07/09/2023
Victor Manuel Schiavoni nació el 24 de noviembre de 1977 en la localidad de Lucas González (Entre Ríos), y falleció a sus 17 años, el 7 de septiembre de 1995 en la localidad de Paraná (Entre Ríos), a causa de leucemia.
Su familia provenía de una zona rural, sus padres (Victor Alberto y Ramona) vivían del trabajo de la tierra, y de algunos animales. Fue el mayor de 5 hermanos: a él le siguieron Luis, José, Juan y Soledad.
Concluidos sus estudios primarios en el establecimiento “Castro Barrios San José”, ubicado en su pueblo natal, se trasladó a vivir a Paraná con deseos de consagrarse a Dios y seguir discirniendo su vocación. Ya había comenzado a rezar la misma junto al presbítero Fernando Ezcurra, razón por la cual en 1991 ingresó al Seminario menor, donde cursó sus estudios secundarios y permaneció hasta que Dios lo llamó a Su presencia.
Victor maduró mucho durante su estadía y estudios en el Seminario Menor. Esto se traslució en actitudes y comportamientos, que fueron cambiando a medida que pasaron los años. Los sacerdotes que lo acompañaron en este camino más de cerca coinciden en su rectitud de intención: cuando Victor descubría que su vida podía ajustarse un poco más al Evangelio o podía asemejarse más a Jesús, ya sea en su modo de vestir, o a la hora de perdonar algún compañero en alguna discusión propia de esta etapa de la vida, procuraba corregirse y cambiar inmediatamente. Bastaba que él descubriera en la oración lo que Dios le pedía, para tratar de dejar su pasado atrás y vivir de modo nuevo.
Los últimos meses de su enfermedad fueron intensos.
Su vida transcurrió en viajes constantes desde el Hospital San Martín de Paraná hacia el Seminario y a la inversa, desde el Seminario hacia el Hospital, donde fue internado en varias oportunidades para recibir donaciones de sangre urgentes y las quimioterapias que fue requiriendo.
Recibió muchísimas transfusiones de sangre de fieles de todas las parroquias de la Arquidiócesis, de modo que su historia marcó el Seminario y la Iglesia local en ese tiempo.
El personal médico del hospital y quienes lo cuidaron el último tiempo, destacan unánimemente la paz que Victor transmitía, la sonrisa y amabilidad permanentes,