11/09/2026
El tiempo ha engendrado la conciencia con su contenido. Es la cultura del tiempo. Su contenido conforma la conciencia; sin él, la conciencia, tal como la conocemos, no existe. Entonces no hay nada. Movemos las pequeñas piezas en la conciencia de un área a otra, según la presión de la razón y la circunstancia, pero dentro del mismo campo de dolor, aflicción y conocimiento. Este movimiento es el tiempo, el pensamiento y la medida. Es un juego sin sentido que la mayoría juega, tanto los dignos como los insensatos; es un juego a las escondidas con uno mismo, la sombra y la sustancia del pensamiento, el pasado y el futuro del pensamiento. El pensamiento no puede retener este momento, pues este momento no pertenece al tiempo. Este momento es el final del tiempo; el tiempo se ha detenido en ese momento; no hay movimiento en ese momento y, por lo tanto, no se relaciona con ningún otro momento. No tiene causa y, por ende, carece de principio y de fin. La conciencia no puede contenerlo. En ese momento de nada, todo es. La meditación es el vaciado de la conciencia de su contenido.
~ Jiddu Krishnamurti, The Beauty of Life – Krishnamurti’s Journal