25/01/2026
El amor de Dios me lleva al propósito
El propósito del ser humano se activa mediante el amor total a Dios (Deut. 6:5), rompiendo el ciclo de vacío que dejó la caída en el Edén, donde el hombre comenzó a buscar plenitud en lo que sus ojos físicos veían (Gén. 3:6).
La restauración ocurre cuando dejamos de mirar lo superficial y volvemos el corazón al Espíritu; en ese momento, el “velo” de los patrones heredados se quita, permitiéndonos percibir espiritualmente (Râ’âh) y ser transformados a la imagen de Dios. Al comprender que somos amados incondicionalmente (Isa. 49:16), recuperamos nuestra autoridad espiritual para arrancar lo antiguo, plantar lo nuevo y caminar hacia lo eterno, enfocándonos en lo que no se ve pero trasciende (2 Cor. 4:18).
# Propósitos