11/11/2019
IGLESIA A DOMICILIO
Sembrar iglesias en casas no es un método nuevo, ni mucho menos el único. Es una estrategia que el Espíritu Santo usó en el inicio de la iglesia primitiva. El que la iglesia no tuviera edificios es una de las diferencias más notables entre la iglesia primitiva y la de hoy.
En la mente de la gente moderna, la palabra iglesia le hace pensar en un edificio cuyo uso es para fines religiosos nada más. Pero debemos reconocer desde el principio, que la iglesia primitiva no tenía ninguna casa propia y, a pesar de esto, cumplía su obra sin levantar ninguna construcción. Este es un dato significativo que nos enseña el carácter verdadero de la iglesia.
¿POR QUÉ IGLESIAS EN CASAS?
Porque es el método más eficaz que se ha usado a lo largo de la historia. El N. T. nos confirma el modelo a seguir para alcanzar hombres y mujeres con el evangelio de Cristo. En una ciudad como el D. F. y su área conurbana no hay mejor estrategia, que la que marcó el Espíritu Santo en el libro de los Hechos.
La falta de espacios, los altos costos, y la economía de nuestro país, nos hace reflexionar y regresar al modelo neo testamentario.
Es tiempo de que la iglesia de Cristo sea bienvenida a “casa”. La tradición, la comodidad, la falta de fe y el temor, han hecho presa de los buenos deseos que hemos tenido de alcanzar a Posadas para Cristo. Es tiempo de mover a nuestros hermanos laicos hacia fuera, para experimentar un ministerio verdadero, donde lo aprendido de una manera espiritual, sea aplicado en el mundo, en las casas, donde el dolor, la angustia y las necesidades se asoman inquietantes y amenazantes. Las casas, son los templos del siglo 21. Me atrevo a decir que son más las personas que se reúnen en casas, que en nuestros propios templos.
Reunir un grupo de personas, grande o pequeño, bajo el estandarte de Cristo, no significa edificar una iglesia. La iglesia es mucho más que una colección de creyentes, es un organismo vivo y vibrante. Pablo lo expresa en Ef. 2:19-22.
El proceso de edificación espiritual no se puede lograr entre grandes muchedumbres de gente. Requiere el ambiente de grupos más pequeños, donde puede haber un entretejido íntimo al convivir juntos. Una evidencia importante de que el Señor está restaurando Su Iglesia, es el número creciente de asambleas cristianas que usan grupos pequeños como medio para equipar a sus santos para el servicio. Estos grupos tienen una variedad de nombres tales como, grupos familiares, centros de predicación, células, etc. Sin embargo, el Nuevo Testamento se refiere a ellos como iglesias, He. 2;446; 20;20; Ro, 10:3-5; Col, 4:15.
Las iglesias en casa no son simplemente estudios bíblicos o reuniones de oración entre semana. Ni es un servicio de transfusión diseñado para sustentar a los santos hasta la reunión del domingo siguiente. Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.
Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.
ÉNFASIS EN LA “IGLEPLANTACION”
La visión de toda iglesia local por más grande o pequeña que sea, debe ser no solamente desarrollarse y crecer a sí misma (Iglecrecimiento), sino también multiplicarse engendrando otras iglesias (Igleplantación) especialmente usando las casas. Es trágico cuando una iglesia pierde su visión en el mundo y se toma hacia adentro y solamente piensa en si misma; cuando consciente o inconscientemente no ve la necesidad de llegar a colonias no alcanzadas y formar así nuevas congregaciones.
El desafío para el Nuevo Milenio es que las iglesias locales se den a la tarea de abrir una nueva obra en una colonia no alcanzada. Esa nueva obra o centros de predicaciones pueden comenzar con lo que se conoce como “Células”, “Estudios Bíblicos”, “Grupos de Amor en Acción”, etc.; pero con el propósito que algunos de estos centros se transformen en nuevas iglesias locales desde donde se continúe proclamando abiertamente el mensaje de las buenas nuevas de salvación en Jesucristo.
El plan de Dios para la extensión de su Reino es mucho más que predicar mensajes los domingos y mucho más que celebrar campaña de vez en cuando. Si esto es así ¿Cómo se puede encausar mejor el esfuerzo y los recursos para que bíblicamente cumplamos la misión de la iglesia en el mundo? La respuesta es: Iglesias locales engendrando otras iglesias.