02/05/2026
Donde Dios revela Sus planes
“Dios es fiel, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo, Yeshúa el Mesías, nuestro Señor.”
— 1 Corintios 1:9 (NTV)
Vivir en comunión con Dios trae dirección para cada paso y cada palabra. La verdadera formación espiritual ocurre en lo secreto: allí el Espíritu Santo enseña y guía con claridad. Dios da a conocer Sus planes en la intimidad, por eso es necesario apartarse del ruido cotidiano y disponer tiempo para oír Su voz.
Cuando Yeshúa sanó al ciego, primero lo llevó fuera de su entorno habitual antes de restaurar su vista, mostrando que la verdadera visión se recibe en un espacio apartado.
“Llegaron a Betsaida, y algunas personas llevaron a un ciego a Yeshúa y le suplicaron que lo tocara. Yeshúa tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera de la aldea. Luego escupió en los ojos del hombre y puso las manos sobre él. —¿Puedes ver algo ahora?— le preguntó. El hombre miró a su alrededor. —Sí— dijo—, veo personas, pero no las veo con claridad; parecen árboles que caminan. Entonces Yeshúa puso nuevamente las manos sobre los ojos del hombre, y al abrirlos, su vista fue restaurada por completo; podía ver todo con claridad.”
— Marcos 8:22-25 (NTV)
Asimismo, los misterios del Reino se comprenden en cercanía con Él:
“De hecho, en sus mensajes públicos nunca enseñaba sin usar parábolas; pero luego, en privado, a sus discípulos les explicaba todo.”
— Marcos 4:34 (NTV)
En un mundo marcado por la violencia, la desintegración familiar y la confusión moral, las respuestas no provienen de recursos humanos. No es posible enfrentar la oscuridad con estrategias terrenales; las soluciones verdaderas vienen de Dios y Él las revela a quienes buscan Su presencia.
Los planes divinos para confrontar el mal son confiados a quienes perseveran en la oración, el ayuno y el retiro. A lo largo de la historia bíblica, hombres como Moisés, Pablo, Juan el Bautista y el mismo Yeshúa pasaron tiempo a solas con Dios antes de manifestar el fruto de sus llamados.
Nada profundo se recibe con apuro. Pretender experiencias espirituales sin entrega es desconocer el valor de lo eterno. Dios reserva Sus tesoros para quienes lo buscan con sinceridad. Por eso, el llamado es claro: apartarse, permanecer y esperar en Su presencia, porque es allí donde Dios revela Sus planes.