26/05/2026
Durante mis años estudiando y enseñando las Escrituras, muy seguido me preguntan cómo entender mejor el Nuevo Pacto. Mi respuesta suele sorprender: "Vuelve al principio".
Cuando Jesús (Yeshúa) y los Apóstoles enseñaban, no tenían una Biblia actual como las nuestras en sus manos. Su Biblia, su fundamento y su diseño para el Evangelio eran las Escrituras Hebreas, comenzando directamente con el Libro de Génesis.
Por mucho tiempo, leí Génesis simplemente como una historia de orígenes. Pero al estudiarlo en su hebreo original y su antiguo contexto judío, me di cuenta de que me faltaban las mismas semillas proféticas del Nuevo Pacto.
De repente, las historias de Adán, Noé y José ya no eran solo eventos antiguos. Eran revelaciones vivas del plan redentor de Dios que prepararon perfectamente el escenario para el Mesías.Durante mis años estudiando y enseñando las Escrituras, a menudo me preguntan cómo entender mejor el Nuevo Testamento. Mi respuesta suele sorprender: Vuelve al principio.
Cuando Jesús (Yeshúa) y los Apóstoles enseñaban, no tenían el Nuevo Testamento en sus manos. Su Biblia, su fundamento y su diseño para el Evangelio eran las Escrituras Hebreas, comenzando directamente con el Libro de Génesis.
Por mucho tiempo, leí Génesis simplemente como una historia de orígenes. Pero al estudiarlo en su hebreo original y su antiguo contexto judío, me di cuenta de que me faltaban las mismas semillas proféticas del Nuevo Testamento.
De repente, las historias de Adán, Noé y José ya no eran solo eventos antiguos. Eran revelaciones vivas del plan redentor de Dios que prepararon perfectamente el escenario para el Mesías.
El Evangelio en el Edén
Cuando leemos Génesis en español, perdemos las profundas conexiones con el Nuevo Pacto. Toma la historia de Adán. En la traducción, vemos su fracaso y la maldición resultante. Pero en el texto original, las palabras hebreas para "maldición" y "polvo" revelan no solo el juicio de Dios, sino Su promesa de redención futura. La esperanza del Evangelio ya estaba plantada en la tierra del Edén.
Un Puente al Cielo
La traducción a veces puede aplanar la majestad de estas historias fundamentales. Por ejemplo, el sueño de la escalera de Jacob (sullam en hebreo) no era una frágil subida de madera. El antiguo contexto judío revela que era una escalera de piedra ma**za e inquebrantable, un puente sólido e innegable establecido por Dios. Cuando Jesús habla más tarde de ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre (Juan 1:51), Él se está conectando directamente a este exacto e inquebrantable fundamento hebreo.
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