08/08/2025
“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténgase firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud”. Gálatas 5:1 (NVI)
Alabado sea por siempre nuestro Señor Jesucristo quien, entregando Su vida en la cruz pagó el más alto precio, para que mediante nuestra fe en Él seamos verdaderamente libres de toda clase de esclavitud. Pero depende de cada uno de nosotros permanecer en esa libertad, por eso debemos mantenernos firme y no retroceder a la esclavitud.
Jesucristo, en la plenitud del tiempo, vino para que seamos libres del temor, sanos en las emociones quebrantadas, libres de las secuelas del abandono y rechazo, libres de toda adicción, vicios, odio, libres de la pobreza, libres de maldiciones generacionales y muchas cosas más; de tanto nos libró el Señor que necesitaríamos páginas y páginas para numerarlas, todo producto del pecado de desobediencia. Pero ¡Cristo te ha libertado para que vivas en libertad! ¿Estás alerta y cuidando que nada te vuelva a convertir en esclavo?
Vivimos en este mundo rodeados de inmundicias, de promiscuidad, de tanta propaganda que incita a toda clase de vicios y hábitos que esclavizan, argumentos que bombardean la mente, por lo que necesitamos orar diariamente aplicando la sangre de Cristo para que constantemente nos limpie de toda contaminación con la que estamos en contacto en el mundo. Déjame decirte que ¡esa sangre tiene poder para limpiarte cada día!
Ríndele todos los días tu vida al Señor, y somete a Su autoridad cualquier hábito que te esté impidiendo ser verdaderamente libre; entrégale tus pensamientos, tus deseos, tus planes, y obedece Su Palabra. Siempre recuerda que eres vencedor solamente a través de Cristo Jesús y Su sangre vertida en la cruz. Confiesa cada día TODO lo que a través de la sangre de Cristo tienes: redención, liberación, perdón, santidad, sanidad, prosperidad, ¡¡completa libertad!!
Lectura congregacional: Salmos 89:46-52; Job 4-7; 1 Corintios 7:12-24