02/11/2020
Volvimos! Reunión de domingo💕💕
El 31 de octubre, para muchos, es un día especial, diferente. Ese día celebran una fiesta llamada Halloween. Hoy queremos contarles lo que se esconde atrás de esta “fiesta”. Y que no tiene nada de divertido.
Hace muchos, pero muchos, muchísimos años, muchas personas vivían sin conocer al Dios verdadero. Vivían llenas de miedo, ante la muerte y todo lo que no entendían. En algunos países de Europa, existían unos sacerdotes llamados DRUIDAS. Eran los sabios del pueblo, tenían sus reuniones secretas en los bosques. Para obtener poderes, hacían sacrificios humanos. Ellos tenían trato directo con Satanás. Lo conocían con el nombre de Shamhein, el dios de la muerte.
La noche del 31 de octubre era especial para ellos. Esa noche, decían, Shamhein permitía el regreso de los mu***os a la tierra. Ellos creían que las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciendo sacrificios de toda clase, aún sacrificios humanos. Era una noche de terror. También creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para tranquilizarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. También se les preparaban alimentos y las personas se disfrazaban para parecerse a ellos y así pasar desapercibidos a sus miradas amenazantes.
Para algunos esto puede parecer divertido. Pero, para ellos, era un continuo vivir de miedo en miedo. Porque donde reina Satanás, es el reinado del miedo, la oscuridad y la muerte. (Hebreos 2:14)
Y la noche de Halloween es la celebración de Satanás y su reino del mal.
En Halloween se adornan las casa con zapallos con caras talladas. Esto tiene que ver con una antigua leyenda irlandesa. Se cuenta que un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al in****no porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuestas. Esta linterna primitiva se hacía vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Para ahuyentar a Jack, la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando esta tradición llegó a Estados Unidos, se comenzó a usar una calabaza; y para dar un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una calavera o bruja.
En realidad, todo aquel que pone en su casa un zapallo, o se disfraza para Halloween, está siendo parte de una celebración al reino de maldad, y a su rey, Satanás.
La Palabra de Dios nos dice que “no debemos participar de las obras.. de las tinieblas, sino, reprenderlas” (Efesios 5:11).
Debemos alejarnos de todo lo que ofenda a Dios. Y todo lo que ofende a Dios, es pecado. La Biblia dice que “Todos hemos pecado” (Romanos 3:23). Quien dijo una mentira, quien se peleó alguna vez, quien no hizo caso ... ese también ha pecado...
Según dice la leyenda las brujas se reunían dos veces al año: una de ellas, el 31 de octubre. Invitadas por el diablo, era una reunión de brujas para aprender nuevos hechizos. Hoy en día la noche de Halloween es reconocida por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería. Para muchos, es la noche de mayor poder para Satanás y los brujos. Muchos dicen que, directamente, es el cumpleaños el diablo. Pero... ¿A quién le gustaría participar de semejante cumpleaños?
Hay un cumpleaños diferente. El de una persona que vino para “deshacer las obras del diablo” (1ª Jn. 3:8). Jesús, el hijo perfecto de Dios, vino a terminar con los temores de las personas, con el reinado de Satanás y con el pecado que no separa de Dios.
Nació como bebé en el pesebre, pero creció sin pecado, y murió en una cruz. Allí fue castigado en mi lugar, y en tu lugar. Murió para darnos vida. Murió para deshacer las obras del diablo. Él nos libró del poder de las tinieblas... pero no quedó mu**to. A los tres días resucitó. ¡La muerte no tuvo poder sobre Él! ¡Jesús venció a la muerte y a Satanás! (Hebreos 2:14)
Ahora nos ofrece a todos pasar a formar parte de la familia de Dios. Una familia donde tenemos paz, seguridad, gozo, salud, y una vida eterna junto a Dios. Ahora mismo te está invitando a decidirte. ¿Quieres vivir toda tu vida con miedos, con tristezas y en soledad? ¿Quieres participar de las cosas del reino del mal? ¿O quieres cambiar todo eso por la paz, el perdón y la compañía de Jesús cada día de tu vida?
Tomemos un tiempo en silencio, para hablar con el Señor. Cuéntale tus pecados, y recibe ahora su perdón. Pídele que limpie tu vida y te de la vida eterna.
Jesús, luego de resucitar, volvió al cielo. Él prometió ir a prepararnos un lugar, allá, en la casa de su Padre. (S. Juan 14:2) Todos los que recibimos su perdón, estaremos un día allá.
Pero, mientras vivamos acá, vivamos siempre del lado del vencedor. Y vivamos a la manera del vencedor.
¿Quién quiere estar del lado del perdedor?
Tal vez ya eres un hijo de Dios. Pero te atrae la idea de participar de esta fiesta, tal vez, ya lo hiciste alguna vez. Oraremos ahora, pidiendo al Señor que nos perdone, porque no sabíamos que le estábamos ofendiendo, al festejar así a su enemigo. Decidamos no hacerlo más.
Halloween es la fiesta de los perdedores. Ellos festejan a un rey vencido.
Los hijos de Dios no tenemos por qué tomar las costumbres de los perdedores. La fiesta es para el Señor Jesús, que nos salvó y nos da una vida nueva para vivirla con él.
A Él celebramos, a Él le cantamos. A Él seguimos, y a Él obedecemos. ¿Tú también quieres hacerlo?
Te desafío a vivir para agradar al Señor, y a dejar de hacer las cosas que le ofenden. 🙌☺️