27/08/2026
“ ESTÉN PREPARADOS “
“¿Qué hacíamos cuando no teníamos hijos?” Este matrimonio conserva la alegría de estar juntos
publicado el 25/08/26
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Dorota Niedźwiecka
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5 min de lectura
Rodzina Tonderów
Crédito: Fot. archiwum państwa Tonderów
Las discusiones diarias pueden arruinar la alegría, y cuando a eso se le suma la constante falta de tiempo para estar juntos, el matrimonio enfrenta un reto
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Aleksandra y Jan, un matrimonio polaco y padres de cinco hijos, conocen bien esa situación con alegría. Esto es lo que les ayudó a salir del caos y recuperar el equilibrio que necesitaba su familia. Ambos se criaron en hogares donde la fe, la familia y el bien que se le brindaba al prójimo eran valores importantes.
Rodzina Tonderów
Fot. archiwum państwa Tonderów
En la preparatoria, ambos formaban parte de "Oasis", movimiento enfocado en la formación, la convivencia y retiros comunitarios. Sin embargo, Janek rara vez asistía a las reuniones de jóvenes, ya que estudiaba en el colegio de los cistercienses, en Cracovia. No se conocieron más de cerca hasta que participaron en retiros fuera de la ciudad.
"Había una costumbre según la cual la gente de una misma parroquia se iba de retiro a diferentes partes de Polonia para conocer a otras personas del movimiento —recuerda Aleksandra con una sonrisa—. Unas vacaciones, en el "Oasis" de Cieszyn, descubrí con sorpresa que Janek también estaba allí".
Durante dos semanas se veían todos los días. Salían juntos a pasear y comer helados. Su relación se fortaleció gracias a una situación divertida: en una de las reuniones del club, ambos se presentaron con un tema relacionado con su personaje favorito: Janek se puso una corbata con el Osito Pooh, y ella se puso una camiseta con él.
Después de las vacaciones, tuvieron que enfrentar la separación de nuevo: Janek regresó a la escuela en Cracovia, y unos años más tarde, Aleksandra se fue a estudiar economía a Reino Unido.
"En la recepción del internado me ponía en la fila para usar el teléfono de tarjeta, ¡y luego hablábamos todo lo que podíamos!", cuenta Jan con emoción.
La distancia los separaba, pero cuidaban su relación. Se escribían decenas de cartas y tarjetas, se contaban sus vidas día a día y se apoyaban mutuamente con la oración.
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La familia en lugar de la empresa
Se casaron el 12 de junio de 2010. Se mudaron a Katowice (una ciudad del sur de Polonia) y pronto comenzaron a tener sus desacuerdos cotidianos. Ella prefería planear la mayoría de las actividades con anticipación, mientras que a Janek le gustaba tomar decisiones espontáneas. "Tuvimos que aprender a ser pacientes y a llegar a acuerdos, para que nuestras decisiones diarias fueran buenas para ambos", admiten.
Cuando, dos años después de casarse, nació Hania, su vida dio un giro radical. "¿Qué hacíamos cuando no teníamos hijos? ", se preguntaban con asombro al descubrir cómo toda su vida había comenzado a girar en torno a su primer bebé. Estaban felices y, al mismo tiempo, muy, muy cansados. Con alegría dieron la bienvenida al mundo a sus siguientes hijos. Hoy son padres de cinco : Hania, de catorce años; Krzys, de doce; Staś, de diez; Marysia, de ocho, y Zosia, de tres.
La crianza es un reto
Ambos querían criar a sus hijos de la mejor manera posible. Sin embargo, en medio del ajetreo diario, los intentos por evitar las peleas entre los niños y la lista de "cosas por hacer", les invadía una creciente sensación de caos.
Con cada nuevo nacimiento, parecía que no había tiempo suficiente ni siquiera para brindar a cada uno de los pequeños la atención que necesitaba. Comprendieron que su presencia en casa era clave para el bienestar de la familia. Y se enfrentaron a una difícil decisión vital.
"Podríamos haber seguido con el modelo en el que ambos trabajamos intensamente, lo que nos permite tener un presupuesto familiar satisfactorio", dicen. "Sin embargo, decidimos que la familia es mucho más importante que los ingresos".
Aleksandra cambió su trabajo exigente en una empresa, que implicaba viajes frecuentes, por una ocupación más tranquila. Se repartieron el cuidado de los niños de tal manera que, cuando uno trabajaba, el otro se quedaba en casa. Pronto, Janek también adaptó su horario de trabajo a las necesidades de la familia, al iniciar su propio negocio.
La receta del caos en casa
Rodzina Tonderów
Fot. archiwum państwa Tonderów
Para ocuparse aún mejor de la crianza de sus hijos, asistían a los retiros de la Iglesia Doméstica dedicados a este tema. El intercambio de experiencias con otros padres resultó ser de gran ayuda. Juntos buscaban formas de organizarse de manera eficiente. Algunas de ellas funcionaron, pero pronto descubrieron que no todas las soluciones de los demás eran adecuadas para aplicarlas en su hogar.
Un aniversario de bodas extraordinario
Hace poco pudieron ver los frutos de la educación y los valores que han cultivado, durante su 15.º aniversario de bodas.
"¡Los hijos, sin que nos diéramos cuenta, prepararon en secreto durante medio año todo un día de celebración!", cuentan los padres con un brillo en los ojos. "Organizaron una cena festiva con varios platillos y le pidieron a un párroco amigo que celebrara la Santa Misa en nuestra casa".
Este evento fue para Aleksandra y Jan una hermosa confirmación del camino que han elegido y el fruto de sus esfuerzos espirituales. —El fundamento de la familia es nuestra relación —dicen con convicción—. Porque solo cuando los cónyuges son felices y se dedican tiempo el uno al otro, sus hijos también serán verdaderamente felices.