Ministerio Apostólico y Profético Punta de Lanza a las Naciones

Ministerio Apostólico y Profético Punta de Lanza a las Naciones Las puertas de nuestra casa están abiertas en C. Paraguay 2364. Barrio Villa Anita. Moreno. (011) 15-3125-5423 UN ENCUENTRO SOBRENATURAL CON DIOS EN MORENO.

Las puertas de nuestra casa están abiertas en Uruguay 11, primer piso. Moreno centro (frente a la estación).

Confiar sin ver“Y Yeshúa le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.Nada revela tanto nuestr...
25/08/2026

Confiar sin ver

“Y Yeshúa le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.

Nada revela tanto nuestra falta de confianza en Dios como la incredulidad. Moisés y Aarón no pudieron entrar en la tierra prometida porque, en un momento decisivo, no confiaron plenamente en Dios. Él les dijo: “Y Yahweh dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.” Números 20:12.

Es importante notar que Dios no dijo simplemente que ellos no habían creído en sus palabras, sino que no habían creído en Él. Esto permite comprender que existen distintas expresiones de fe. Una de ellas es aquella que necesita señales o milagros para poder sostenerse.

Esto puede verse en el caso del funcionario que acudió a Yeshúa porque su hijo estaba enfermo. Yeshúa le respondió: “Entonces Yeshúa le dijo: Si no viereis señales y milagros, no creeréis.” Juan 4:48.

Cuando la fe depende exclusivamente de los milagros, existe el peligro de necesitar constantemente nuevas señales para continuar creyendo. Por eso, Yeshúa llevó a aquel hombre a dar un paso más profundo: confiar en su palabra aun sin haber visto el resultado. Le dijo: “Dícele Yeshúa: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó a la palabra que Yeshúa le dijo, y se fue.” Juan 4:50.

Aquel hombre todavía no sabía si su hijo realmente había sido sanado. Sin embargo, decidió creer en lo que Yeshúa había dicho y regresó a su casa. Mientras estaba de camino, sus siervos salieron a encontrarlo y le comunicaron la noticia: “Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.” Juan 4:51.

Este relato muestra una diferencia fundamental. Una fe que depende de lo que puede ver necesita primero comprobar para después creer. En cambio, una fe que está creciendo aprende a confiar en Dios y en su palabra aun antes de contemplar el resultado.

Por eso, nuestra confianza no debe descansar únicamente en los milagros que Dios realiza ni solamente en aquello que esperamos recibir de Él. Nuestra fe debe estar puesta en Dios mismo. Santiago enseña: “Pero pida en fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra.” Santiago 1:6.

La incredulidad también se manifiesta mediante la desobediencia. Quien verdaderamente confía en Dios permite que esa confianza se refleje en sus decisiones. Por el contrario, cuando una persona no cree, termina resistiéndose a obedecer. Hebreos dice: “¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no creyeron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.” Hebreos 3:18-19.

Por eso, no debemos considerar la incredulidad como algo pequeño. Sus consecuencias pueden ser muy grandes. Dios nos llama a dejar de poner límites a su poder y a confiar en Él aun cuando no comprendamos completamente lo que está haciendo.

La oración también necesita estar acompañada de fe. No se trata solamente de presentar nuestras peticiones delante de Dios, sino de hacerlo confiando en Él. Yeshúa enseñó: “Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” Marcos 11:24.

Si queremos crecer en nuestra fe, necesitamos acercarnos cada vez más a Yeshúa. La relación cercana con Él nos ayuda a conocerlo, a confiar en su palabra y a depender menos de lo que nuestros ojos pueden comprobar. Lucas relata: “Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.” Lucas 9:28.

Más adelante, cuando una aldea samaritana no quiso recibirlos, Jacobo y Juan reaccionaron impulsivamente y preguntaron: “Y viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?” Lucas 9:54.

Cuanto más cerca caminamos de Dios, más aprendemos a confiar en Él. La fe no consiste solamente en creer cuando vemos un milagro o cuando las circunstancias se desarrollan como esperamos. También significa permanecer firmes cuando todavía no vemos la respuesta.

La verdadera fe nos lleva a creer, obedecer y perseverar. Nos enseña a descansar en Dios aun en medio de la espera y a confiar en su palabra aunque todavía no podamos ver su cumplimiento.

Confiar sin ver es aprender a creer en Dios por quien Él es, no solamente por aquello que podemos ver con nuestros ojos.

Cuando falta la feTodo el mundo parece confiar en Dios mientras las cosas marchan bien, pero cuando llega una turbulenci...
24/08/2026

Cuando falta la fe

Todo el mundo parece confiar en Dios mientras las cosas marchan bien, pero cuando llega una turbulencia, una dificultad o una situación que no podemos controlar, nuestra fe puede ser puesta a prueba. Por eso la Escritura nos advierte: “Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón malo e incrédulo que los aleje del Dios vivo.” Hebreos 3:12 (NTV).

La incredulidad es uno de los pecados de los que menos conciencia tenemos y, muchas veces, uno de los últimos que logramos vencer. Podemos pensar que nuestra fe es firme, pero las pruebas terminan mostrando cuánto confiamos realmente en Dios. Veamos dos aspectos:

1. La incredulidad trae consecuencias.

La Palabra declara: “El que cree en él no será condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios.” Juan 3:18 (NTV).

El enemigo trabaja constantemente para debilitar nuestra confianza en Dios. No necesita llevarnos necesariamente a cometer grandes pecados; muchas veces le basta con conseguir que dejemos de creer. Yeshúa lo explicó mediante la parábola del sembrador: “Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje, pero luego viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean ni sean salvos.” Lucas 8:12 (NTV).

Cuando comenzamos a dudar de Dios y de sus promesas, terminamos favoreciendo aquello que el enemigo busca: quitarnos la fe y alejarnos de la confianza en el Señor.

Semana tras semana podemos hablar del gran poder de Dios, pero cuando aparece una dificultad nuestra fe puede comenzar a debilitarse. Yeshúa habló de quienes “creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la hora de la prueba.” Lucas 8:13 (NTV).

Marta también atravesó un momento de dolor y desconcierto. Aunque conocía a Yeshúa, ante la muerte de su hermano expresó: “Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.” Juan 11:32 (NTV).

Si personas que conocieron de cerca el poder de Dios atravesaron momentos de debilidad, nosotros también debemos cuidar nuestra fe. No podemos confiar demasiado en nuestra propia seguridad; necesitamos recordar quién es Dios y qué puede hacer.

Dios le preguntó a Abraham: “¿Hay algo demasiado difícil para el SEÑOR? Regresaré alrededor de esta misma época el año próximo, y Sara tendrá un hijo.” Génesis 18:14 (NTV).

Yeshúa también afirmó: “Para Dios todo es posible.” Mateo 19:26 (NTV).

2. La incredulidad no agrada a Dios.

La Escritura enseña: “Los que por fe han sido hechos aceptos ante Dios, por fe han de vivir. Si no confían en Él en todas las circunstancias de la vida, si se vuelven atrás, Dios no estará contento con ellos.” Hebreos 10:38 (NTV).

La fe no niega las dificultades ni significa actuar de manera irresponsable. La fe reconoce lo que sucede, pero decide apoyarse en Dios. No ignora la realidad: mira al Señor, descansa en Él y espera en Él.

La Palabra también dice: “Esto dice el SEÑOR Soberano, el Santo de Israel: ‘Ustedes serán salvos si regresan a mí y descansan en mí. En la tranquilidad y la confianza está su fuerza.’” Isaías 30:15 (NTV).

La fe se hace evidente justamente cuando las circunstancias no son como esperamos. Cuando no comprendemos lo que sucede, podemos seguir confiando. Cuando no vemos una respuesta, podemos continuar esperando. Y cuando llega la prueba, podemos permanecer firmes.

Nada supera a una fe puesta verdaderamente en Dios. Nada fortalece tanto nuestro corazón como confiar en Él y en sus promesas. La fe nos sostiene cuando no entendemos, nos ayuda a esperar cuando todavía no vemos la respuesta y nos permite continuar firmes en medio de la dificultad.

No permitas que una adversidad momentánea te haga olvidar el poder de Dios. No dejes que la duda robe tu confianza ni que el temor ocupe el lugar de la fe. Recuerda sus promesas y sigue creyendo.

Ten fe, permanece firme y sigue confiando en Dios.

Buenas CompañíasLa Biblia nos enseña que debemos prestar atención a las personas con las que decidimos relacionarnos, po...
23/08/2026

Buenas Compañías

La Biblia nos enseña que debemos prestar atención a las personas con las que decidimos relacionarnos, porque nuestras compañías pueden influir profundamente en nuestra manera de pensar y de vivir. Proverbios 13:20 nos recuerda que quien camina con personas sabias aprende sabiduría, mientras que quien se junta con los necios termina sufriendo las consecuencias de sus decisiones.

Por eso, elegí amistades que te ayuden a mantenerte cerca de Dios. Las malas compañías pueden debilitar tu santidad poco a poco. Si alguien quisiera conservarse limpio, no elegiría compartir constantemente un lugar con aquello que lo ensucia. De la misma manera, no podemos permanecer rodeados de personas que viven entregadas al pecado sin correr el riesgo de que sus conductas y pensamientos comiencen a influir sobre nosotros. La contaminación espiritual puede comenzar de manera casi imperceptible.

Recordemos lo que ocurrió con Amán. Él estaba furioso porque Mardoqueo no se inclinaba delante de él. Entonces buscó consejo en su esposa y en sus amigos, quienes, en lugar de hacerlo reflexionar, alimentaron su enojo y le propusieron que preparara una horca para Mardoqueo y pidiera al rey que lo hiciera morir allí. Ester 5:14. A Amán le pareció buena aquella idea y mandó construir la horca. Sin embargo, la historia terminó de manera muy diferente: el mismo instrumento que había preparado para Mardoqueo terminó siendo utilizado contra él.

Este ejemplo nos enseña que debemos tener cuidado con los consejos que aceptamos. No toda persona que está cerca de nosotros nos ayudará a tomar decisiones correctas. Algunas personas pueden fortalecer nuestras debilidades en lugar de ayudarnos a vencerlas. Por eso, debemos preguntarnos quiénes están influyendo realmente sobre nuestras decisiones.

Veamos otro caso. Josafat era un rey que conocía a Dios, pero decidió asociarse con Acab y establecer un vínculo familiar con su casa. La Escritura registra que Josafat tenía riquezas y prestigio y que llegó a relacionarse con Acab mediante el matrimonio de sus hijos. 2 Crónicas 18:1. Aquella alianza parecía conveniente, pero Acab era un rey que no honraba a Dios.

La decisión de Josafat le trajo consecuencias. Después de lo ocurrido, Jehú lo reprendió por haber ayudado al malvado y por haberse unido a quienes aborrecían al Señor. 2 Crónicas 19:2. Esto nos muestra que no toda asociación que parece beneficiosa es buena para nuestra vida espiritual. Podemos obtener alguna ventaja temporal al relacionarnos con determinadas personas, pero eso no significa que Dios apruebe esa relación.

Las consecuencias tampoco terminaron con Josafat. Después de su muerte, su hijo Joram comenzó a reinar. Sin embargo, Joram siguió un camino de desobediencia y la Escritura relaciona su conducta con la influencia de la familia de Acab: hizo lo malo delante de Dios y siguió el camino de los reyes de Israel porque se había casado con una hija de Acab. 2 Crónicas 21:6.

Más adelante, Atalía continuó aquella influencia destructiva. Después de la muerte de su hijo, intentó eliminar a toda la descendencia real para quedarse con el poder. Pero Dios preservó a Joás: Josabet lo tomó, lo escondió junto con su cuidadora y lo protegió durante seis años en la casa de Dios. 2 Crónicas 22:10-12.

¿Quién podría imaginar que una asociación equivocada terminaría teniendo consecuencias tan graves para toda una familia? Josafat era un hombre que conocía a Dios, pero su decisión de vincularse con Acab abrió una puerta cuya influencia alcanzó a sus hijos y a las generaciones siguientes. Por eso debemos tomar muy en serio nuestras relaciones.

Preguntate: ¿quién está influyendo sobre vos? ¿Con quién caminás? ¿A quién escuchás? ¿Qué personas tienen suficiente influencia sobre tu vida como para afectar tus decisiones?

¡Esto no es un juego! Las compañías que elegimos pueden afectar nuestra familia, nuestra conducta y nuestra relación con Dios. No debemos permitir que quienes deshonran al Señor se conviertan en nuestros principales consejeros o en las personas que más influencia tienen sobre nosotros.

David comprendía la importancia de elegir bien. Él declaró: «Soy amigo de todos los que te honran y obedecen tus mandamientos» (Salmo 119:63). David buscaba la compañía de personas que respetaban a Dios. Ese también debe ser nuestro criterio.

No te sientes continuamente con quienes viven murmurando, rebelándose contra Dios o despreciando sus caminos. Podemos amar a todos y mostrarles el amor de Dios, pero eso no significa permitir que cualquiera tenga autoridad sobre nuestra manera de pensar. Yeshúa mismo se acercaba a quienes necesitaban conocer a Dios, pero nunca permitió que el pecado determinara su manera de vivir.

Por eso, caminá con personas de fe. Rodéate de creyentes que amen al Señor, respeten su Palabra y quieran obedecerla. Buscá amigos que puedan animarte cuando estés débil, corregirte cuando sea necesario y ayudarte a permanecer firme.

Las buenas compañías pueden fortalecer tu vida espiritual. Elegí personas cuya influencia te acerque a Dios y te ayude a crecer en santidad. Porque las personas con las que decidís caminar hoy pueden influir profundamente en la persona que llegarás a ser mañana.

Desierto o consecuencia¿Qué sucede cuando un creyente peca? Puede experimentar sufrimiento, pero es necesario distinguir...
22/08/2026

Desierto o consecuencia

¿Qué sucede cuando un creyente peca? Puede experimentar sufrimiento, pero es necesario distinguir entre dos realidades diferentes: el sufrimiento que forma parte de una disciplina de YAHWEH y el que es consecuencia del pecado. No es lo mismo atravesar una prueba que YAHWEH utiliza para formarnos que vivir bajo las consecuencias de una desobediencia. Cuando YAHWEH nos lleva al desierto, no lo hace para destruirnos, sino para corregirnos, hacernos volver al camino y ayudarnos a crecer y madurar. Se sufre, pero Su presencia no nos abandona. Al desierto se entra de la mano de YAHWEH y también se sale de Su mano. La Escritura muestra que Yeshúa fue llevado al desierto y, cuando salió de allí, regresó lleno del poder del Ruaj HaKodesh.

El desierto no representa el final del propósito de una persona ungida por YAHWEH. Es un tiempo de disciplina, transformación y preparación para una nueva etapa de servicio. Allí YAHWEH trabaja EN nosotros; cuando salimos, comienza a trabajar CON nosotros. Yosef atravesó un período difícil en la cárcel de Egipto, pero YAHWEH permaneció con él: “Pero YAHWEH estaba con Yosef, mostrándole gracia y dándole favor a la vista del jefe de la prisión.” Génesis 39:21 — Biblia Kadosh Israelita Mesiánica. Su situación no significaba que hubiera perdido la presencia ni el favor de YAHWEH.

Shaúl, en cambio, sufrió las consecuencias de su desobediencia. Cuando enfrentaba la guerra contra los filisteos, reconoció que YAHWEH ya no le respondía: “Estoy desesperado —contestó Saúl—. Los filisteos me hacen la guerra, y Dios me ha abandonado. Ya no me responde...” 1 Samuel 28:15 — Biblia TLA. Shemuel le recordó que esa situación estaba relacionada con su desobediencia y le anunció las consecuencias que vendrían sobre él y su familia: YAHWEH había quitado el reino de sus manos y su final se acercaba. 1 Samuel 28:16-19 — Biblia TLA. En Shaúl no vemos simplemente un proceso de preparación, sino las consecuencias de haberse apartado de la voluntad de YAHWEH.

El pecado afecta nuestra relación con YAHWEH y puede impedir que experimentemos Su dirección y Su favor. La Escritura describe las consecuencias de la desobediencia con una imagen muy fuerte: “El cielo sobre tu cabeza será bronce y la tierra debajo de ti hierro.” Deuteronomio 28:23 — Biblia Kadosh Israelita Mesiánica. El cielo de bronce representa la ausencia de respuesta y la tierra de hierro muestra la falta de productividad y bendición. Por eso, cuando sentimos que algo no está fluyendo en nuestra vida, debemos examinarnos delante de YAHWEH y pedirle al Ruaj HaKodesh que nos muestre si estamos atravesando una prueba o si existe algún pecado que debemos reconocer y abandonar.

La enseñanza es clara: debemos alejarnos del pecado para no permitir que la desobediencia afecte nuestra comunión con YAHWEH. El lugar donde habita el Santo debe ser santo. No podemos querer la presencia y la bendición de YAHWEH mientras protegemos aquello que sabemos que debemos abandonar. Si realmente deseamos caminar con Él, debemos reconocer el pecado, arrepentirnos y apartarnos de él. No todo desierto significa abandono; algunos desiertos son procesos mediante los cuales YAHWEH nos corrige, transforma y prepara. Pero cuando el sufrimiento es consecuencia del pecado, la respuesta debe ser volvernos de la desobediencia y regresar al camino de YAHWEH.

«Mas el Eterno tu Dios no quiso escuchar a Balaam, sino que el Eterno tu Dios te cambió la maldición en bendición, porqu...
21/08/2026

«Mas el Eterno tu Dios no quiso escuchar a Balaam, sino que el Eterno tu Dios te cambió la maldición en bendición, porque el Eterno tu Dios te ama». (Deuteronomio 23:5)

Que hoy caminen con esta certeza en el corazón: Dios nos ama y su amor puede cambiar cualquier historia. Lo que parecía causarles daño puede terminar convirtiéndose en instrumento de bendición. Que el Eterno revierta situaciones adversas, deshaga palabras de mal y transforme obstáculos en testimonios de Su bondad. Que sobre su salud, hogares, planes y acciones repose Su favor y bendición.

¡Shabat Shalom!
🕯🕯🥖🥖😇🍷

YAHWEH ES FIELNo permitas que la duda te haga desconfiar de las promesas de YAHWEH. Su Palabra nos enseña que podemos ac...
21/08/2026

YAHWEH ES FIEL

No permitas que la duda te haga desconfiar de las promesas de YAHWEH. Su Palabra nos enseña que podemos acudir a Él en cualquier circunstancia y confiar en su fidelidad.

Si estás enfermo, recuerda que YAHWEH es quien perdona nuestras faltas y sana nuestras enfermedades (Salmo 103:3). Él mismo se presenta como nuestro sanador y nos llama a escuchar su voz y obedecer sus mandamientos (Éxodo 15:26). También encontramos en la Escritura que Yeshúa llevó sobre sí nuestros pecados y que su obra está relacionada con nuestra sanidad (1 Pedro 2:24). YAHWEH promete traer restauración, salud, paz y bienestar a su pueblo (Jeremías 33:6).

Si te sientes desprotegido, recuerda que YAHWEH es quien te guarda y te libra del mal. Él cuida tu vida y permanece a tu lado en todo momento (Salmo 121:7-8). Puedes encontrar seguridad en Él porque es tu refugio y quien puede protegerte de los peligros que no puedes ver (Salmo 91:2-3).

Si estás preocupado por el futuro, recuerda que YAHWEH conoce los planes que tiene para ti y que sus propósitos buscan tu bienestar (Jeremías 29:11). Por eso puedes poner en sus manos tus preocupaciones y ansiedades, confiando en que Él tiene cuidado de ti (1 Pedro 5:7). No tienes que vivir dominado por el temor, porque YAHWEH promete estar contigo, darte fuerzas, ayudarte y sostenerte (Isaías 41:10).

Si sientes temor frente a un nuevo desafío, recuerda que YAHWEH te llama a ser fuerte y valiente porque Él mismo va delante de ti y no te abandonará (Deuteronomio 31:6). Su promesa permanece firme: Él no fallará ni dejará solo a quien confía en Él (Hebreos 13:5). También le aseguró a Josué que nadie podría hacerle frente mientras viviera, porque YAHWEH estaría con él y no lo abandonaría (Josué 1:5).

Si estás atravesando tristeza o desánimo, recuerda que YAHWEH es quien consuela y puede traer alivio a tu corazón (Isaías 51:12). Él sana a quienes tienen el corazón quebrantado y restaura sus heridas (Salmo 147:3). Cuando esperas en YAHWEH, Él puede renovar tus fuerzas para que puedas continuar sin rendirte (Isaías 40:31).

Si tienes necesidades económicas, recuerda que YAHWEH puede bendecir el trabajo de tus manos y proveer para tus necesidades (Deuteronomio 28:8). Su Palabra también enseña que YAHWEH puede suplir todo lo que nos hace falta conforme a sus riquezas por medio de Yeshúa (Filipenses 4:19).

Después de recordar todas estas promesas, ¿cómo no debería crecer nuestra fe y confianza en YAHWEH? En cada situación podemos acudir a Él, porque su Palabra nos muestra que tiene cuidado de nosotros.

Cuando necesites sanidad, busca a YAHWEH. Cuando tengas miedo, confía en su protección. Cuando estés preocupado, entrégale tus cargas. Cuando enfrentes un desafío, recuerda que Él puede fortalecerte. Y cuando tengas necesidades, confía en que Él conoce lo que necesitas.

YAHWEH es fiel. Por eso, no permitas que las circunstancias te hagan olvidar sus promesas. Búscalo, permanece en su Palabra y aprende a descansar en Él, confiando en que su fidelidad permanece aun cuando las circunstancias cambien.

Mirar a DiosLa Palabra de Dios nos llama a avanzar en nuestra relación con Él, dejando atrás lo básico para crecer en ma...
20/08/2026

Mirar a Dios

La Palabra de Dios nos llama a avanzar en nuestra relación con Él, dejando atrás lo básico para crecer en madurez y aprender a confiar cada vez más en YAHWEH.

“Por lo tanto, dejando atrás las lecciones iniciales del Mashíaj, vayamos adelante hacia la madurez de confiar en YAHWEH, no echando otra vez el fundamento de volvernos a obras que conducen a muerte”
Hebreos 6:1 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

La confianza en Dios no consiste solamente en decir que creemos en Él. Implica permanecer firmes, tener paciencia y seguir adelante aun cuando todavía no vemos cumplido aquello que esperamos. La Escritura nos anima a imitar a quienes recibieron las promesas porque confiaron y supieron esperar.

“Para que no se hagan rezagados, sino que sean imitadores de los que por su confianza y paciencia están recibiendo lo que ha sido prometido.
Porque cuando YAHWEH hizo su promesa a Avraham, prestó un juramento de hacer lo que había prometido; y ya que no había nadie mayor que El para hacer el juramento, juró por El mismo”
Hebreos 6:12-13 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Israel también había recibido una promesa de YAHWEH: Él les daría una tierra. Sin embargo, cuando estuvieron frente a ella, permitieron que lo que veían fuera más fuerte que su confianza en Dios. Ellos mismos propusieron enviar hombres para explorar el territorio.

“'Ustedes se me acercaron, cada uno de ustedes, y dijeron: 'Vamos a mandar hombres delante de nosotros para explorar el país para nosotros y traigan de vuelta noticia de qué ruta debemos usar subiendo, y cómo son las ciudades que nos encontraremos.'”
Deuteronomio 1:22 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Los espías encontraron ciudades grandes, murallas y hombres fuertes. Todo aquello era real. El problema fue que fijaron su atención en las dificultades y dejaron de mirar a Dios.

Las ciudades podían ser grandes, pero YAHWEH era mayor. Las murallas podían parecer imposibles de superar, pero Dios era más poderoso. Los gigantes podían ser fuertes, pero ninguno podía compararse con Él.

La diferencia estaba en dónde habían puesto sus ojos.

La incredulidad mira primero el problema y termina dejando a Dios fuera de la situación. La fe, en cambio, mira primero a Dios y desde ahí enfrenta aquello que tiene delante.

Esto no significa negar las dificultades. La fe no dice que los problemas no existen. Significa reconocerlos sin permitir que sean más grandes que Dios en nuestro corazón.

Puede existir una enfermedad, una dificultad económica, una crisis familiar o una circunstancia que parezca imposible de resolver. Podemos reconocer todo eso y, aun así, continuar confiando en YAHWEH.

Por eso la Escritura también nos advierte:

“¡Escuchen hermanos, que no haya en ninguno de ustedes un corazón maligno, falto de confianza, que los lleve a apostatar del Elohim viviente!”
Hebreos 3:12 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

La falta de confianza puede alejarnos de Dios. Por eso necesitamos cuidar dónde ponemos nuestra mirada. Cuando solamente observamos el problema, el temor puede crecer. Cuando miramos a Dios, recordamos quién tiene autoridad sobre aquello que estamos enfrentando.

La fe no ignora a los gigantes. Los ve, pero también ve a Dios.

La fe no elimina las murallas. Confía en Aquel que puede abrir camino aun cuando nosotros no sabemos cómo hacerlo.

La fe tampoco depende de que las circunstancias sean fáciles. Se apoya en YAHWEH mientras espera.

Yeshúa enseñó que la confianza no debe estar limitada por aquello que nosotros consideramos posible:

“Yeshúa le dijo: '¿Qué quieres decir con: si Tú puedes? ¡Todo es posible para alguien que tenga confianza!'”
Marcos 9:23 - Biblia Kadosh Israelita Mesiánica

Por lo tanto, cuando aparezca una dificultad, no preguntes solamente: “¿Qué tan grande es este problema?” Pregunta también: “¿Estoy mirando el problema o estoy mirando a Dios?”

Los gigantes existen. Las dificultades son reales. Pero YAHWEH sigue siendo mayor.

La fe no dice: “No hay gigantes.”

La fe dice: “Hay gigantes, pero Dios es mayor.”

Mirar a Dios significa reconocer la realidad sin quitar los ojos de Aquel que tiene poder sobre ella.

El peligro de tolerarUno de los peligros que puede existir dentro de una congregación es permitir que el pecado continúe...
19/08/2026

El peligro de tolerar

Uno de los peligros que puede existir dentro de una congregación es permitir que el pecado continúe sin ser confrontado. Un ejemplo aparece en el mensaje de Yeshúa a la iglesia de Tiatira. En Apocalipsis 2:18, Él se dirige al responsable de la iglesia y, en Apocalipsis 2:20, lo confronta porque estaba tolerando la influencia de Jezabel, quien enseñaba y conducía a los creyentes hacia prácticas pecaminosas.

El problema no era solamente el pecado de una persona, sino también que la congregación permitiera que ese comportamiento tuviera lugar e influencia entre los creyentes. Esto nos enseña que quienes tienen responsabilidades espirituales deben cuidar lo que se permite dentro de la comunidad.

Algo similar ocurrió con Elí. Sus hijos ejercían funciones sacerdotales, pero actuaban de manera pecaminosa. Elí sabía lo que sucedía y no los detuvo como debía. Por eso Dios lo responsabilizó por no haber intervenido.

1 Samuel 3:13 (NTV) muestra precisamente que Dios juzgaría a la familia de Elí porque él conocía la maldad de sus hijos y no los había corregido.

La enseñanza es clara: saber que algo está mal y decidir no actuar también puede convertirse en una forma de tolerar el pecado.

Este peligro sigue presente. El temor a perder aceptación, reconocimiento, influencia o personas puede hacer que algunos líderes eviten confrontar aquello que necesita ser corregido. A veces resulta más fácil guardar silencio que defender la verdad.

Pero quien sirve a Dios no está llamado a proteger su popularidad, sino a permanecer fiel a Él y a Su Palabra.

La Biblia muestra que muchos hombres de Dios hablaron con fidelidad aun cuando hacerlo les trajo rechazo y sufrimiento. Los profetas y los apóstoles no acomodaron el mensaje para agradar a quienes los escuchaban. Su prioridad era obedecer a Dios.

Yeshúa también es nuestro ejemplo. Él no modificó la verdad para conseguir aceptación. Confrontó el pecado, denunció la hipocresía y llamó al arrepentimiento. Su fidelidad finalmente lo llevó a la cruz.

Por eso, la aprobación de las personas nunca debe tener más valor que la aprobación de Dios. Confrontar el pecado tampoco significa actuar con dureza o desprecio. La corrección debe buscar el bien de la persona y ayudarla a reconocer su error y volver al camino correcto.

Esta enseñanza no es solamente para líderes. Cada uno debe examinar su propia vida y preguntarse:

¿Estoy tolerando algo que sé que está mal?

¿Estoy callando por miedo al rechazo?

¿Estoy poniendo mi comodidad o mi reputación por encima de mi obediencia a Dios?

Al final, la decisión es nuestra. Podemos elegir proteger nuestra imagen y evitar conflictos, o podemos permanecer fieles a Dios aunque hacerlo tenga un costo.

No todo lo que toleramos es aprobado por Dios.

ORGULLO QUE DESTRUYENabucodonosor llegó a mirar la grandeza de Babilonia y atribuirse toda la gloria por haberla constru...
18/08/2026

ORGULLO QUE DESTRUYE

Nabucodonosor llegó a mirar la grandeza de Babilonia y atribuirse toda la gloria por haberla construido con su propio poder. Daniel 4:28-30 (TLA).

El rey había permitido que el orgullo dominara su corazón, y finalmente esa actitud provocó su caída. Su soberbia no quedó solamente en lo espiritual, sino que terminó afectando incluso su mente y su manera de vivir. Algo parecido ocurrió con Saúl, quien llegó a levantar un monumento para honrar su propio nombre. 1 Samuel 15:12 (PDT). Absalón también quiso perpetuar su memoria levantando un monumento en su honor. 2 Samuel 18:18 (TLA).

Como ellos, hay personas que prefieren perder un trabajo, un ministerio, un matrimonio y hasta destruir su propia vida antes que reconocer y tratar el orgullo que llevan dentro. ¿Parece exagerado? Pensemos en Belsasar.

Este rey, lleno de arrogancia, tomó las copas que habían sido sacadas del templo del Señor y bebió de ellas mientras alababa a sus dioses. En ese momento apareció una mano escribiendo sobre la pared del palacio. Daniel fue llamado para explicar el mensaje.

Daniel le recordó lo sucedido con Nabucodonosor: Dios le había dado autoridad, grandeza, poder y gloria, pero cuando su corazón se llenó de orgullo, fue humillado y perdió su reino. Solo cuando reconoció que el Dios Altísimo gobierna sobre los reinos humanos pudo recuperar su entendimiento y su posición. Daniel 5:18-21.

Entonces Daniel confrontó a Belsasar porque, aunque conocía perfectamente aquella historia, no había aprendido de ella ni había humillado su corazón delante de Dios. Por eso recibió una sentencia: su reino había sido contado, pesado y llevado a su final. Esa misma noche Belsasar murió. Daniel 5:22-30 (BLA).

Nabucodonosor había tenido que aprender por las malas lo que sucede cuando el orgullo ocupa el lugar de Dios. Sin embargo, cuando reconoció la autoridad del Señor, recuperó su entendimiento y su reino. Daniel 4:34-36. Belsasar conocía esa historia, pero decidió no aprender de ella y terminó destruido.

¿Y nosotros qué haremos? ¿Seguiremos el mismo camino que lleva al orgullo, como hicieron Saúl, Absalón y Belsasar? ¿Continuaremos justificando aquello que Dios quiere confrontar en nuestro corazón? La decisión es nuestra, pero debemos recordar que Dios conoce las intenciones ocultas y juzga la soberbia. 1 Samuel 2:3.

El Señor no busca obras realizadas desde un corazón que quiere recibir reconocimiento. Él se agrada de quien se acerca con humildad y reconoce que todo proviene de Él.

Samuel nos dejó un ejemplo diferente. Después de experimentar la ayuda de Dios, levantó una piedra y la llamó Eben-ezer, declarando que hasta ese momento el Señor había ayudado a Israel. 1 Samuel 7:12 (DHH).

La pregunta es sencilla, pero necesita una respuesta sincera: ¿estoy levantando un monumento para que recuerden mi nombre o estoy viviendo para que sea honrado el nombre de Dios?

El orgullo quiere construir una imagen de nosotros mismos. La humildad reconoce que toda la gloria pertenece a Dios.

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