31/05/2025
En esta ocasión, el Pr. Luis Yuretig compartió una enseñanza centrada en el «Dios de Pactos». A diferencia de un contrato, un pacto bíblico es iniciativa de Dios: Él define los términos y garantiza su cumplimiento. En Génesis 15, Dios reafirma su promesa a Abram de darle descendencia y tierra, y lo invita a realizar un sacrificio como señal de ese pacto. Abram obedece, y aunque no entendamos todos los detalles simbólicos de los animales, el mensaje central es claro: la obediencia precede al cumplimiento de las promesas.
Durante el sacrificio, Abram enfrenta oposición —aves de rapiña intentan interrumpir el acto— pero él las ahuyenta. Así también, nuestras decisiones de fe muchas veces enfrentan oposición espiritual. Finalmente, Dios mismo pasa entre los animales partidos, mostrando que el pacto no depende del hombre, sino de la fidelidad divina. Esta escena anticipa el sacrificio perfecto de Cristo y nos invita, según Romanos 12:1, a presentarnos como «sacrificio vivo» delante de Dios.
Aunque enfrentemos lucha, si perseveramos, veremos cumplidas las promesas de un Dios que nunca falla.