02/05/2026
En ocasiones Dios poda lo que más amas, para brindarte lo que más necesitas.
A veces lo que vivimos parece un final: relaciones que se enfrían, puertas que se cierran y proyectos que no avanzan. Eso duele y puede hacernos pensar que estamos perdiendo demasiado.
Pero desde la perspectiva de Dios, no todo “corte” es destrucción; muchos son podas necesarias. Así como un jardinero poda para fortalecer la planta, Dios permite procesos que, aunque incómodos, tienen el propósito de producir crecimiento.
La enseñanza de Jesús lo deja claro en Juan 15:2: Dios corta lo que no da fruto y poda lo que sí da, para que produzca aún más. Esto significa que esos momentos difíciles no son abandono, sino evidencia de que Dios sigue trabajando en nuestra vida.
También en Romanos 8:28 se nos recuerda que “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”. Incluso lo que parece pérdida puede ser parte de un proceso mayor.
Lo que hoy sientes como un final, puede ser en realidad una preparación. Dios no está quitándote por descuido, sino formándote con propósito para algo mejor que aún no ves.