02/06/2026
2 de junio -
San Pío de Pietrelcina.
Padre, ¿me revestirás con tus méritos en el cielo? ¡Sí! Pero por ahora, trabaja.
¿En qué? En amar a Jesús cada vez más.
2 de junio
Oremos al Señor para que jamás permita que cerremos nuestros corazones a su voz, que hoy nos habla de esta manera. Supliquemos también al Padre Celestial que nunca permanezca en silencio ante nuestra hermosa Italia. Que también desate el rayo con su diestra; que siempre clame fuerte, en lo más profundo de nuestros corazones, los italianos, con sus inspiraciones; y exteriormente, con toda clase de pruebas. Que nos asuste, nos perturbe y nos oprima bajo el peso de su divina diestra. Que nos humille, nos degrade y nos aflija como quiera. Estos castigos, por severos que sean, serán siempre los castigos de un padre tierno que alza su voz, que blande el látigo para la corrección y salvación de su hijo. Que Él, en su inmensa bondad, nos libre del terrible castigo de su silencio, que es la señal aterradora, el funesto presagio de su abandono. Que nos libre de este terrible castigo por amor a Aquel que «no conoció pecado» y que, por nuestra salvación, «se hizo pecado por nosotros». ¡Alabado sea Dios! Y que nos conceda a los italianos no abandonar los designios de su sabiduría: que nos encuentre a todos capaces de volvernos al bien de nuestras almas, de nuestra patria, en esta hora grave y solemne que atravesamos, en la prueba a la que todos estamos sometidos hoy.
(8 de junio de 1915, a Raffaelina Cerase, Ep. II, 440)
2 de junio
El Padre Pío nos dice: «Cada momento que dedicamos a hacer la voluntad de Dios nos hace merecedores del Cielo y aumenta nuestra gloria eterna».
2 de junio
Jesús dice en el Evangelio: «Quien guarda mis mandamientos, ese es el que me ama». Por lo tanto, no solo debemos decir: «Jesús, te amo», «Jesús, te adoro», sino que debemos demostrar este amor observando su Palabra; pues ¿de qué serviría decir con palabras que lo amamos si nuestras acciones muestran odio hacia Él?
2 de junio
¡Larga vida a Jesús, que nunca deja de consolar a quienes esperan y confían en Él!
Reflexión n.° 153
2 de junio
Sigan el camino del Señor con sencillez y no atormenten su espíritu. Sí, odien sus defectos, pero con un odio sereno, no agitado ni inquieto. Deben ser pacientes con ellos y aprender de ellos con santa humildad. Cuando falta esta paciencia, queridas hijas, sus imperfecciones, en lugar de disminuir, se hacen más fuertes, pues nada alimenta nuestros defectos como la inquietud y la preocupación por intentar liberarnos de ellos.
2 de junio
Padre, ¿cómo respondemos al amor del Señor? El amor se paga con amor. Cuanto más nos abandonemos al Señor, más saborearemos, aquí y ahora, las alegrías del Cielo.
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