24/07/2026
Muchas veces buscamos tesoros que prometen mucho, pero terminan dejando el corazón vacío. En el Evangelio de este domingo, Jesús nos invita a descubrir el único tesoro que lo llena todo: el Reino de Dios. Quien encuentra a Cristo vende todo con alegría porque descubre lo que realmente vale, y aprende a reconocerlo también en los demás.
En esta Jornada Mundial de los Abuelos y Adultos Mayores, el Evangelio nos anima a reconocer el tesoro tan grande que son nuestros mayores. Ellos son como un tesoro escondido: silenciosos, sencillos, pero llenos de fe y sabiduría. Que la promesa de Dios —«Yo nunca te olvidaré»— se vuelva hoy un encuentro tierno a través de una visita, una llamada o un abrazo.