27/08/2026
Es fácil hablar de lo que te hicieron, lo difícil es reconocer lo que vos hiciste. Madurar implica poder mirar una situación y decir: “Esto me dolió, pero yo también me equivoqué.” Porque asumir responsabilidad no borra el daño que recibiste, pero sí te devuelve algo que la victimización te quita: capacidad de cambiar.
No necesitás tener siempre la razón para estar en paz, necesitás tener la honestidad suficiente para contar toda la historia, incluso la parte que no te deja bien parado, la madurez comienza cuando dejás de justificarte y empezás a hacerte responsable.