Como Columna de Fuego -Legión de María-

Como Columna de Fuego  -Legión de María- Información y comunicación de la Legión de María

10/01/2026

La devoción a la Virgen Santísima

En el corazón de toda mujer que quiere alcanzar el Cielo hay un nombre que no se borra: María. No es solo un ejemplo lejano o ajeno, es verdaderamente nuestra Madre. Amar a la Virgen no es cosa exclusiva de almas demasiado dulces; es una necesidad de todo cristiano. Porque quien se acerca a María se acerca inevitablemente al corazón de Jesús, y quien se aparta de Ella, tarde o temprano, se aparta de Jesús. La devoción a la Virgen Santísima no es una práctica de piedad accesoria: es el camino más seguro hacia Jesús como lo han enseñado los santos. Ella es la ternura de Dios hecha rostro femenino, el refugio donde las hijas cansadas aprendemos a respirar de nuevo.

María es la obra maestra del Creador, el modelo perfecto de lo que puede llegar a ser una mujer cuando se deja moldear por el amor de Dios. No tuvo riquezas, ni poder, ni títulos. Su grandeza fue creer. Su “hágase” cambió la historia, y gracias a su obediencia, Dios se hizo hombre y desde entonces, su maternidad no se detuvo: nos acompaña, nos cuida, intercede, consuela.

Amar a María no es idolatrarla, es reconocer su lugar dentro del plan divino. Ella no nos aleja de Cristo; nos lleva directo a Él. Es el atajo más corto y el camino más seguro. El alma que se consagra a María no se pierde en devociones vacías, sino que aprende a amar con pureza, a servir con humildad, a confiar sin miedo. María conduce a Jesús como una madre lleva a su hija de la mano, hasta que aprende a caminar por sí misma en la luz.

Tener devoción a la Virgen es más que rezar el rosario o tener su imagen. Es dejarse formar por Ella, aprender de su modo de amar, de su silencio, de su obediencia; su humildad enseña a servir sin esperar reconocimiento; su pureza enseña a cuidar el corazón en un mundo que todo lo ensucia; su silencio enseña a confiar cuando las palabras ya no alcanzan; su fe enseña a esperar cuando todo parece perdido. Una mujer que vive mirando a María aprende a equilibrar fortaleza y ternura, acción y contemplación. Aprende a amar sin dominar, a esperar sin desesperar, a sufrir sin perder la paz.

La devoción mariana transforma los hogares. En una casa donde se ama a María, se respira paz, esto es una gracia para las almas devotas. Una imagen suya, un rosario en la mesa, una vela encendida con amor, son signos de que Dios vive allí, pero más que los signos, lo que importa es el corazón. Háblale a María como a una amorosa mamá: cuéntale tus cansancios, tus miedos, tus ilusiones. Ella escucha tus suspiros y entiende tus lágrimas, porque las suyas también regaron caminos difíciles. ¡Pídele su intercesión!

Procura rezar el rosario. No hay oración más poderosa ni más maternal que esa: cada Ave María es una flor que depositas en su corazón, cada misterio es una parte de tu vida que le entregas para que la purifique y la presente ante su Hijo. En los hogares donde se reza el rosario, el mal retrocede, las tensiones se suavizan y la gracia se derrama. Créeme: cuando una mujer toma el rosario en sus manos, está sosteniendo un arma de paz, está defendiendo a su familia con el poder del amor.

Amar a la Virgen también significa confiarle la vida entera. Consagrarte a Ella es decirle con todo el corazón: “Madre, tómame como tuya, enséñame a amar a Jesús como tú lo amas”. Esa esclavitud no encadena, libera. Porque María no retiene nada para sí, lo entrega todo a Dios. Bajo su manto, las almas se curan del miedo y las heridas se vuelven oración. Ella enseña a abandonarse sin angustia, a obedecer sin dudas, a vivir confiando.

Una mujer que ama a María se va pareciendo poco a poco a Ella. En su mirada hay serenidad, en sus palabras hay consuelo, en su presencia hay paz. María no quita las cruces, pero las ofrece a Dios como agradable ofrenda. No borra los problemas, pero enseña a mirarlos con esperanza. No evita el sufrimiento, pero enseña a ofrecerlo con amor.

Si tienes a María por Madre, no temas nada. Ni la soledad, ni las pruebas, ni la muerte, porque donde está la Madre, está la paz. Su voz consuela, su oración sostiene, su amor defiende. Todos los santos la amaron: San Bernardo la llamó “estrella del mar” porque guía en las tormentas. Santa Teresa aseguró que “nunca se ha oído decir que ninguno que haya acudido a su amparo haya sido desamparado”. Y San Luis de Montfort nos recordó que “a Jesús se va y se vuelve por María”. Así que, si a veces sientes que te falta fuerza, búscala en Ella. Si no sabes cómo seguir, mírala. Si estás cansada, refúgiate bajo su manto. Ella te recordará que no estás sola, que eres amada, que hay un propósito divino en tu historia, aunque no lo entiendas todavía.

Tarea: Haz hoy un acto de amor a la Virgen. Puede ser rezar el rosario, encender una vela ante su imagen, colocar una flor en su honor o simplemente decirle: “Madre mía, enséñame a amar a Jesús como tú lo amas”. Si puedes, conságrale tu día, tu familia o tu trabajo. Y si llevas su medalla, tócala con devoción y recuerda que Ella va contigo donde vayas.

“Desde esta hora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48).

Amar a María es un descanso. Quien se refugia bajo su manto descubre que su ternura no tiene límites y que su presencia transforma la vida. Quien aprende a vivir con Ella nunca se pierde, porque María lleva a todas sus hijas de la mano al corazón de su Hijo.

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02/01/2026

[...] La Navidad todavía respira entre nosotros. El Niño Cristo no ha retrocedido en la memoria; sigue siendo recién nacido, recién dado, descansando en los brazos de María, que es Ella misma una madre recién hecha...sosteniendo a Dios mientras el mundo da vuelta la página en silencio.En Ella nada es apresurado. El amor llega, y se queda.

En estos primeros días de su maternidad, María no conoce cada paso que le espera. Ella sólo conoce a este niño, este momento...este "sí" que continúa desarrollándose. Y eso es suficiente...

Mientras un año se cierra, otro se abre, seguimos en el pesebre. El Niño todavía está con nosotros. La madre todavía mira...
Entremos en el nuevo año, como lo hizo María, llevando lo que se nos ha confiado con reverencia, permitiendo que Dios vuelva a nacer en los ritmos ordinarios de nuestras vidas, y confiando que cada final que se mantiene en el amor se convierta en la puerta de la gracia.

01/01/2026
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28/12/2025

San Juan Evangelista, el discípulo amado de Jesús, fue testigo de la Última Cena, permaneció fiel al pie de la Cruz y recibió de Cristo el mayor don: María como Madre.

Autor del Evangelio del Amor, de las Cartas joánicas y del libro del Apocalipsis,
San Juan nos enseña a contemplar, amar y permanecer fieles.

✨ Patrono de la Legión de María,
es modelo del apóstol que vive unido a Cristo
y camina siempre de la mano de la Virgen.

🙏 Que su ejemplo nos ayude a ser hoy verdaderos discípulos amados.
Hna. Carla Agüero- Praesidium Ntra.Sra. de Castelmonte.

San Juan Evangelista, el discípulo amado de Jesús, fue testigo de la Última Cena, permaneció fiel al pie de la Cruz y recibió de Cristo el mayor don: María c...

Gloria a Dios en lo alto y en la tierra Paz a los hombres amados por Él. (Lc 2,14)✨️En estas fiestas queremos hacerles l...
24/12/2025

Gloria a Dios en lo alto y en la tierra Paz a los hombres amados por Él. (Lc 2,14)

✨️En estas fiestas queremos hacerles llegar nuestros mejores augurios de Navidad.

~ La Virgen María y la Navidad 💫Unámonos a la Virgen María en esta Navidad para que ella nos lleve a Jesucristo.María ap...
21/12/2025

~ La Virgen María y la Navidad 💫
Unámonos a la Virgen María en esta Navidad para que ella nos lleve a Jesucristo.

María aparece en San Lucas con una relevancia especial, ya que narra la anunciación por parte del Ángel a María, como también la visitación de María a su prima Isabel, el nacimiento del Niño Dios, la presentación, la pérdida del niño, para ser encontrado en el templo. (Lucas 1,26-38).
San Juan, coloca la vida de María entre dos circunstancias, tanto en Caná (Juan 2.1-12) como en el calvario (Juan 19, 2ss). Así la presenta primero como creyente, convencida de Dios y en segundo lugar como madre de sus discípulos.
Veamos con qué título lo define el nuevo testamento.

La hija de Sion
De esta suerte, la Virgen Santísima aparece como ser humano, como alguien semejante a sus contemporáneos, una criatura (aunque llena de gracia) pero no es una diosa. Porque a Ella, no se le adora, sino se le venera.
Su mismo nombre es común en la época, son numerosas las Marías en el Nuevo Testamento. Ese nombre significa algo así como “Princesa”, “Señora”.
San Lucas, presenta a María como una piadosa Mujer Judía, como obediente a la Ley (Lucas 2, 22, 27-39). Su mismo cántico de fe “El Magnificat, es una recopilación de Salmos, y toma en cuenta el canto de Ana (Lucas 1,46-55 y Samuel 2,1-10).
No obstante, Lucas está consciente que si bien, es María un ser humano, tiene al mismo tiempo unas características muy especiales. Así pues, en las escenas de la Anunciación y de la visitación, (Lucas 1,26-55) muestra a María como la Hija de Sión, como personificación del “pueblo de Dios”.
“El regocíjate” del Ángel (Lucas 1,38) no es una salutación normal, sino que hace referencia a “las promesas” de la venida del Señor a su ciudad Santa “canta himnos, Hija de Sión… alégrate… Hija de Jerusalén” (Sofonías 3,14-17).
El título “llena de Gracia” o colmada de favor Divino, puede referirse a la Esposa del Cantar, uno de los símbolos del “Pueblo Elegido”.
Estos indicios bíblicos, manifiestan que sólo ella, recibe un nombre de ese pueblo, el anuncio de Salvación. Ella también lo acepta y lo lleva a ejecución; ella en El Magníficat, habla en nombre de la raza de Abraham, en nombre de la humanidad toda.

La Virgen
Es un título con el que nuestro pueblo la llama y la invoca. El hecho de la Virginidad de María en la Concepción de Jesús, se afirma en (Lucas 1, 26-28) “María, dijo al Ángel ¿Cómo será esto, pues no conozco varón? Y el Ángel le contestó: El Espíritu Santo, vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el Niño que nazca será Santo y llamado Hijo de Dios” (Lucas 1.34-35).
Y San Mateo afirma: “El nacimiento de Jesucristo fue así: estando desposada María, su Madre, con José, su marido siendo justo y no queriendo denunciarla, resolvió dejarla ocultamente, cuando un Ángel del Señor se le apareció en sueño y le dijo: “José, Hijo de David, no temas en recibir contigo a María, tu esposa, pues su concepción es del Espíritu Santo” (Mateo 1, 18-20).
Esto no es otra cosa, que el cumplimiento del oráculo de Isaías 7,14 “Yavhé mismo les dará pues una señal. Miren: la Virgen encinta, da a luz un Hijo a quien ella pondrá el nombre de Emmanuel”.
Todo lo que Lucas deja entrever del alma de María, hace referencia a motivos muy elevados y muy positivos, a favor de la virginidad, así ésta es entendida como una consagración, como un don de amor de entrega exclusiva a Dios.
Y es admirable como ha entrado en el corazón de nuestro pueblo, esa denominación Mariana, ya que se le invoca constantemente como “La Virgen María”.
De esta suerte, la Biblia solo habla de Jesús como el Hijo Único de María, a pesar de que también en la Sagrada Escritura, se habla de hermanos, refiriéndose con ello a los primos hermanos o parientes cercanos de Jesús.
De igual manera la Iglesia, siempre ha expresado y enseñado que a la Virgen María no se le adora, sino que se le venera.
Ojalá que nuestros compositores populares, no usaran el término adorar que ellos utilizan como expresión de “un amor inmenso”, pero que teológicamente no es el apropiado, sino que se debería usar “veneración”.
Pero debo decir que nuestros mismos cantores populares están consciente de que la Virgen Santísima, no es una diosa, pero también entienden que siendo un ser humano, una mujer llena de gracia, no obstante tiene un gran poder de intercesión ante su Hijo Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, porque es su Madre y esa gran influencia se manifestó, incluso en la Biblia, en las bodas de Caná, en donde María se le exigió, Jesucristo transformó el agua en vino.

María Madre
A todos los niveles de la tradición de los Evangelios, María aparece como la Madre de Jesús. Varios textos la designan con ese gran título: “Al verlo se quedaron maravillados, y su Madre le dijo ¿Hijo por qué has hecho esto?” (Lucas 2, 48) “Estaban en pie junto a la cruz de Jesús, su Madre como también María de Cleofás, hermana de su Madre y María Magdalena” (Juan 19,25).
María ante el anuncio del Ángel, acepta libremente ser Madre del Mesías. Ella da a luz a su Hijo y asume su responsabilidad de Madre, lo alimenta, lo educa, lo protege, lo ama y ese Hijo le estaba también sujeto.
Jesús en Juan nos da a María por Madre, para que nos proteja, nos haga crecer en la fe, nos ame, nos ayude en la salvación como intercesora, por ello Él dice “Mujer he ahí tu Hijo” (Juan 19- 26).
Así adquiere una nueva maternidad universal, que en adelante ejercerá como misión en el Pueblo de Dios.

María creyente
Ella aparece como mujer de fe, María debe creer que aquel niño débil, hermoso y que siente frio, es el Hijo de Dios, el Mesías. Ella ora y utiliza la Escritura, posee una fe que se profundiza en las oscuridades y en las pruebas.
En razón de esa fe, medita y guarda en su corazón tantos misterios. El mismo Jesús la elogia como creyente cuando dice “Dichosos más bien quienes escuchan la palabra de Dios y la practican” (Lucas 11,28) e Isabel bendice a María afirmando “Bienaventurada la que ha creído que se cumplirán las cosas, que se le han dicho de parte del Señor” (Lucas 1,45)
Por tanto unámonos a María en esta Navidad para que Ella como “Hija de Sion”, “Virgen”, “Madre” y “Creyente”, nos lleve a Jesucristo a fin de que podamos celebrar en “Familia” una auténtica Navidad cristiana.
- Hermano Luis Sanchez-

El Señor viene...¿Te animas a salir a su encuentro?~Misión urbana de Adviento~"Los Magos representan a todos los pueblos...
13/12/2025

El Señor viene...¿Te animas a salir a su encuentro?

~Misión urbana de Adviento~

"Los Magos representan a todos los pueblos que buscan a Dios. Su camino es el camino de la fe: salen de su tierra, se ponen en marcha y siguen una luz.

Cuántas veces salimos de nosotros mismos para llegar a Jesús. Él nos invita a mirar en el cielo esperanza, buscar su amor y compartirlo; por ello también se nos invita a mantenernos con los pies en la tierra, buscando compartir esta alegría".

En este tiempo de Adviento nos acercamos a las familias invitándolas a preparar el corazón para recibir a Jesús. En esta ocasión nos acompañó Fray Miguel Guevara, Fray Ronald Andrade O.P. ¡Gracias Fray por sus reflexiones! ... y compartimos la misión con nuestros Hermanos de Cofradía del Rosario, Movimiento vida en gracia y Veritas.

💫María, acompáñanos en este camino hacia Belén.
Que junto a Ti, digamos en espíritu y con todo nuestro corazón:
¡VEN, SEÑOR JESÚS, NUESTRA ESPERANZA!

Dirección

Juan Cruz Vera 741
Mendoza
5539

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