25/05/2026
Evangelio de Hoy Lunes 25 de Mayo.
El Señor mismo sabe que necesitamos refugio y protección en medio de tantos peligros. Por esto, en el momento más álgido, en la cruz, dijo al discípulo amado, a todo discípulo: «Ahí tienes a tu Madre» (Jn 19,27). La Madre no es (…) algo opcional, es el testamento de Cristo. Y nosotros tenemos necesidad de ella como un caminante del descanso, como un niño de ser llevado en brazos. Es un gran peligro para la fe vivir sin Madre, sin protección, dejándonos llevar por la vida como las hojas por el viento. El Señor lo sabe y nos recomienda acoger a la Madre. No son buenos modales espirituales, sino es una exigencia de vida. Amarla no es poesía, es saber vivir. Porque sin Madre no podemos ser hijos. Y nosotros, ante todo, somos hijos, hijos amados, que tienen a Dios por Padre y a la Virgen por Madre. El Concilio Vaticano II enseña que María es «signo de esperanza cierta y de consuelo para el Pueblo peregrinante de Dios».
La Iglesia que Cristo fundó, nos asiste con el mismo Jesús presente en la Eucaristía. Nos asiste con el Espíritu Santo que ayer celebramos la Fiesta de Pentecostés, donde lo hemos recibido. Esta cuidada por María que la protege de las asechanzas del enemigo que tan solo al escuchar el nombre de María huye.
Cada vez que rezamos un Ave María estamos regalándole una flor a nuestra Madre. Cada vez que rezamos un Rosario le estamos regalando un ramo de flores a María. Si rezamos el Ave María con devoción, la flor que le regalamos es una flor hermosa. Si lo rezamos distraídos es una flor marchita.
El amor de Jesús por su Madre, es tal, que ha querido que todos los días del año, en alguna parte del mundo, se tenga una fiesta dedicada a María. Cierto es que hay fiestas conocidas en todo el mundo, como la del 12 de diciembre donde la festejamos bajo la advocación de Guadalupe, o la del 13 de mayo bajo la advocación de Fátima, y algunas otras más que se consideran universales, pero hay muchas fiestas locales en cada lugar del mundo. Por ejemplo en Monterrey se celebra la Virgen del Roble el 18 de diciembre.
Acerquémonos a María. Veremos cómo María nos ayudará a tener una comunión más íntima con su Hijo. “Todo a Jesús por María. Todo a María para Jesús”