22/01/2020
Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante! Además, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes, pero uno solo ¿cómo se calentará? Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente” (Eclesiastés 4:9-12).
Cuando uno lee este versículo sale fortalecido, porque eso hace la Palabra de Dios. Sin embargo, en la vida matrimonial, la cotidianeidad parece empecinarse a demostrar otra cosa; ningún matrimonio es fácil.
A veces cuando las discusiones prevalecen, mantenemos tan empecinadamente nuestra posición que nos cegamos y que Dios intervenga parece una utopía ¡y hasta parecería ni su intervención divina va a doblegar al otro!.
Ser lo suficientemente humilde y reconocer que ambos debemos cambiar es el primero paso para que El intervenga. Cada circunstancia no debe ser tomada como una posibilidad para que el otro cambie sino par mi propio crecimiento personal. Cuanto más me rindo, no demuestro debilidad sino dominio de mis emociones, control sobre ella. Por supuesto no es fácil.
Es por eso que Dios nos provee de Su ayuda divina para cuando luchamos con uno de los enemigos mas grandes, nosotros mismos.
Te comparto unos versículos para orar no solamente en la intimidad sino junto a nuestra pareja.
No importa si están en un excelente momento o están en plena batalla matrimonial; Les invito a realizar este ejercicio: Lean al final cada uno de los versículos que están escritos mas abajo; al final de cada uno hay una breve reflexión. Léanlas y oren. Al finalizar con los 10 versículos compartan cual les impactó mas o en cual se quedaron pensando. No es la idea discutir sobre quien tiene razón sino abrir el corazón al otro, identificar el problema y unirse en oración, entregando el matrimonio a Dios.
1. Josué 1:9 “¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.”
(Señor, haznos fuerte para tu gloria).
2. Proverbios 24:3-4 “Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza; con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable.”
(Señor, que nuestro hogar sea edificado en tu sabiduría.)
3. Salmos 1:1-3 “¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.”
(Señor, que nuestro deleite se encuentre en ti, permítenos meditar en tu ley día y noche, por que al hacerlo nuestro matrimonio y familia serán como árboles plantados junto a ríos de aguas vivas que da su fruto a tiempo y su hoja no cae.)
4. Salmos 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
(Señor crea en nosotros dos un corazón puro que te busque a ti por sobre todas las cosas.)
5. Cantares 4:10 “¡Cuán hermosos son tus amores, hermana mía, esposa mía! ¡Cuánto mejores tus amores que el vino, y la fragancia de tus ungüentos que todos los bálsamos!”
(Señor, permite que nos deleitemos en el amor mutuo.)
6. Isaías 62:5 “Porque como el joven se desposa con la doncella, te desposarán tus hijos; y cómo se regocija el novio por la novia, tu Dios se regocijará por ti.”
(Señor, permite que podamos regocijarnos en la compañía mutua y que de la misma manera tú puedas regocijarte de nuestro matrimonio.)
7. 1 de Corintios 14:4-8 “El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia. Yo quisiera que todos hablarais en lenguas, pero aún más, que profetizarais; pues el que profetiza es superior al que habla en lenguas, a menos de que las interprete para que la iglesia reciba edificación. Ahora bien, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿de qué provecho os seré a menos de que os hable por medio de revelación, o de conocimiento, o de profecía, o de enseñanza? Aun las cosas inanimadas, como la flauta o el arpa, al producir un sonido, si no dan con distinción los sonidos, ¿cómo se sabrá lo que se toca en la flauta o en el arpa? Porque si la trompeta da un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?”
(Señor, permite que amemos a nuestro cónyuge y a nuestra familia asi como tu nos amas, permítenos crecer en amor, paciencia, bondad y que nunca tengamos presentes las faltas hechas en nuestra contra. Que nuestro amor nunca falle puesto que será tu amor en nosotros.)
8. Efesios 5: 21-33 “Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo. POR ESTO EL HOMBRE DEJARÁ A SU PADRE Y A SU MADRE, Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNE. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.”
(Señor, permite que seamos humildes y podamos ser sumisos mutuamente en reverencia a Cristo Jesus, para que podamos amarnos como cristo nos ama.)
9. Filipenses 2:3-7 “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.”
(Señor, ayúdanos a no ser egoístas por nuestra propia ambición. Danos corazones humildes sin ver solamente por nuestro propio interés personal. Danos una mente como la de Cristo.)
10. Colosenses 1:13-14 “Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.”
(Señor, no permitas que nunca nos olvidemos de que Tu nos rescataste de las tinieblas y que de esa misma manera podamos perdonar a nuestro cónyuge.)