26/08/2026
Beato Ceferino Namuncurá - 26 de agosto
(1886-1905)
Joven, mapuche argentino
Beatificado, 11 de noviembre de 2007 en Chimpay, diócesis de Viedma (Argentina).
Ceferino Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay (Pcia. de Río Negro), hijo de Manuel Namuncurá (cacique de la tribu Namuncurá) y de Rosario Burgos (una cautiva nacida en Chile).
A los 11 años fue a Buenos Aires «a estudiar para hacer bien a mi raza» (como solía decir), como alumno del Colegio Salesiano Pío IX. Allí descubrió su vocación al sacerdocio y en febrero de 1903 entró al aspirantado salesiano en el Colegio San Francisco de Sales en Viedma. Quería llevar el Evangelio a su raza.
Su salud, ya minada desde años antes por la tuberculosis (la enfermedad contra la cual la raza mapuche no tenía defensas), se empeoró.
Italia
En el año 1904, Mons. Juan Cagliero viajó con el a Italia con la esperanza de encontrar la cura necesaria. Allí visitó en Turín la tumba de San Juan Bosco. En Roma fue recibido por S.S. San Pio X frente al cual pronuncia un breve discurso en italiano y le ofreció un «quillango».
Continuó en Italia los estudios, en Turín y después en Roma. Pero el 28 de marzo de 1905 fue internado en el hospital Fate bene fratelli de la isla Tiberina, donde murió el 11 de noviembre. No había aun cumplido 19 años.
Sus restos descansan en el santuario de María Auxiliadora, Fortín Mercedes, Pedro Luro, provincia de Buenos Aires.
Ceferino Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 y es hijo del cacique Manuel Namuncurá y de la cautiva chilena Rosario Burgos. Cursó sus estudios primarios en una escuela de oficios de la localidad bonaerense de Tigre y luego en el Colegio Pío IX, Buenos Aires, donde fue compañero de Carlos Gardel.
En 1903, el joven decidió su vocación sacerdotal, pero por razones de salud los salesianos lo trasladaron a Viedma, en donde fue pupilo del colegio San Francisco de Sales. Allí monseñor Juan Cagliero, fundador de la obra de Don Bosco en la Patagonia, tomó a Namuncurá como ahijado en 1898.
El religioso llevó a Namuncurá a Italia para que sea tratado de tuberculosis y para completar su formación teológica.
Estudia en el colegio salesiano de "Villa Sora" (Frascati, Roma). En Turín, el Beato Miguel Rua, el primer sucesor de San Juan Bosco, conversa varias veces por semana con el buen indiecito, pero el acontecimiento de su vida fue el 27 de septiembre de 1904, Ceferino visita al Papa Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso con unas emocionadas palabras y obsequia al Papa un Quillango Mapuche. Pío X se conmueve, lo bendice y le obsequia la medalla destinada a los príncipes.
Namuncurá murió el 11 de mayo de 1905 en Italia y sus restos fueron repatriados en 1924.
El milagro.
El milagro que se aceptó como tal, es el caso de una mujer de Córdoba, que tenía 24 años y que se curó en forma instantánea e íntegramente de un cáncer de útero, y hasta pudo concebir nuevamente. Para la ciencia este hecho es absolutamente inexplicable y fue corroborado con estudios médicos anteriores y posteriores de la mujer, que acreditan la desaparición de la enfermedad. Este milagro atribuido a Ceferino se produjo en 2000, cuando la familia de la joven con cáncer de útero pidió intensamente la intercesión de Ceferino ante Dios para salvarle la vida. Y la mujer se curó.
El 2 de mayo de 1944 se inició la Causa de Beatificación y el 3 de marzo de 1957 el papa Pío XII aprobó la introducción de la causa. Quince años más tarde, el 22 de junio de 1972, el papa Pablo VI lo declaró Venerable por sus virtudes cristianas. Fue el primer argentino que llegó a esa altura de santidad.
Desde 1991 sus restos descansan en el Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes, Provincia de Buenos Aires (Argentina). En diciembre de 2006, la Santa Sede aprobó el primer milagro para su causa de beatificación. Fue beatificado por Benedicto XVI el 11 de noviembre de 2007.
Oración :
Beato Ceferino Namuncurá :
oh Jesús!,
que en la árida Patagonia..hiciste brotar este lirio de pureza,
Ceferino Namuncurá,
y que alimentándolo
con la santa eucaristía,
encendiste en su corazón
fulgores de santidad y apostolado,
dígnate glorificarlo en la tierra
y concédeme por su intercesión
la gracia que te pido...
Padre nuestro, Ave María y Gloria.