01/06/2026
Devocional Bíblico BT Deuteronomio 1:25-26, (Lease)Deuteronomio 1:25-26 Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.
[26]Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios;
1. El fruto es bueno (Dios nos bendice)
Cuando recibimos a Jesús, probamos que Su presencia, Su gracia y Su misericordia son, efectivamente, "buenas". Dios no solo nos sacó de las tinieblas; nos dio una nueva vida que es mejor que cualquier cosa que hayamos conocido.
2. La responsabilidad es un privilegio (Somos hijos en formación)
Ser hijo de Dios no es una invitación a la comodidad, es un llamado a la acción. Así como en un hogar un hijo tiene obligaciones según su edad y madurez, nosotros tenemos tareas asignadas. El llamado de Dios viene siempre acompañado de responsabilidades: no son una carga, son nuestra forma de crecer y honrar al Padre.
3. La rebeldía tiene consecuencias
Negarse a subir, no predicar el evangelio o cerrar la puerta al prójimo no es solo una omisión; es rebeldía. Cuando, aun sabiendo que Dios tiene lo mejor para nosotros, nos negamos a obedecer, estamos rompiendo nuestra comunión y acarreando dificultades innecesarias a nuestra vida. La obediencia es la única manera de disfrutar plenamente la tierra que Dios nos dio.
Reflexión final:
Como hijo de Dios, entiendo que tengo responsabilidades innegociables y no debo ser faltante a mi Señor.
Pregunta para tu vida: Hoy, ¿estás demostrando ser un buen hijo que avanza en obediencia, o te estás convirtiendo en un rebelde al llamado de tu Padre? No te quedes mirando el fruto; es hora de subir a conquistarlo.
¿Hay alguna tarea específica que Dios te haya encomendado recientemente y que, por temor o comodidad, todavía estás evitando?