28/03/2026
El día de ayer, por la noche celebramos no solo el paso del tiempo, sino la fidelidad de Dios manifestada en una unión que ha perseverado por 25 años. No es casualidad, es propósito; no es suerte, es gracia.
La Palabra de Dios nos recuerda en Eclesiastés 4:12 que “cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Y eso es lo que ha sostenido este matrimonio: no solo dos corazones, sino Cristo en el centro, afirmando cada paso, fortaleciendo cada prueba y celebrando cada victoria.
Han atravesado temporadas de gozo y también de desafíos, pero en cada una de ellas se ha cumplido la promesa de Lamentaciones 3:22-23: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana.”
Veinticinco años después, el amor ya no es solo emoción, es decisión. Es paciencia como enseña 1 Corintios 13, es perdón constante, es compromiso renovado día tras día.
Hoy, sus vidas reflejan lo que Dios diseñó desde el principio, como está escrito en Génesis 2:24: “Y serán una sola carne.” No solo compartieron un hogar, sino una historia, una fe, y un propósito eterno.
Que este aniversario de bodas de plata sea un altar de gratitud, donde puedan decir como en Josué 24:15: “Yo y mi casa serviremos a Jehová.”
Y que lo mejor no haya quedado atrás, sino que lo más glorioso aún esté por venir, porque el Dios que los unió es fiel para perfeccionar la obra que comenzó en ustedes.
Dios siga bendiciendo su unión, su amor, y su familia en gran manera Ev. Rafael piris y Hna Mabel ferreyra❤️