientre de
tu madre mu**ta un hombre inspirado por Dios decidió sacarte. Desde pequeño creciste sin sus caricias pero encontraste en
el Señor y en tus amigos más cercanos el amor que tanto
necesitabas. La Virgen María fue tu consuelo y esperanza. Ella escuchó tu
súplica, te adoptó como su hijo y aprendiste a entregarte con
confianza llamándola Madre. Ayúdame hoy a sentirme como vos su hijo amado. Tus momentos de soledad, de sacrificio y oración preparaban
tu entrega al amor de Dios.
¡Santo Patrono! Escuchaste el llamado del Señor y tu vida de
sacerdote estuvo enteramente dedicada a la predicación del
Evangelio de Jesús y como Él enseñaste con tu ejemplo y las
palabras.
¡San Ramón! Tu anhelo era ayudar a los cristianos cautivos,
rescataste a muchos, consolaste a los afligidos, asistías a los
enfermos, muchos sanaron por tu intersección.
¡Ayúdame a amar y servir sin cansancio!
¡Santo lleno de amor! Siempre y en cualquier ocasión dabas
gracias a Dios. ¡Ayúdame a ser agradecido!
¡Santo Patrono de nuestra Comunidad! ¡Bendice a todo
niño/a por nacer! Cuida de las embarazadas, en especial de las
que viven un embarazo difícil.
¡San Ramón! Ruega por los matrimonios que piden y esperan
un hijo/a nacido de su amor. Tu amor a Jesús nos enseñe a confiar y amar a su Iglesia. Ayúdanos a entregarnos como tú que moriste pidiendo y
recibiendo la Comunión, Alimento del peregrino hijo de Dios. Alcánzanos con tu intersección lo que en silencio te pedimos
ahora...
¡San Ramón Nonato! Ruega por nosotros. Padre Nuestro, Ave María, Gloria.