23/08/2026
El Fraude del Ego Religioso (Parte II)
La Ilusión del Lenguaje Genérico y el Desarme del "Yo" Interior
Gálatas 1:10
Para comprender la dimensión del fraude del ego religioso, es imperativo rescatar la pureza de las traducciones que no han sido diluidas por la corrección política o la superficialidad moderna.
La Biblia del Oso (1569): «¿Porque persuado yo aora hombres, ô à Dios? o busco de agradar à hombres? Cierto que si hasta aora agradâra à hombres, no seria sieruo del Christo».
La Biblia Textual 3 (BTX3): «Porque, ¿busco ahora el favor de los hombres o de Dios? ¿O busco complacer a hombres? Si aún complaciera a hombres, no sería siervo del Mesías».
La lectura religiosa tradicional ha interpretado históricamente "hombres" como un sustantivo plural externo: "la sociedad", "los líderes del sistema", "la congregación". Esta interpretación es un mecanismo de defensa del ego; sitúa el peligro afuera. Sin embargo, el análisis del trasfondo hebreo y helenístico del apóstol Pablo (su título hebreo Rab Shaúl) revela que el término utilizado es ánthropos (humano), el equivalente al concepto hebreo de la naturaleza adámica.
Hagámonos una pregunta fundamental: ¿Queda la mujer fuera de este planteo de Pablo? Si la advertencia fuera exclusiva para el varón, las mujeres estarían exentas de la prohibición de agradar a la carne, lo cual es un error en el razonamiento que hace que el argumento parezca correcto y convincente a primera vista, pero que en realidad es falso o inválido al analizar su lógica, en consecuencia es una aberración teológica.
Puesto que la mujer entra evidentemente en el planteo —ya que la instrucción y el llamado a la santidad comprometen a todo creyente por igual—, queda legal y textualmente demostrado que el texto no habla de "varones" ni de colectivos ajenos.
Está hablando del hombre como especie en su condición caída, pecaminosa. Por lo tanto, cuando miramos únicamente lo que hacen los demás, cuando buscamos el aplauso o cuando operamos para satisfacer nuestros propios deleites y justificaciones, estamos agradando a "hombres": al humano que habita dentro de cada uno de nosotros.
En este punto el apóstol Pablo hace un monólogo Introspectivo y da un mensaje en el que se Habla a Sí Mismo, dicho mensaje del apóstol no era una cátedra de superioridad moral dirigida a una audiencia pasiva; era un recordatorio introspectivo y severo para sí mismo. Pablo se estaba diciendo en el espejo: Si yo busco agradar a mi propia carne humana, si opero bajo el diseño del viejo Adán, automáticamente quedo inhabilitado legalmente para ser siervo de Jesús (Yeshua).
El sistema religioso moderno ha invertido este diseño: enseña a las masas a mirar el comportamiento del vecino, a Juzgar la santidad ajena y a usar una plataforma como un podio de juicio. La verdadera fe del Reino opera en sentido contrario:
El evangelio nunca fue mirar a los demás es todo lo contrario, La mirada es introspectiva: Monitorear el Adán propio antes de diagnosticar el ajeno esto hace eco en las palabras de Jesús (Yeshua) que dice: médico, cúrate a ti mismo, encontramos estas palabras en el evangelio de Lucas 4:23 BTX 3: 23 Entonces les dijo: Sin duda me diréis este proverbio: Médico, cúrate a ti mismo. Cuantas cosas oímos que se han hecho en Cafarnaúm, hazlas también aquí en tu tierra. La frase "médico, cúrate a ti mismo" significa que una persona debe resolver sus propios defectos, problemas o errores antes de intentar corregir o juzgar los de los demás, es lo mismo que Pablo dice en la carta a los romanos 2: BTX 3: 21 Tú pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no se hurte, ¿hurtas?
El problema es que queremos educar y corregir a otros pero a nosotros mismos no nos corregimos, no nos juzgamos con la misma vara que juzgamos a los demás, con estas palabras nos quiere hacer entender que nuestro testimonio debe ser un testimonio operativo, no solo discursivo: Las bendiciones eternas y la atracción del Reino no se desatan por lo que hablamos con elocuencia, sino por lo que hacemos tangiblemente por los demás a través de la obediencia a los mandamientos del Eterno. Cuando la instrucción se encarna, la bendición "alcanza" al hacedor, volviendo su vida un imán que provoca que otros deseen el diseño del Diseñador.
Conclusión: Agradar al humano interior es el fraude supremo de la religión. El ego religioso se disfraza de piedad para alimentar el orgullo del Adán, del viejo hombre que lleva dentro. Este escrito no busca evaluar el sistema exterior, no busca juzgarlos, busca informar al lector para que descubra si el "hombre" al que está intentando complacer todos los días es el que ve reflejado en el espejo, o ves la imagen del segundo adán, que es Jesús(Yeshua)
Paz del SEÑOR, DIOS, de Israel.