30/07/2021
"Mas el Dios de toda gracia, que no llamó a su gloria eterna en Cristo Jesús, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén".
Es su gracia, es su llamamiento. ¿A dónde nos llamó? A su gloria eterna, a esa gloria que por causa del pecado fuimos destituídos, y la única manera de volver a esa gloria es através de Jesucristo, Él es el camino, Él es la puerta que nos lleva de regreso a nuestro verdadero hogar.
Ese camino es angosto, la puerta es estrecha, hay aflicciones, pero también está la promesa que de todas ellas nos librará el Señor y aun cuando esas dificultades parecieran nunca acabar debemos entender que nada se compra con la gloria que nos espera. El Señor nos perfeccionará, su obra será concluída en nuestras vidas, nos afirmará, ya no seremos como un junco que el viento lo lleva de un lado para otro sino que seremos como una roca inconmovible, cimentados en su amor y en su verdad, nos dara la fortaleza para poder ser aun un soporte para los que están caidos o debiles, y seremos establecidos como columnas en su casa y nunca más saldremos de allí: "Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo,de mi Dios, y mi nombre nuevo"
Ahora solo debemos recibir su gracia y entender que es solo su obra en nuestras vidas la que hará esto...