09/06/2025
📜 Carta de Don Orione – Vigilia de Pentecostés, 19 de mayo de 1923
“¡Gracia y paz a usted, a su óptima hermana y a Sor María, de parte de Dios, nuestro Padre celestial, el Señor Redentor y Dios Nuestro Jesucristo y del Espíritu Paráclito, Dios y santificador de las almas!
Deseo hacerle llegar una palabra para la dulce solemnidad de Pentecostés.
Hoy, ya no es la proclamación de la ley de justicia del Sinaí, sino de la ley de gracia, de caridad, de misericordia. Pentecostés es el fin y la consumación de todo lo que Dios ha obrado y sufrido por la humanidad.
¡Qué gran día es éste! No es ya la celebración de un misterio pasado, como en otras fiestas, sino de un misterio de la santa Iglesia de Jesucristo.
El Espíritu Santo descendió visiblemente sobre la Iglesia naciente, un día domingo, en la gran fiesta de Pentecostés de los Hebreos, a fin de que, en aquel mismo día, en el cual Dios había dado la antigua ley sobre el Sinaí, ella fuese abolida por la nueva.
¡Oh, pidámosle a Nuestro Señor, que quiera escribir de la misma manera su santa ley en nuestros corazones, con el dedo de su diestra y estamparla tan profundamente que no se borre jamás!
El fuego apareció en forma de lenguas, para que los apóstoles, con sus lenguas, expandiesen el fuego de la divina caridad en todos los corazones dóciles a la gracia.
Era el Espíritu Santo el que hablaba por la boca de los apóstoles.
Y como el misterio de Pentecostés continúa siempre invisiblemente en la Iglesia, así descienda y viva siempre en nosotros la caridad habitual o gracia santificante.
Nos obtenga [la Virgen María] de Jesús todos los copiosos dones y frutos del Espíritu Santo, que nos dilatan de caridad el corazón, como dilataron el corazón de San Felipe Neri, y nos conceda vivir encendidos de caridad para poder inflamar de divina caridad a todas las almas.”
✍️ Don Orione – Carta a una Hermana enferma, 1923.
🕊️ Fuente: “Lo que yo recibí”, P. Facundo Mela.
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