30/03/2022
El Sr. Arzobispo con la Prensa
POR UNA IGLESIA SINODAL
Comunión, participación y misión
El 9-10 de octubre del 2021 se inició el camino del Sínodo, convocado por el Papa Francisco en las iglesias particulares y también en Salta, que se abrió el 17 de octubre siguiente. Se trata de un camino que culminará como evento en octubre del 2023 cuando se celebre la 16ª Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en Roma.
Este camino continuará porque el objetivo es impregnar a los cristianos de un estilo “de disponibilidad para la escucha y el diálogo”.
Este estilo no es una novedad en la Iglesia. Así actuó en sus primeros tiempos en Jerusalén como los testifican los Hechos de los Apóstoles. La experiencia sinodal caracterizó todo el primer milenio; luego, circunstancias históricas provocaron modalidades distintas. En el Concilio Vaticano II (1962-1965) se profundizó la conciencia de la Iglesia como misterio de comunión misionera y desde entonces se preceptúan y ponen en marcha organismos que favorezcan dicha comunión y alimenten el espíritu misionero.
El Papa Francisco da un paso adelante y nos invita a profundizar en un dato: la comunión se alimenta cuando aprendemos a “caminar juntos”, que es lo que significa la palabra Sínodo. Este caminar juntos tiene posibilidades nuevas gracias al desarrollo de las tecnologías que nos permiten las comunicaciones virtuales. Por eso el Papa pide que para este Sínodo la consulta llegue a la mayor cantidad posible de cristianos y abre las preguntas a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Para dar un paso hacia adelante en el estilo de la escucha se establece una fase diocesana, una segunda fase nacional y una tercera fase en la Reunión de los Obispos en Roma.
La pregunta que la Iglesia se hace es: ¿Cómo ser fiel al mandato de unidad y misionero del Señor en este nuevo milenio? Para responder a esta pregunta es necesario escuchar a Dios y a los hermanos. Partimos de las experiencias de comunión y participación favorecidas a lo largo de estos casi 60 años del tiempo después del Concilio y nos abrimos a la escucha de todos, no sólo de los cristianos.
Somos conscientes que no hay escucha posible entre los hombres que toque la profundidad del corazón de cada uno si no abrimos primero el corazón a Dios. Por eso el Sínodo es preparado por un tiempo de oración y por la oración que acompaña todos los tiempos.
En Salta, la Comisión Central del Sínodo, está trabajando generosamente en animar el diálogo y la escucha en las parroquias, movimientos e instituciones, en los organismos diocesanos y más allá de los límites visibles de la Iglesia. Estamos convencidos que en el camino de un serio discernimiento podremos encontrar, con mayor precisión, la voluntad de Dios. Confiamos que Él nos dará fuerza para crecer en fidelidad a los caminos que Él nos traza. Agradecemos a Dios los dones que nos da a lo largo de la historia y nos abrimos a los desafíos que el Señor de la historia nos ha de presentar en el presente y en el futuro.