18/08/2021
Somos una nación apartada, un pueblo dentro de otro pueblo.
El diablo es el padre de toda mentira, y las personas que están bajo su influencia operan de esa forma, tratando de imponer leyes y conductas que van desde la base de lo inmoral, para que muchos hagan y vivan como algo natural, y lamentablemente toman ese estilo de vida como algo común, y juzgan a los que nos oponemos a tales conductas como gente que discrimina.
Nosotros no volvemos atrás, sino que seguimos avanzando, llevando en todas partes, lo que portamos, como ciudadanos del cielo, que venimos a cumplir en la tierra nuestra misión, como embajadores, a reformar todas esas conductas erróneas, llevándolas al diseño original para lo cual fueron creados.
No somos manejados por la cultura de está nación, que aunque vivimos en está nación no pertenecemos a ella, sino que tomamos de la cultura de ese Reino, al cuál pertenecemos y la vivimos, la expresamos, porque somos parte de esa vida.
Creemos en algo que no se razona, lo tomamos por fe, y damos lugar a que esa vida sea vivencia en nosotros sus hijos.
Tomamos la sustancia del Espíritu para formarnos, establecernos y ser uno con Él, tomando su esencia, para vivir por Él y para Él, haciendo su voluntad
Las personas que se refugian en el sentido común y no en una revelación, serán confundidos y pereceran. Entendiendo entonces que el evangelio se recibe y se vive por revelación, seremos llevados a una vida fructífera.
Reunirnos como iglesia, convencidos que somos parte de una nación santa, es tener la madurez de comprender que somos su cuerpo y guiados en la dirección del Espíritu, dónde dentro de ese cuerpo estamos siendo formados para un propósito eterno, y es ahí donde él envía bendición y vida eterna.
Zacarías 9:13-17
Cuando hablamos en fe, estamos desactivando la naturaleza pecaminosa, y dando lugar al nuevo hombre creado en Cristo Jesús para operar desde una dimensión diferente a la de este mundo.
No podemos operar desde la democracia, la política y/o cualquier otro método creado por el hombre, porque no tiene efecto alguno sobre lo espiritual.
Por eso nosotros, su iglesia, somos formadores por medio de armas espirituales, para generar cambios rotundos en aquellos que se acercan y quieren conocer a Dios.