04/12/2020
Querido papá:
seguimos en la pelea
Estuve a punto de bajar los brazos.
Pero tu recuerdo me lo impidió, te agradezco por eso.
La guerra, sigue, el enemigo se hace fuerte, aún no sé cómo aguantamos tanto en la batalla.
Los enemigos se mueve rápido, es difícil verlos.
buscando encontrarnos en la soledad.
Un paso en falso y somos destrozados.
Son como lobos, buscando carne
Se mueven en la oscuridad y juegan con nuestra mente.
Papá
Tengo miedo que me encuentren sin fuerza,
Ellos no perdonan.
Tratamos de dormir cuando podemos. tenemos que estar en guardia
Ellos no perdonan.
El enemigo va errante buscando que caigamos en sus trampas.
Son astutos saben nuestras debilidades.
Saben nuestros planes.
Papá tengo mucho miedo.
Hay noches en las que pienso en quedarme y dejar que me devoren.
Pero esos momentos cuando estoy a punto de dejarme llevar hay algo que me levanta:
El recuerdo de tu voz diciendo mi nombre se atraviesa en mi cabeza,
diciendo que me amas a pesar de todo.
Diciendo que aunque se vuelva dificil siga intentando que algún día nos volveremos a abrazar.
Papá la batalla cada vez se vuelve más difícil.
No me olviden en sus oraciones,
Que yo no los olvidó en las mías.
Papá me despido con un te amo,
voy a seguir peleando para poder verte.
Acá en el frente de batalla peleando por la libertad.
Peleando por volver.
Peleando para volver a ser yo.
Por eso aunque tengamos toda clase de problemas, no estamos derrotados. Aunque tengamos muchas preocupaciones, no nos damos por vencidos. Aunque nos persigan, Dios no nos abandona. Aunque nos derriben, no nos destruyen. Dondequiera que vamos, nuestros sufrimientos reflejan la muerte de Jesús para que su vida también se vea en nuestro cuerpo. Estamos vivos, pero por la causa de Jesús estamos siempre en peligro de muerte para que su vida también se pueda ver en nuestro cuerpo mortal. De este modo, nosotros nos enfrentamos a la muerte para que ustedes tengan vida espiritual.
2 Corintios 4:8-12 PDT