Parroquia San Jorge - Mendoza

Parroquia San Jorge - Mendoza Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía - Arquidiócesis de Buenos Aires y toda la Argentina

25/04/2026
23 de abril - San Jorge el Gran MártirHoy conmemoramos al Gran Mártir y Portador de la Victoria, San Jorge.San Jorge nac...
23/04/2026

23 de abril - San Jorge el Gran Mártir

Hoy conmemoramos al Gran Mártir y Portador de la Victoria, San Jorge.

San Jorge nació en Capadocia en el año 280 d.C., en el seno de una familia cristiana piadosa. Su padre era un oficial del ejército que sufrió el martirio. Su madre era de Lida (Lod), en Palestina, y tras enviudar, regresó allí con su hijo.

En su juventud, San Jorge siguió los pasos de su padre al unirse al ejército, y ascendió rápidamente en las filas militares. Apuesto y valiente en la batalla, llamó la atención del emperador Diocleciano, quien lo nombró miembro de la guardia imperial con el rango de general.

En el año 303 d.C., Diocleciano inició la “Gran Persecución”, promulgando un edicto que autorizaba la persecución sistemática de los cristianos en todo el imperio.

Al enterarse de este impío edicto, San Jorge irrumpió con valentía en el senado y reprendió el decreto ante el propio emperador. Asombrado por este acto de desafío de su joven general, Diocleciano intentó al principio persuadirlo con promesas de honores y riquezas si renunciaba a Cristo.

San Jorge respondió que todas las riquezas del mundo no podían compararse con lo que aguardaba a quienes seguían al único Dios verdadero, Jesucristo. Entonces, enfurecido, el emperador ordenó que fuera sometido a torturas. Mientras San Jorge oraba a Dios por fortaleza, fue atado a una rueda de suplicio que giraba su cuerpo sobre cuchillas y desgarraba su piel.

De repente, se oyó una voz divina que decía: “No temas, Jorge, porque yo estoy contigo”. Una luz radiante brilló sobre él, y sus heridas fueron sanadas. Muchos de los que presenciaron esto, incluidos los generales santos Anatolio y Protoleón, creyeron en Cristo y fueron inmediatamente decapitados.

San Jorge fue arrojado a una fosa de cal viva, obligado a caminar con zapatos revestidos de clavos de hierro y forzado a beber veneno mortal. Pero milagrosamente sobrevivió a estos tormentos. Cuando fue llevado a un templo pagano para ofrecer sacrificio, hizo la señal de la Cruz y una estatua de Apolo se hizo pedazos.

Finalmente, entregó su alma bajo la espada. Su tumba puede verse en Lod hasta el día de hoy.

Invitamos a toda la comunidad este jueves 23 de Abril a la fiesta de nuestro patrono San Jorge. Nuestra parroquia estará...
20/04/2026

Invitamos a toda la comunidad este jueves 23 de Abril a la fiesta de nuestro patrono San Jorge. Nuestra parroquia estará abierta desde las 16 a 19hs. A partir de las 18hs se realizará el oficio de las súplicas a San Jorge. Los esperamos!

Compartimos las imágenes de la Divina Liturgia y el almuerzo realizado en el día de ayer.
20/04/2026

Compartimos las imágenes de la Divina Liturgia y el almuerzo realizado en el día de ayer.

16/04/2026
Invitamos a toda la comunidad este próximo domingo 19 de Abril a participar de la Divina Liturgia de Pascua a partir de ...
13/04/2026

Invitamos a toda la comunidad este próximo domingo 19 de Abril a participar de la Divina Liturgia de Pascua a partir de las 10hs. Al finalizar, tendremos el almuerzo Pascual para celebrar juntos la Resurrección del Señor. Los cupos son limitados, reservar con anticipación al 2616976939.

12/04/2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Dios Uno. Amén.


A nuestros hijos, amados en Señor,

A los eclesiásticos y queridos feligreses,


¡Cristo ha resucitado!

Desde la sede de esta santa Arquidiócesis y del profundo de mi corazón paternal, me dirijo a ustedes en esta sagrada ocasión, la gloriosa Pascua de Resurrección, para compartir con ustedes el gozo imperecedero de la Resurrección. Porque verdaderamente el Señor ha resucitado, y por esta fe viva vivimos, nos movemos y existimos.

Amados míos, hemos recorrido juntos el bendito camino de la Gran Cuaresma, el camino del arrepentimiento y del combate espiritual, para llegar al final a este día luminoso la noche de la luz y de la gloriosa Resurrección, en la que Cristo pisoteó a la muerte con la muerte, y otorgó la vida a los que yacen en los sepulcros. Ésta es la esencia de nuestra recta fe ortodoxa: Cristo no es un mero maestro de moral o un gran profeta, sino el Dios encarnado que cargó con el pecado del mundo, y con su muerte aniquiló nuestra muerte, y con su resurrección nos abrió las puertas de la vida eterna.

La resurrección de Cristo no es un hecho histórico que simplemente recordamos, sino un acontecimiento existencial que toca las fibras más íntimas de nuestro ser. Porque el Señor resucitado nos resucita con Él de la muerte del pecado hacia la vida divina y la Santidad. San Juan Crisóstomo nos recuerda en su inmortal homilía: "Que nadie llore por su miseria, porque ha aparecido el Reino común". Sí, todos hemos sido invitados –grandes y pequeños, fuertes y débiles– a este banquete divino, porque la gracia de Dios ha inundado a todos.

Amados míos en Cristo, en este tiempo en que atravesamos tantas turbulencias y pruebas, la Resurrección de Cristo sigue siendo nuestra esperanza firme y nuestra certeza inquebrantable. Ella es la que nos otorga la fortaleza para llevar la cruz en nuestra vida cotidiana con toda fidelidad y paciencia, sabiendo que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que está por revelarse en nosotros. Ella nos llama a ser testigos del Resucitado, no sólo de palabra, sino con el amor práctico, con el perdón que derriba barreras, con la compasión hacia los pobres y los que sufren, y con la unidad que nos congrega alrededor de una misma mesa divina.

Me dirijo a ustedes hoy, amados hijos, suplicando a Dios que haga de sus corazones una verdadera morada de Cristo resucitado, y que ilumine su mente con el conocimiento de los misterios de su Reino. Conservemos el puro tesoro de la Fe Ortodoxa que hemos recibido de los santos padres, y seamos hijos fieles de nuestra Madre Iglesia, que nos acoge en sus sagrados misterios.

Al elevar mis ardientes plegarias por la salud de todos ustedes, y por el eterno descanso de las almas de nuestros padres y antepasados que durmieron en la esperanza de la Resurrección, les pido que correspondan a esta oración, rogando al Señor que los guarde bajo la sombra de su gracia, que llene sus hogares de gozo y paz; y sus corazones de amor y esperanza.


Cristo ha resucitado de entre los mu***os, con la muerte pisoteó a la muerte, y a los que están en los sepulcros les concedió la vida.

Su Padre que los ama en Cristo resucitado!

11/04/2026

Su Beatitud Reverendísima Juan Décimo, Patriarca de Antioquía y Todo Oriente,
A:
mis hermanos, sacerdotes de la santa Iglesia Antioquena,
y a mis hijos e hijas dondequiera que se encuentren en los confines de esta Sede Apostólica:
«Resplandece, resplandece, oh nueva Jerusalén, porque la gloria del Señor ha brillado sobre ti».
El autor de los himnos no encontró palabras más bellas ni más elocuentes que estas para describir la Resurrección de Cristo, fuente de la luz y de las luces en el alma humana. Hace unos días, el alma humana se dirigía a su Esposo diciendo: «Contemplo tu Tálamo, "lecho nupcial" adornado, oh Salvador mío… reviste el vestido de mi alma, oh Dador de la luz, y sálvame». Y hoy, el Dador de la luz, Cristo resucitado, derrama desde lo alto de su Cruz la luz de su Resurrección sobre su Iglesia, sobre el alma humana, haciéndola «una nueva Jerusalén», una nueva morada de paz que, con su oración sincera, recibe la gloria del Señor que resplandece sobre ella.
En la angustia de este mundo, la gloriosa Pascua se nos presenta como una ventana hacia el amor del Rey de la gloria, que abrió los cielos para descender hacia la criatura caída. Y en medio del estruendo de las guerras de la humanidad, aparece el Señor de la creación, que habla con el clamor de su silencio y llama a su amado ser humano: «Ven, moneda mía perdida, y permanece conmigo. He barrido el universo buscándote. Por ti amé el pesebre y reposé en el seno de María. Por ti soporté dolores, llevé la Cruz, padecí la muerte, habité el sepulcro, pisoteé el Hades y resucité, para resucitarte conmigo en la gloria».
Hoy, el cristianismo, incluida el Cristianismo Oriental, eleva su voz al Señor de la gloria, clavado desde hace dos mil años en la Cruz de su amor. Ante del cristianismo oriental pasa la historia desde la aurora de la Resurrección: pueblos, reinos y civilizaciones han venido a estas tierras, pero la fe en el Crucificado permanece, clavada en el Gólgota de la esperanza y fijada al sepulcro vacío. Imperios desaparecieron y estados se desvanecieron, pero la fe de los pescadores de Galilea permanece sembrada en los hogares, en los corazones y en las iglesias de este Oriente que el Verbo Dios quiso como cuna y punto de partida de su anuncio hacia mundo entero. Decimos esto siendo conscientes, como cristianos orientales, de la autenticidad de la misión que Cristo nos ha confiado y de la antigüedad de una fe que no se aplaca, por más que las olas sacudan la nave de nuestra vida.
En el día de la santa Crucifixión, inicio del camino hacia la Resurrección, recordamos a todos los que viven en la crucifixión. Oramos por los secuestrados, entre ellos nuestros hermanos, los metropolitanos de Alepo, Juan Ibrahim y Pablo Yazigi, secuestrados desde hace trece años. Oramos por los mártires de la iglesia de San Elías de la localidad de Dweilaa, Ciudad de Damasco; y les pedimos que, desde lo alto, intercedan por nosotros. Oramos para que Dios aleje de su mundo las calamidades de las guerras provocadas por la soberbia humana y que sane los corazones y las almas con el dulce bálsamo de su paz. Pedimos la Misericordia divina y el Reino de los cielos para todos nuestros hermanos y seres queridos que nos han precedido en la esperanza de la Resurrección y de la vida eterna hacia la morada de su santa luz.
Con la paz de la Pascua os saludamos, hermanos e hijos amados, suplicando por la misericordia de Cristo, Padre de las luces, y repitiendo con almas rebosantes de la alegría de la gloriosa Resurrección:
«Cristo ha resucitado, y la tristeza ha desaparecido,
Cristo ha resucitado, y los ángeles se regocijan,
Cristo ha resucitado, y las heridas han sido sanadas,
Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado».
Damasco, 10 de abril de 2026.

Compartimos imágenes de la celebración del Domingo de Ramos en nuestra parroquia.
08/04/2026

Compartimos imágenes de la celebración del Domingo de Ramos en nuestra parroquia.

El día Domingo recibimos la visita de S.E.R. Monseñor Santiago El Khoury a nuestra Parroquia. Monseñor estuvo acompañado...
02/04/2026

El día Domingo recibimos la visita de S.E.R. Monseñor Santiago El Khoury a nuestra Parroquia.
Monseñor estuvo acompañado por el Sr. Juan José Sabra, Vicepresidente Primero de la Arquidiócesis, el cual mantuvo reuniones con miembros del centro Ortodoxo de nuestra Iglesia.
Monseñor Santiago Presidió la Divina liturgia junto al Rev. Padre Antonio, y al finalizar compartimos un almuerzo parroquial junto a la comunidad.

25 de marzo – La Anunciación de la TheotokosHoy celebramos la Anunciación (“Evangelismos”) de la Santísima Theotokos. Es...
25/03/2026

25 de marzo – La Anunciación de la Theotokos

Hoy celebramos la Anunciación (“Evangelismos”) de la Santísima Theotokos. Esta Gran Fiesta conmemora la alegre noticia traída por el Arcángel Gabriel a la Virgen María de que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, tomaría carne y entraría en el mundo a través de su vientre (Lucas 1:26-38).

El Arcángel Gabriel fue enviado por Dios a la Virgen María en Nazaret de Galilea. Al aparecerse ante ella, dijo: «¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres!». Pero la Theotokos se turbó, pues no comprendía el significado de este saludo.

Entonces el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo, y llamarás su nombre Jesús. Él será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Cuando la Virgen María preguntó al ángel cómo sería esto, puesto que no conocía varón, el ángel respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso también el Santo que nacerá será llamado Hijo de Dios». El ángel también le reveló que su pariente Isabel, aunque estéril y de edad avanzada, había concebido y estaba en el sexto mes de gestación de un hijo (Juan el Precursor), y le aseguró que «para Dios nada es imposible».

En una manifestación perfecta de su pureza y obediencia a la voluntad de Dios, la Theotokos respondió a esta anunciación con humildad y fe, aceptando libremente el papel que le fue otorgado en la economía divina: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Como se canta en el himno de despedida, la Anunciación es el comienzo de todas las fiestas de nuestro Señor: «Hoy es el inicio de nuestra salvación y la revelación del misterio desde los siglos». Revela la reversión de la caída: donde antes la serpiente habló a Eva en el Jardín, ahora el Arcángel Gabriel habla a la Virgen María (la nueva Eva) en su estado de paraíso espiritual.

Domingo de la Santa CruzHoy, el tercer domingo de la Gran Cuaresma, celebramos la Veneración de la Honorable y Vivifican...
15/03/2026

Domingo de la Santa Cruz

Hoy, el tercer domingo de la Gran Cuaresma, celebramos la Veneración de la Honorable y Vivificante Cruz. Al marcar el punto medio del tiempo cuaresmal, el tema de este domingo no solo nos prepara para la solemne conmemoración de la Crucifixión, sino que también nos recuerda que la Gran Cuaresma es un tiempo en el que somos crucificados junto con Cristo.

Durante estos 40 días de ayuno y privación, la Preciosa y Vivificante Cruz se coloca ante nosotros, animándonos a soportar todas las pruebas, el dolor y el sufrimiento —físico y espiritual— que experimentamos en nuestras vidas.

Por medio de Su Resurrección, Cristo transformó este instrumento de muerte en el símbolo supremo de la victoria. Se nos anima a seguir Su ejemplo de lucha y sacrificio llevando nuestra propia cruz, con la esperanza de que también nosotros seamos transformados y considerados dignos de heredar la vida eterna:
«El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.» (Mateo 10:38).

Así como el Árbol de la Vida fue colocado en medio del Jardín del Edén, del mismo modo los Santos Padres han colocado la conmemoración de la Santa Cruz en medio de la Gran Cuaresma. De esta manera se nos recuerda que Cristo ha transformado el Árbol de la Vida en la Cruz de madera de la salvación, el símbolo supremo del triunfo sobre la muerte y de la redención de la humanidad de la caída de Adán y Eva.

El ícono de la Veneración de la Cruz es el mismo ícono que se utiliza en la Fiesta de la Exaltación de la Vivificante Cruz, el 14 de septiembre. En él se representa al Patriarca Macario de Jerusalén elevando la Cruz sobre un lecho de flores y albahaca, mientras que a la izquierda se encuentra Santa Elena, la Emperatriz, junto a su hijo, San Constantino el Grande.

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