19/05/2026
Cristo se presenta en el Evangelio como Señor absoluto de la creación y cercano al alma que confía. En la tempestad calmada, mientras los discípulos se llenan de miedo, Él duerme; al despertarlo, increpan su aparente indiferencia, pero Jesús responde manifestando su poder divino: manda al viento y al mar, y todo obedece. Así enseña que, aun cuando parece ausente, permanece verdaderamente presente, y pide fe firme frente a las dificultades. Del mismo modo, cuando camina sobre las aguas, invita a Pedro a ir hacia Él; mientras el apóstol confía, se mantiene firme, pero al dudar comienza a hundirse. Cristo lo sostiene y corrige su poca fe. Estos pasajes muestran que la vida cristiana exige mirar a Jesús por encima de las circunstancias, confiando en su poder y en su cercanía. El temor y la duda alejan; la fe, en cambio, permite participar de su victoria.
San Josemaría Escrivá de Balaguer