27/03/2021
¿Sabías esto?
El camello era el animal más grande que conocían los judíos y mayormente solo los ricos tenían ese animal. Se dice que algunas veces había dos puertas en las ciudades amuralladas. Una era la gran puerta principal por la que entraba y salía todo el tráfico y el comercio. Al lado había a veces una portezuela baja y estrecha. Cuando la principal estaba cerrada y guardada por la noche, la única manera de entrar en la ciudad era por la puerta pequeña, por la que hasta una persona casi no podía pasar erguida. ¿Sabes cómo se denominaba a esta puerta? Efectivamente, “Ojo de Aguja”.
Así que se dice que Jesús estaba diciendo que le era tan difícil a un rico entrar en el Reino del Cielo como a un corpulento camello pasar por la portezuela por la que casi no podía entrar una persona.
Es probable, que la enseñanza que Jesús nos dejo sobre la puerta ancha y la puerta estrecha estuviese basada también en esta realidad que se vivía en las ciudades amuralladas de su tiempo y que evidenciaban una puerta ancha y espaciosa para transitar durante el día y la puerte estrecha de emergencia para uso de emergencia y durante la noche (Mateo 7:13-14).
Siendo así, “el ojo de la aguja” sería una apertura a un costado de las puertas de las ciudades fortificadas. La puerta principal, se cerraba a la puesta del sol, cuando caía la noche, para guardar la ciudad de cualquier ataque del enemigo y el mercader que por alguna razón se retrasaba y llegaba pero las puertas grandes estaban cerradas, El hombre tenía que deshacerse de la carga (de la riqueza que traía) de su camello, hacer doblar sus rodillas e intentar hacerlo pasar por aquella puerta de emergencia. Esta era una tarea muy difícil y se relaciona con la experiencia de un rico, ya que a un rico se le hace dificil entrar al reino de los cielos, aunque no imposible. Sin embargo, pasar un camello por el ojo de una aguja de coser en sentido literal no es difícil sino es imposible.