07/04/2026
Mientras celebrábamos la vida que vence a la muerte, la violencia volvió a golpear.
Un tiroteo, consecuencia del narcotráfico, dejó una bala que impactó en una nena de 13 años.
Una nena que ya viene cargando una historia de dolor, atravesada por la droga que le arrebató a sus padres.
Y otra vez nos preguntamos: ¿hasta cuándo?
Como Iglesia, estamos cansados.
Cansados de vivir por milagro.
Cansados de naturalizar que en nuestros barrios se dispare, se venda y se consuma muerte todos los días.
El narcotráfico mata.
Y en nuestros barrios, muchas veces, parece estar liberado.
Estamos cansados de perder a nuestros pibes:
por la droga, por la calle, por la falta de oportunidades, por los consumos que los atrapan.
No queremos sobrevivir.
No queremos seguir dependiendo de que “no pase nada”.
Queremos vivir con dignidad.
Queremos barrios donde la vida valga, donde crecer no sea un riesgo, donde nuestros chicos puedan soñar.
No podemos mirar para otro lado.
Esto nos duele a todos.