30/01/2026
A veces vivimos situaciones desesperantes, donde parece que es el fin de todas las cosas, y actuamos en la carne olvidándonos de nuestra identidad de hijo de Dios.
¿Quién no ha pasado por ésto?
En las finanzas, familia, matrimonio, hijos, trabajo, ministerio, salud.
La desesperación es un estado de ánimo donde perdemos la paz, tranquilidad, la fe y la esperanza.
El apóstol pablo nos habla en 2 corintios 1: 8-10 de la perdida de la esperanza pero por un momento
"Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas , de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiésemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los mu***os, el cual nos libró nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará de tan gran muerte.
Cuando sentimos desespernos ahí debemos fortalecer nuestra fe en la soberanía permanente y perpetua de Dios.
Dios es un padre amoroso y presente siempre jamás nos abandona.
No te desesperes confia en aquel que todo lo puede y no hay imposibles para El nuestro Padre celestial.
Bendecido día.