28/05/2025
¿Cómo se logra tener una vida espiritual?
Pregunta clave:
Hoy muchos buscan “vida espiritual”. Pero… ¿qué es eso? ¿Meditar? ¿Respirar profundo? ¿Desconectarse de lo material?
La Torá nos da una respuesta clara y práctica:
La vida espiritual se construye con compromiso constante con la Torá.
1. Fijar un horario fijo de estudio: el punto de partida
Los Jajamim enseñan:
“Kovea itim laTorá” – El que fija tiempos fijos para estudiar Torá, construye una conexión real con lo espiritual.
No alcanza con estudiar “cuando puedo” o “cuando tengo ganas”.
Lo que no tiene hora, no tiene peso.
Lo que no tiene agenda, no tiene alma.
2. La Torá es luz
“Ki ner mitzvá veTorá or” – La mitzvá es una vela, y la Torá es luz (Mishlé 6:23)
• La mitzvá te da dirección como una vela.
• Pero la Torá es como el sol. Luz absoluta.
• Una vela alumbra un rincón. El sol transforma todo.
Por eso, cuando alguien estudia Torá con constancia, su vida entera se ilumina: su mente, su casa, su carácter.
3. La mitzvá es como una vela
• Una vela da luz… pero se apaga si no se cuida.
• Así también la mitzvá: requiere atención, repetición, presencia.
• Una mitzvá sin Torá es como una vela sin aceite.
Por eso el estudio de Torá alimenta a las mitzvot. Les da sentido y profundidad.
4. Masejet Sotá – Los pinches y los pozos
El Talmud (Sotá 21a) trae un maase:
“El que cumple mitzvot pero no estudia Torá es como quien camina en la noche con una vela en la mano, pero cuando el viento sopla, se queda a oscuras.”
“El que estudia Torá es como quien cava un pozo profundo: aunque la superficie se seque, el agua sigue brotando de lo profundo.”
Las mitzvot son fundamentales, pero el estudio de Torá es lo que les da raíz, estabilidad y permanencia.
¿Cómo empiezo a tener una vida espiritual real?
1. Fijá un horario fijo de estudio. No lo negocies, ni con el cansancio ni con el trabajo.
2. Estudiá aunque sea poco, pero todos los días.
3. Sumá contenido, no solo actos. Que las mitzvot no sean automáticas, sino conscientes.
4. Recordá: sin estudio no hay profundidad, y sin profundidad no hay verdadera espiritualidad.
Vida espiritual no es volar, es cavar profundo.
No es sentirse liviano, es sentirse iluminado.
Y la luz de la Torá no se compara con nada. Es una luz sin fin.
Rab Yosef Atach.