16/05/2026
Una comunidad que no sabe agradecer es una comunidad que olvida de dónde viene, y nosotros sabemos bien que todo lo que tenemos es fruto de la fe y del esfuerzo compartido.
En primer lugar, queremos agradecer a quienes llevaron adelante el compromiso de acompañar a nuestro Sacerdote en esta Novena (Agentes pastorales, colaboradores y jóvenes). Sabemos que detrás de cada día de oración hubo horas de preparación, de dejar de lado los descansos personales y de poner el cuerpo, muchas veces después de largas jornadas de trabajo o estudio. Ver a los jóvenes y a los adultos trabajando a la par nos devuelve la esperanza de que somos una verdadera familia, donde la experiencia y el entusiasmo se abrazan.
A quienes prepararon este ágape comunitario: Ustedes han transformado el servicio en un gesto de amor concreto. No solo han preparado comida; han preparado un encuentro. En cada mesa servida está el reflejo de una Iglesia que quiere ser casa para todos, especialmente en estos tiempos donde sentarse a compartir parece un milagro frente a tanta dificultad.
Un agradecimiento especial a todo nuestro barrio: Este festejo tiene un sabor especial porque nació de la generosidad de los vecinos. Cada insumo donado, cada colaboración —por mínima que pareciera— es un testimonio de amor, nadie se queda afuera. En medio de la situación social que nos toca atravesar, donde a veces parece que falta mucho, demostramos que sobra corazón y solidaridad.
Que ese mismo espíritu de entrega nos siga uniendo. Que la Virgen de Luján, que siempre se quedó con los humildes, bendiga sus manos, sus hogares y multiplique en sus vidas la generosidad que hoy han tenido con su comunidad,
¡Muchas, mucha, gracias a cada uno!