30/05/2026
IVÁN SAMUEL GONZÁLEZ
28/06/2002 – 29/05/2026
Con profunda tristeza, queremos informar a todos y cada uno de los hermanos y amigos que ha partido a la patria celestial una persona muy querida por quienes hemos tenido la dicha de conocerle y compartir junto a los suyos: nuestro amado Iván González, hijo de los pastores Pedro y Paola González.
El deceso de este pequeño valiente aconteció en el sanatorio Sarmiento, de la ciudad de Resistencia (Chaco), donde se encontraba internado debido a complicaciones derivadas de una bronco-neumonía. Si bien parecía estar reaccionando favorablemente ante semejante cuadro, en las horas previas al desenlace su salud desmejoró, y los ojos de Iván se cerraron de este lado del sol.
Desde niño, y producto de una neumonía crónica que afectó algunas funciones neurológicas y motoras, Iván vio transcurrir sus días confinado a una silla de ruedas, pero también acompañado de un cuidado tierno y amoroso de sus padres y hermanos, a quienes reconocía por la familiaridad de sus voces. ¡Es imposible no recordar esa sonrisa que llenaba su boca como respuesta a tanto amor!
Es que, para Pedro, Paola y sus hermanos Elías, Andrés e Isaías, el pequeño Iván no era alguien agregado a una foto: él fue la razón de conocer, amar y descubrir el amor de Dios de una manera especial, diferente, única. Cada batalla por la salud de Iván, cada desvelo y cada lágrima vertida los unió como familia y caminaron por fe, dando gracias a Dios y confesando que Él sigue estando en control de todo, incluso de aquello que no entendemos.
Hoy, la familia pastoral González – Romero sufre la separación momentánea de su pequeño Iván. Los recuerdos habrán de agolparse en la mente, y desde el lugar donde nos encontramos será necesaria la oración a favor de ellos, dando gracias a Dios por haber cuidado hasta su último aliento a una perla tan valiosa; asimismo, rogaremos por el consuelo del bendito Espíritu para con ellos al atravesar esta hora de dolor, y por los familiares, amigos, hermanos en la fe y allegados que le sobreviven a Iván, para que al recordarle, la fe sea estimulada y la esperanza de un pronto encuentro en las nubes se acreciente, para estar por siempre con el Señor todos juntos.
Iván contempla, al fin, el rostro del Señor, y su sonrisa llena el cielo, libre de los dolores (y de la silla de ruedas). ¡Has vencido, pequeño guerrero! ¡Hasta la gloriosa resurrección!
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