03/06/2026
El pasado domingo vivimos una hermosa reunión de mujeres donde recordamos la importancia de cuidar el templo que Dios nos ha dado. A través de un tiempo de spa y limpieza facial, reflexionamos sobre una verdad aún más profunda: así como cuidamos nuestro exterior, también necesitamos permitir que Dios limpie, restaure y renueve nuestro interior. Aprendimos que apartar tiempo para nosotras no es egoísmo, sino una forma de administrar bien lo que Dios nos confió. Porque cuando una mujer está sana espiritual, emocional y físicamente, puede cumplir mejor el propósito que Dios tiene para su vida y bendecir a quienes la rodean. Gracias a cada mujer que fue parte de este tiempo tan especial. ¡Que sigamos cuidando el templo y permitiendo que Dios haga su obra en nosotras cada día! ✨