Pablo Marinacci, proveniente de Uruguay, donde había constituido un grupo llamado “Oasis” y vio acá un campo propicio para poner en práctica lo que la Congregación y él creían que los grupos juveniles debían ser. Así, se encuentra con un grupo de jóvenes y comienzan a reunirse y trabajar en conjunto, basándose en la estructura organizativa y en los lineamientos de la Acción Católica y planteando
además, hacer algo más abierto y popular, tal cual el espíritu de Don Orione. El 10 de febrero de 1961 con unos metegoles viejos, el P. Pablo y algunos dirigentes, invitan a los chicos del Barrio y del Colegio a jugar, empezando la actividad de lo que sería oficialmente, a partir del mes de mayo del mismo año, el Oratorio Juvenil “Pequeño Mundo”. Pablo supo dar respuesta a los niños y jóvenes que en el “barrio San José” no tenían un lugar donde crecer y formarse cristianamente, por lo tanto el objetivo y la tarea era sacar a los chicos de la calle y dentro de un ambiente cristiano, impregnado de los valores Evangélicos, hacerlos crecer en libertad, en amor, en fe y en amistad.