31/05/2026
Solemnidad de la Santísima Trinidad – Reflexión de la celebración
Durante la celebración, el presbítero Padre Alejandro Núñez compartió una profunda reflexión sobre el misterio de la Santísima Trinidad, recordándonos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo: un solo Dios en tres Personas, que nos ama, nos crea y nos acompaña constantemente en nuestro camino.
En su homilía, destacó la importancia de reconocer que nuestra vida tiene un origen y un propósito en Dios. No somos fruto del azar ni estamos abandonados a nuestra suerte; hemos sido creados por amor y llamados a vivir en comunión con Él.
También hizo referencia a la realidad de nuestra sociedad actual, especialmente a la situación de muchos jóvenes que experimentan un profundo vacío interior. En un mundo que frecuentemente busca llenar el corazón con bienes materiales, deseos pasajeros y el individualismo, muchas personas terminan sintiéndose solas, sin sentido y sin esperanza.
Ante esta realidad, el Padre recordó que la ausencia de Dios deja un vacío que ninguna realidad terrena puede colmar plenamente. Sin embargo, el encuentro con Cristo transforma la vida, devuelve la esperanza, fortalece el corazón y nos hace descubrir que nunca estamos solos. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo permanecen junto a nosotros, sosteniéndonos en cada momento y guiándonos hacia la vida eterna.
Asimismo, nos animó a asumir con responsabilidad nuestra misión de anunciar el Evangelio, para que quienes viven en la soledad, el desánimo o el sinsentido puedan descubrir el amor de Dios y comprender que son valiosos, amados y acompañados por Él.
Al finalizar la Santa Misa, se vivió un momento especialmente significativo para nuestra comunidad. El Padre Alejandro Núñez realizó la bendición solemne de dos imágenes religiosas que fueron donadas generosamente a la Capilla San Francisco de Asís: una imagen de San José y otra de Nuestra Señora de Belén. Con gratitud recibimos estos signos de fe y devoción, que enriquecen nuestro templo y nos invitan a profundizar nuestra vida espiritual bajo la protección de estos queridos intercesores.
Que la Santísima Trinidad fortalezca nuestra fe, renueve nuestra esperanza y nos impulse a ser testigos del amor de Dios en medio del mundo.
"Cuando el corazón humano busca sentido, la Santísima Trinidad responde con amor. Donde el mundo ofrece vacío y soledad, Dios ofrece presencia, esperanza y vida."