25/05/2026
En Pentecostés se manifestó el comienzo de una nueva etapa para la iglesia. Jesucristo, después de cumplir su obra en la tierra, entregó la autoridad al Espíritu Santo para consolar, guiar, convencer de pecado y empoderar a los creyentes.
El Espíritu Santo no es solo una doctrina o una experiencia de momento, sino una Persona activa que transforma el corazón, produce arrepentimiento, activa el temor de Dios y prepara a la iglesia para la venida de Cristo. Desde Génesis hasta Hechos, vemos su obra dando vida, fortaleciendo la fe y acompañando al pueblo de Dios; y así como guió y llenó de poder a los discípulos para marcar diferencia en el mundo, hoy sigue obrando en la iglesia para restaurar el diseño original del cielo sobre la tierra.