05/04/2022
No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.
Filipenses 2:3-4
Hoy Dios nos manda a cumplir una de las tareas que tanto nos cuesta trabajar, considerar a los demás como superiores a nosotros mismos y despojarnos para pensar en las necesidades de los demás.
Esta obra no es para hacerla una vez por cada temporada, ya que algunos pensamos que con ayudar de vez en cuando ya es suficiente. La verdad es que Dios nos manda a vivir conforme a la vida de Jesús. Por esto, es muy importante seguir sus enseñanzas y sus pasos diariamente hasta que sean parte de nuestra vida.
Dios trabaja en nosotros quitando esa mala naturaleza que fuimos adaptando: Egoísmo, vanagloria, prejuicio, rencores, contiendas, enojos. A partir de esto, vamos a encontrar las virtudes y los frutos que Dios promete para los que hacen su voluntad.
Tenemos al mejor maestro con el mayor ejemplo de la humanidad.
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Filipenses 2:5-11 NVI
Aprendamos de Él.