Monasterio "Nuestra Señora de la Paz" - Luis Guillón

Monasterio "Nuestra Señora de la Paz" - Luis Guillón Página Oficial del Monasterio Carmelita "Nuestra Señora de la Paz", Diócesis de Lomas de Zamora

Tiempo vocacional
23/05/2026

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🦋 “El milagro de renacer mariposa”El símbolo de la transformación: el gusano que se convierte en mariposaSanta Teresa de...
23/05/2026

🦋 “El milagro de renacer mariposa”

El símbolo de la transformación: el gusano que se convierte en mariposa

Santa Teresa de Jesús escribe estas páginas del "Castillo Interior" poco después de volver de Andalucía. Allí había conocido de cerca el gusano de seda y su proceso de transformación. En su convento no tenía moreras ni gusanos, pero seguramente le llevaron capullos y escuchó muchas veces cómo era este proceso de vida.

De repente, esa experiencia sencilla se convierte para ella en un símbolo profundo. Teresa queda admirada ante las maravillas de Dios en la creación y en la vida. Y así une dos realidades: lo que ocurre en la naturaleza y lo que ocurre en el alma.

Para explicarlo, Teresa describe varias etapas del gusano:

Primero, su nacimiento. Surge casi de la nada, “de una simiente que es a manera de granos de pimienta pequeños” (n. 2), alimentado por el calor del sol y las hojas del moral.

Después, el gusano crece y se vuelve “grande y feo”, y empieza a trabajar en su propio capullo: “con las boquillas van de sí mismos hilando la seda, y hacen unos capuchillos muy apretados en que se encierran” (n. 2).

Luego viene el momento más misterioso: dentro del capullo, el gusano muere. “El pobre gusanillo pierde la vida en la demanda” (n. 2). Pero esa muerte no es el final, sino el paso hacia algo nuevo.

Esta idea de la muerte como paso a una vida nueva aparece también en la Biblia:
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24).

Finalmente, el capullo se abre y aparece una mariposa blanca. Ya no se arrastra por la tierra: ahora puede volar. “Hanle nacido alas”, dice Teresa, y es invitada a vivir una vida nueva en la presencia de Dios (cf. "Cantares", n. 8).

La historia no termina ahí: la mariposa sigue su camino hasta encontrarse con la luz de Dios, donde alcanza su plenitud.

✨ La enseñanza del símbolo

Teresa explica por qué usa esta comparación: “Para que veáis, hermanas, qué es lo que en esta obra hace Dios, y qué es lo que podemos hacer nosotros…, me quiero aprovechar de una comparación que es buena para este fin” (n. 1).

Lo que ella quiere explicar es la unión del alma con Dios. Nosotros no podemos hacer lo más importante por nuestra cuenta. Lo que sí podemos hacer es prepararnos: dejar el egoísmo, la soberbia y todo lo que nos aleja de Dios, como el gusano que va tejiendo su capullo.

Pero la transformación verdadera la hace Dios. Es Él quien cambia la vida desde dentro.

Por eso Teresa enseña algo muy sencillo y muy profundo: nosotros ponemos lo poco que podemos; Dios hace lo grande.

Y solo cuando el gusano “muere”, puede suceder el milagro de renacer mariposa. 🦋

📖 P. Tomás Álvarez, OCD
Castillo Interior comentado
Moradas Quintas, cap. 2

Ecos Teresianos

La ternura escondida de San Juan de la Cruz En la vida de san Juan de la Cruz hay un hilo silencioso que atraviesa sus d...
23/05/2026

La ternura escondida de San Juan de la Cruz

En la vida de san Juan de la Cruz hay un hilo silencioso que atraviesa sus días con una luz especial: el cuidado de los frailes enfermos. No fue para él una tarea secundaria ni un gesto ocasional de bondad, sino un lugar privilegiado donde amar a Dios en carne viva. En la enfermedad de sus hermanos, fray Juan reconocía un altar discreto, y allí se inclinaba con una delicadeza que sorprendía a quienes solo conocían su fama de hombre austero.

Este modo de proceder no era casual. Juan había bebido profundamente del espíritu de la Madre Teresa, que insistía con firmeza —y con ternura— en que las enfermas debían ser cuidadas con todo amor, sin escatimar atenciones ni sacrificios. La santa no toleraba una observancia que olvidara la caridad, y fray Juan, fiel discípulo, tradujo ese deseo en gestos concretos y cotidianos. En sus conventos, la atención a los enfermos se convirtió en una prioridad silenciosa y constante.

Cuando alguno caía enfermo, el prior se volvía servidor. Dejaba libros, encargos y preocupaciones para entrar en la celda del enfermo con paso leve y mirada atenta. No iba con prisas ni con gravedad impostada, sino con una cercanía sencilla que hacía sentir al enfermo mirado y querido. Los testigos recuerdan cómo preparaba él mismo la comida, adaptándola al gusto y a la debilidad del hermano: un caldillo suave, una pechuga bien cocida, algo que pudiera pasar sin esfuerzo. Acomodaba la cama, ajustaba la manta, abría la ventana si el aire estaba pesado. Todo lo hacía como quien cumple un deber sagrado, sin aspavientos, sin esperar agradecimientos.

Se cuenta que, cuando una epidemia de catarros y fiebres se extendió por Baeza, fray Juan redobló su presencia entre los enfermos. No se limitaba a dar órdenes: entraba, salía, preguntaba, observaba, y no pocas veces fregaba ollas o barría, para que nada faltara a quienes estaban postrados. Aquella solicitud concreta era su manera de vivir la reforma: una reforma hecha de amor práctico.

Tenía un don especial para acompañar el sufrimiento. Sabía cuándo hablar y cuándo callar. A veces se sentaba junto al lecho y comenzaba una conversación sencilla, casi cotidiana, para distraer al hermano de su dolor. Otras veces, contaba alguna anécdota graciosa o un chascarrillo oportuno, convencido de que una sonrisa podía aliviar más que muchos razonamientos. Hay testimonios que recuerdan cómo pedía que se llevara música a los enfermos, porque —decía— el corazón también necesita consuelo, no solo el cuerpo. Esa delicadeza revela un conocimiento profundo del alma humana, tan afinado como su doctrina espiritual.

Los frailes decían que, en esos momentos, fray Juan parecía otro, era un padre entrañable, casi maternal. Su presencia infundía paz. El enfermo sentía que no era una carga, que su fragilidad tenía un lugar en la comunidad. Fray Juan no trataba la enfermedad como un estorbo para la vida religiosa, sino como una forma distinta de vivirla, más desnuda, más verdadera, en plena sintonía con lo que Teresa había soñado para sus casas.

En sus gestos se transparentaba una fe sin discursos. No prometía curaciones ni endulzaba el sufrimiento con palabras vacías. Enseñaba a confiar. Recordaba con suavidad que Dios estaba cerca, incluso —y quizá más— en la debilidad. Su manera de cuidar hablaba de un Dios que no huye del dolor humano, sino que se inclina sobre él con amor paciente, como el buen samaritano del Evangelio.

Aun cuando él mismo estaba cansado o enfermo —y no fueron pocas sus dolencias— no se desentendía de los demás. Su caridad no dependía de la fortaleza del momento, sino de una decisión profunda: amar hasta el final. Para sus frailes, aquel cuidado silencioso fue una lección imborrable. Aprendieron que la santidad no siempre se manifiesta en grandes gestas ni en palabras sublimes, sino en una sopa caliente llevada a tiempo, en una visita repetida sin cansancio, en una noche velada junto al hermano que sufre.

Así fue san Juan de la Cruz con sus enfermos: un padre pequeño que supo inclinarse, un discípulo fiel de la Madre Teresa en la caridad concreta, un místico que encontró a Dios no solo en la noche luminosa de la fe, sino también en la fragilidad temblorosa de sus hermanos. Y quizá allí, en esas celdas humildes y silenciosas, ardió una de las llamas más puras de su amor.

Fuente de referencia: José Vicente Rodríguez, San Juan de la Cruz. La biografía, Editorial San Pablo, Madrid 2012.

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 : ¿Cuándo se apaga el Cirio Pascual en la Ascensión o en Pentecostés?1. ContextoEl Cirio Pascual es un signo muy antigu...
21/05/2026

: ¿Cuándo se apaga el Cirio Pascual en la Ascensión o en Pentecostés?

1. Contexto

El Cirio Pascual es un signo muy antiguo que representa la presencia del Resucitado durante todo el Tiempo Pascual y en celebraciones significativas como el bautismo y las exequias.

El gesto de apagarlo dentro del tiempo pascual posee un profundo simbolismo y proviene de la práctica del Misal Romano de 1962, donde una rúbrica situada después del Evangelio del día de la Ascensión indicaba los siguiente:

"Dicto Evangelio: exstinguitur Cereus Paschalis, nec ulterius accenditur nisi in Sabato Pentecostes ad benedictionem Fontis" (=Dicho el Evangelio: se apaga el Cirio Pascual, volviéndose a encender el día de pentecostés cuando se bendice la fuente.)

Ahora bien, en Misal Romano actual dice lo siguiente en las rubricas que están al final del formulario de la Misa de Pentecostés:

"Terminado el Tiempo Pascual, se apaga el cirio pascual. Conviene conservarlo reverentemente en algún sitio del baptisterio, para encenderlo durante la celebración del bautismo y encender en su llama los cirios de los bautizados".
Hubo un cambio de forma, pero no de fondo.

2. Experiencia

Esta congoja surge por dos motivos.

- Primero, porque en algunos lugares se apaga “ritualmente” el Cirio Pascual en la solemnidad de la Ascensión, junto a una oración, para volver a encenderlo en Pentecostés, así como era en el Misal de 1962.

- Por otro lado, hay comunidades que prefieren mantenerlo encendido hasta Pentecostés, postergando su apagado simbólico hasta la última misa de ese día.

Por tanto, ante esta diversidad de prácticas, un hermano sacerdote pregunta con razón: ¿entonces, cómo y cuándo debe apagarse realmente?

3. Reflexión

Apagar el Cirio Pascual significa que la presencia visible del Resucitado entre los apóstoles ha llegado a su término, dando paso a una nueva forma de presencia sacramental en la Iglesia.

Este gesto nos recuerda que ahora somos los cristianos quienes permanecemos en el mundo como signo de su luz: «Vosotros sois la luz del mundo.

No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte; ni se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa» (Mt 5,14-15). Se apaga una vela simbólica, pero se enciende una luz real en la vida y el testimonio de los creyentes.

4. Actuar

Por tanto, hermano, si queremos hacer bien las cosas, el Cirio Pascual debe apagarse en la última Misa que se celebre en la parroquia el día de Pentecostés, permaneciendo apagado después de ese momento y volviéndose a encender únicamente en las celebraciones de bautismo o exequias.

5. Consejo litúrgico

En el día de Pentecostés, procura adornar el Cirio Pascual con flores para destacar su presencia y subrayar la solemnidad de la fiesta.

Luego, en el Tiempo Ordinario, el Cirio Pascual puede ser guardado en un lugar conveniente del baptisterio, para ser encendido en los bautismo y de él tomar la luz para las velas de los neofitos.

*MISIÓN EN EL HOSPITAL GANDULFO DE LOMAS DE ZAMORA*Una nueva *misión en el hospital “Luisa C. de Gandulfo”* organizada p...
21/05/2026

*MISIÓN EN EL HOSPITAL GANDULFO DE LOMAS DE ZAMORA*

Una nueva *misión en el hospital “Luisa C. de Gandulfo”* organizada por los sacerdotes de la vicaría de Lomas de Zamora se realizó entre el martes y el miércoles.

Los sacerdotes, acompañados por voluntarias de la Pastoral de la Salud “Nuestra Señora del Carmen”, llevaron a cabo bendiciones a los enfermos y familiares que se acercaron al nosocomio ubicado a pocas cuadras de la estación de Lomas, del lado este, y también a los médicos y personal del hospital.

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*ADISCA (SCOUTS CATÓLICOS) CELEBRA 30 AÑOS DE VIDA*La *Asociación de Scouts Católicos de la diócesis de Lomas de Zamora ...
20/05/2026

*ADISCA (SCOUTS CATÓLICOS) CELEBRA 30 AÑOS DE VIDA*

La *Asociación de Scouts Católicos de la diócesis de Lomas de Zamora (ADiSCa)* celebrará 30 años de su creación, este lunes 25 de mayo, con un encuentro en la catedral Nuestra Señora de la Paz y una misa que presidirá el obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ.

La convocatoria es a las 17, donde se llevarán a cabo las promesas de auxiliares y responsables de equipos y luego tendrá lugar la misa de cierre. Varios grupos de scouts de la asociación participaron y colaboraron en la peregrinación de niños a Longchamps del último sábado (fotos).

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