24/09/2018
“En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. Efesios 4:32
Solo una vida alcanzada por el amor de Dios y transformada por Su poder puede mostrar bondad, misericordia y perdón como Dios ha mostrado hacia nosotros. Si has sido alcanzado por la gracia de Dios, debes permanecer en ella para vivir cada día en completa libertad, porque, cada día, se presentan oportunidades para decidir ser bondadoso o egoísta, misericordioso o juzgar, para perdonar o retener la ofensa.
Te invito a tomar la decisión de vivir una vida de perdón. Esto es posible únicamente por medio de la sangre de Jesús. Además, debemos permitir que la unción -ese aceite medicinal que se utilizaba en la antigüedad- del Espíritu Santo nos sane.
Al estar limpios, podemos ir delante del Altísimo. Al perdonar, al soltar la ofensa, cumplimos con la voluntad de Aquel que nos ama con amor eterno; y Él bendice la obediencia de Sus hijos.
Abre tu corazón al Señor, permite que Él te limpie, sane toda dolencia que hay en tu interior, y así podrás acceder confiadamente al trono de la gracia. Suelta la ofenda, entrégale al Dador de vida todas las malas experiencias que has tenido que vivir y aun a aquellas personas que las han causado. ¡Sé libre!