Obispado de Gral Rodríguez

Obispado de Gral Rodríguez Católicos Apostólicos y Nacionales (independientes de Roma) fundados por Mons Carlos Duarte Costa

Evangelio     Mc 14, 12-16. 22-25Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.El primer día de la fiesta de lo...
02/06/2024

Evangelio Mc 14, 12-16. 22-25
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
El primer día de la fiesta de los panes ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”. Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: “¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?”. Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”. Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: “Ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.
Palabra del Señor.

Comentario
“Cuando el sacerdote levanta la hostia y dice: ‘Este es el sacramento de nuestra fe’, ustedes responden porque así lo sienten: ‘Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección’. Esta es la Eucaristía anuncio de la muerte del Señor, proclamación de su vida eterna, optimismo de unos hombres y de unas mujeres que saben que están siguiendo –aun en medio de la obscuridad y de la confusión de nuestra historia– la luz luminosa de Cristo”.

Oración introductoria
Hoy que celebramos la fiesta del cuerpo y la sangre de Cristo, quiero pedirte, Señor, que ilumines mi oración para saber corresponder a la inmensidad de tu amor. Te entrego, sin reservas, mi vida. Cuéntame entre ésos que quieren serte fieles, entre los que suplican tu Pan Eucarístico para transformarse en un auténtico discípulo y misionero de tu Reino.

Petición
Señor, aumenta mi fe para saber contemplarte y alabarte en la Eucaristía.

Meditación

1-.La sangre de la Antigua y de la Nueva Alianza. Cuando Moisés quiso demostrarle al Señor que el pueblo estaba dispuesto a cumplir todo lo que Él les mandaba en el documento de la alianza, “mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos y vacas como sacrificio de comunión”. La sangre de estos animales rociada sobre el pueblo fue el signo y la señal de la aceptación y cumplimiento de la Antigua Alianza. El pueblo de Israel ofrecía al Señor la sangre de los mejores animales que tenía: vacas, corderos, palomas… Los sacerdotes de la Antigua Alianza ofrecían al Señor algo que, sin duda, era para el pueblo muy valioso y, al mismo tiempo, el pueblo prometía obedecer y cumplir todos los mandatos de la Ley. En la Nueva Alianza, en cambio, Cristo se constituye en el nuevo y único sacerdote y ofrece al Señor su propia sangre, su vida. La sangre de Cristo, su vida, será, desde entonces, para nosotros la señal de la Nueva Alianza. Esto es lo que debemos entender y celebrar cuando celebramos la eucaristía. Cuando nosotros celebramos la eucaristía, Dios hace con nosotros una nueva y eterna alianza, perdonándonos todos nuestros pecados por la sangre de Cristo, por su vida, mientras nosotros prometemos cumplir el nuevo mandamiento que el Señor nos dio: amarnos unos a otros como Él nos amó. Celebrar, pues, la eucaristía es renovar la nueva y eterna alianza que el Señor ha hecho con nosotros, en la sangre, en la vida de su Hijo. La eucaristía es el memorial de la pasión y muerte de Cristo: “haced esto en memoria mía”.

2.- La eucaristía debe crear comunión. Comunión con Dios, nuestro Padre, intentando imitar, aunque sea de lejos, la comunión que siempre existió entre el Padre y su Hijo. Comunión entre todos los cristianos, en Cristo, haciendo que el mismo amor con el que Cristo nos amó nos una a nosotros y haga comunidad entre todos nosotros. Comunión entre todas las personas, porque Dios nos ama a todos y quiere que todos seamos sus hijos. Comunión con la tierra y con el universo entero, porque todo el universo es la casa y el templo de Dios. La eucaristía, en definitiva, es amor, comunión, alianza de amor entre Dios y los hombres. Porque el amor busca siempre la unión y la comunión entre todas las personas que aman.

3.- La solemnidad del Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Se cuenta, en efecto, que el año 1264 un sacerdote procedente de la Bohemia, un tal Pedro de Praga, dudoso sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Hostia santa y en el vino consagrado, acudió en peregrinación a Roma para invocar sobre la tumba del apóstol san Pedro el robustecimiento de su fe. Al volver de la Ciudad Eterna, se detuvo en Bolsena y, mientras celebraba el santo Sacrificio de la Misa en la cripta de santa Cristina, la sagrada Hostia comenzó a destilar sangre hasta quedar el corporal completamente mojado. La noticia del prodigio se regó como pólvora, llegando hasta los oídos del Papa Urbano IV, que entonces se encontraba en Orvieto, una población cercana a Bolsena. Impresionado por la majestuosidad del acontecimiento, ordenó que el sagrado lino fuese transportado a Orvieto y, comprobado el milagro, instituyó enseguida la celebración de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

Al poco tiempo el mismo Papa Urbano IV encargó al insigne teólogo dominico, Tomás de Aquino, la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Fue él quien compuso, entre otros himnos, la bellísima secuencia "Lauda Sion" que se canta en la Misa del día, tan llena de unción, de alta teología y mística devoción. El año 1290 el Papa Nicolás IV, a petición del clero y del pueblo, colocó la primera piedra de la nueva catedral que se erigiría en la ciudad de Orvieto para custodiar y venerar la sagrada reliquia.

Después de esta breve noticia histórica, parece obvio el porqué de esta celebración. La Iglesia entera -fieles y pastores, unidos en un solo corazón- quiere honrar solemnemente y tributar un especial culto de adoración a Jesucristo, realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía, memorial de su pasión, muerte y resurrección por amor a nosotros, banquete sacrificial y alimento de vida eterna.

La Iglesia siempre ha tenido en altísima estima y veneración este augusto sacramento, pues en él se contiene, real y verdaderamente, la Persona misma del Señor, con su Cuerpo santísimo, su Sangre preciosa, y toda su alma y divinidad. En los restantes sacramentos se encierra la gracia salvífica de Cristo; pero en éste hallamos al mismo Cristo, autor de nuestra salvación.

Diálogo con Cristo
Señor, desde aquel primer Jueves Santo, cada Misa que celebra el sacerdote en cualquier rincón de la tierra tiene un valor redentor y de salvación universal. No sólo "recordamos" tu Pascua, sino que "revivimos" realmente los misterios sacrosantos de nuestra redención, por amor a nosotros. ¡Gracias a ellos, nosotros podemos tener vida eterna! Ofrecemos nuestras oraciones a ti por ellos.

Propósito
Ojalá que, a partir de ahora, vivamos con mayor conciencia, fe, amor y gratitud cada Santa Misa y acudamos con más frecuencia a visitar a Jesucristo en el Sagrario, con una profunda actitud de adoración y veneración. Y, si de verdad lo amamos, hagamos que nuestro amor a El se convierta en obras de caridad y de auténtica vida cristiana. Sólo así seremos un verdadero testimonio de Cristo ante el mundo.

Fiesta de hoy - Solemnidad del Corpus Christi (Santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo) - 02/06  Hoy celeb...
02/06/2024

Fiesta de hoy - Solemnidad del Corpus Christi (Santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo) - 02/06


Hoy celebramos la solemnidad del Corpus Christi. Antiguamente -y todavía hoy en muchos países católicos- se celebra esta fiesta con una procesión solemne, en la que se lleva expuesto al Santísimo Sacramento por las principales calles de la ciudad, acompañado con flores, cirios, oraciones, himnos y cánticos de los fieles. Sin duda todos hemos participado o presenciado alguna procesión del Corpus. Pero no estoy tan seguro de que todos conozcamos el origen y el significado de esta celebración.

Se celebraba en día jueves, dado que esta fiesta nació como una prolongación del Jueves Santo, y cuyo fin era tributar un culto público y solemne de adoración, de veneración, de amor y gratitud a Jesús Eucaristía por el regalo maravilloso que nos dio aquel día de la Ultima Cena, cuando quiso quedarse con nosotros para siempre en el sacramento del altar.

La solemnidad del Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Se cuenta, en efecto, que el año 1264 un sacerdote procedente de la Bohemia, un tal Pedro de Praga, dudoso sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Hostia santa y en el vino consagrado, acudió en peregrinación a Roma para invocar sobre la tumba del apóstol san Pedro el robustecimiento de su fe. Al volver de la Ciudad Eterna, se detuvo en Bolsena y, mientras celebraba el santo Sacrificio de la Misa en la cripta de santa Cristina, la sagrada Hostia comenzó a destilar sangre hasta quedar el corporal completamente mojado. La noticia del prodigio se regó como pólvora, llegando hasta los oídos del Papa Urbano IV, que entonces se encontraba en Orvieto, una población cercana a Bolsena. Impresionado por la majestuosidad del acontecimiento, ordenó que el sagrado lino fuese transportado a Orvieto y, comprobado el milagro, instituyó enseguida la celebración de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

Al poco tiempo el mismo Papa Urbano IV encargó al insigne teólogo dominico, Tomás de Aquino, la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Fue él quien compuso, entre otros himnos, la bellísima secuencia "Lauda Sion" que se canta en la Misa del día, tan llena de unción, de alta teología y mística devoción.

El año 1290 el Papa Nicolás IV, a petición del clero y del pueblo, colocó la primera piedra de la nueva catedral que se erigiría en la ciudad de Orvieto para custodiar y venerar la sagrada reliquia.

Después de esta breve noticia histórica, parece obvio el porqué de esta celebración. La Iglesia entera -fieles y pastores, unidos en un solo corazón- quiere honrar solemnemente y tributar un especial culto de adoración a Jesucristo, realmente presente en el santísimo sacramento de la Eucaristía, memorial de su pasión, muerte y resurrección por amor a nosotros, banquete sacrificial y alimento de vida eterna.

La Iglesia siempre ha tenido en altísima estima y veneración este augusto sacramento, pues en él se contiene, real y verdaderamente, la Persona misma del Señor, con su Cuerpo santísimo, su Sangre preciosa, y toda su alma y divinidad. En los restantes sacramentos se encierra la gracia salvífica de Cristo; pero en éste hallamos al mismo Cristo, autor de nuestra salvación.

Santo de hoy - Marcelino y Pedro, Santos Mártires (+304 dC) - 02/06  San Marcelino era un sacerdote muy estimado en Roma...
02/06/2024

Santo de hoy - Marcelino y Pedro, Santos Mártires (+304 dC) - 02/06


San Marcelino era un sacerdote muy estimado en Roma, y San Pedro un cristiano piadoso con un don especial para la expulsión de demonios. Su gran fervor no podía pasar oculto ante los enemigos del cristianismo, que acusaron a Pedro como enemigo de los dioses del Imperio ante el magistrado Sereno, durante la persecución del emperador Diocleciano (primeros años del siglo IV).

Allí en la prisión, pese a los tormentos a los que le someten, predica con gran entusiasmo. El carcelero, llamado Artemio, tenía una hija poseída por un demonio y retó a Pedro a liberarse de sus cadenas e ir a su casa a sanar a su hija. Cuando Pedro se presentó en la casa por la noche y expulsó al demonio, el carcelero con su familia y algunos prisioneros se convirtieron al cristianismo. San Marcelino ayudó a Pedro a darles doctrina a estos cristianos recientes.

Disgustados por estos sucesos, los gobernadores mandaron prender a Marcelino y a Pedro y les dijeron que si no ofrecían incienso a los dioses los condenarían a muerte. Ante su negativa, los apalearon y encerraron en los calabozos a la espera de que perecieran de hambre. Aquella misma noche son liberados y vuelven con los nuevos cristianos. Marcelino y Pedro permanecerán junto a ellos unos días preparándoles para el martirio. Ante estos hechos, Sereno obligará a Artemio que ofrezca sacrificios a Júpiter, pero ante su negativa ordenara que le decapiten y que a su mujer y a su hija las entierren vivas bajo unas losas. Marcelino y Pedro serán de nuevo capturados y condenados a ser degollados.

Por temor a una revuelta, les condujeron a un bosque cercano en secreto y, tras hacerles cavar su propia tumba, los decapitaron, después los enterraron en lo más profundo del bosque para que nadie supiera donde estaban enterrados. El verdugo, al ver que habían mu**to santamente, se convirtió y dijo a los cristianos donde estaban sepultados. Estos los recogieron y enterraron en una catacumba de Roma cerca de la vía Labicana.

Más tarde el emperador Constantino construirá una basílica sobre la tumba de los mártires y sepultara allí tras su muerte a su madre, santa Elena. Las crónicas narran cómo los restos de estos santos han producido numerosos milagros.

Más tarde el Papa Virgilio (siglo VI) introdujo los nombres de los santos Marcelino y Pedro en el canon romano de la Misa, garantizando así el recuerdo y la devoción por parte de Los fieles

El papa Dámaso I, que abrió sus catacumbas, también remarco el epitafio en latín con detalles de su muerte que adornan su sepultura. Estos mártires ya fueron venerados por los primeros cristianos. Su sepulcro se menciona ya en el Martyrologium Hieronymianum, que menciona que Marcelino era un sacerdote y que Pedro era un exorcista. En el Martyrologium el dia en el que se les celebra es el 2 de junio, y su sepulcro esta localizado en “los dos laureles”, en la tercera milla de la Vía Labicana.

A partir del siglo VII, se sepulcro es convierte en un lugar de peregrinación, y su dia de fiesta es recordado con liturgias locales y hagiografias. De acuerdo con el Liber Pontificalis, Constantino el Grande, mandó construir una basílica en su honor, esta estructura se construyo en tiempos de Dámaso y fue destruido por los godos. Contastino tomó a su madre, Santa Elena, y le construyoóuna tumba en esta iglesia, y donó para la iglesia una patena de oro de treinta y cinco libras de peso (15,88 Kg. de peso). Honorio I y Adrian I más adelante repararán la iglesia.

Los nombres de San Marcelino y San Pedro aparecen en la liturgia Ambrosiana. Sus nombres se mencionan en la plegaria eucarística primera.

Las reliquias de estos dos santos fueron trasladadas a Seligenstad, Alemania, en el siglo IX. Fueron enviadas por el papa Gregorio IV a Einhard, secretario personal de Carlomagno, quien a su vez las envio a dicha ciudad. En el 829, Einhard construyó una iglesia en su honor y se convirtió en su primer abad. Sigebert, Aimoin y Rabanus Maurus mencionan este traslado. Más adelante, en 1523, el papa Alejandro VI trasladará sus reliquias a su antigua iglesia.

Estos santos tienen una gran devoción en Alemania y en Roma, donde sus reliquias se han visto envueltas en numerosos milagros.

Se les representa como a dos hombre de mediana edad con tonsuras y palmas del martirio en sus manos, y en ocasiones sostienen una corona cada uno. En las catacumbas antes citadas se puede observar un fresco de los siglos IV y V que les representa con aureolas y barbas cortas, cerca del cordero de Dios. En otro fresco de lo siglos V y VI, en las catacumbas de pontian aparecen sin barba y junto a San Polio. Tienen una iglesia dedicada en Imbersago

02/06/2024

Dijo Juan Pablo II: "«La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado!».[29] El Rosario ha expresad...

Evangelio     Mc 11, 27-33Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.Después de haber expulsado a los vended...
01/06/2024

Evangelio Mc 11, 27-33
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Después de haber expulsado a los vendedores del templo, Jesús volvió otra vez a Jerusalén. Mientras caminaba por el templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?”. Jesús les respondió: “Yo también quiero hacerles una pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan Bautista, ¿venía del cielo o de los hombres?”. Ellos se hacían este razonamiento: “Si contestamos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘¿Por qué no creyeron en él?’ ¿Diremos entonces: ‘De los hombres’?”. Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: “No sabemos”. Y él les respondió: “Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas”.
Palabra del Señor.

Comentario
Las autoridades religiosas estaban desacreditadas ante el pueblo. Estaban alejadas de él y temerosas de perder su prestigio ante la gente. Todo eso les impedía ser libres. Jesús, en cambio, se mueve con ambas condiciones: autoridad y libertad. Pidamos al Espíritu Santo que nos mueva de al modo del Maestro cada vez que tengamos que proclamar nuestra fe.

Oración introductoria
Rey y Señor mío, hoy renuevo mi fe en Ti. Creo y tengo la seguridad que, invocando tu Santo Espíritu, estarás hoy conmigo en mi oración. No permitas que me separe de Ti.

Petición
Sagrado Corazón de Jesús, hazme dócil a tus inspiraciones.

Meditación

Hoy, el Evangelio nos pide que pensemos con qué intención vamos a ver a Jesús. Hay quien va sin fe, sin reconocer su autoridad: por eso, «se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: ‘¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?’» (Mc 11,27-28).

Si no tratamos a Dios en la oración, no tendremos fe. Pero, como dice san Gregorio Magno, «cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón y recobramos la vista perdida». Si tenemos buena disposición, aunque estemos en un error, viendo que la otra persona tiene razón, acogeremos sus palabras. Si tenemos buena intención, aunque arrastremos el peso del pecado, cuando hagamos oración Dios nos hará comprender nuestra miseria, para que nos reconciliemos con Él, pidiendo perdón de todo corazón y por medio del sacramento de la penitencia.

La fe y la oración van juntas. Nos dice san Agustín que, «si la fe falta, la oración es inútil. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la fe». Si tenemos buena intención, y acudimos a Jesús, descubriremos quién es y entenderemos su palabra, cuando nos pregunte: «El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?» (Mc 11,30). Por la fe, sabemos que era del cielo, y que su autoridad le viene de su Padre, que es Dios, y de Él mismo porque es la segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Aquellos hombres habían visto sus milagros, pero no pueden reconocerle. Todo el pueblo acude a Él y los enfermos vuelven curados... Y sin embargo, sus oídos están sordos, y la luz que a todos ilumina y sana, parece, en su caso, haberles cegado.

No reconocerán su poder, ni su autoridad, pero lo más grave es que tampoco verán su amor y su bondad. La razón la profetiza el mismo Jesús: Vosotros no queréis venir a mí para tener vida. (...) Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae (Jn 5, 40.44). A los hombres nos cuesta reconocer el derecho que Dios tiene a ser el dueño de nuestras vidas y a meterse en nuestros asuntos. Como sucedía con los escribas, celosos de su propia autoridad, no permitimos a Jesús entrar en ciertas parcelas de nuestra vida, sin darnos cuenta que con esta actitud impedimos al Señor su acción. Porque Él se adapta a nuestra libertad, y sólo puede hacernos más felices si renovamos nuestra fe, si acudimos a la oración humilde del que se siente necesitado, y si confiamos en que su gracia y poder divinos unidos a nuestras pobres fuerzas pueden lograr lo que deseamos de corazón.

Porque sabemos que Jesús es el único salvador del mundo, acudimos a su Madre que también es Madre nuestra, para que deseando acoger la palabra y la vida de Jesús, con buena intención y buena voluntad, tengamos la paz y la alegría de los hijos de Dios.

Propósito
Reflexionar diariamente si mi oración de cada día me acerca la Padre y a Jesús.

Diálogo con Cristo
Querido Jesús, abre mi mente y, sobre todo mi corazón, para descubrir el tesoro de mi fe en tu Evangelio. Ayúdame a creer, aunque me duela, porque implique el que tenga que cambiar mi modo de pensar, mis ideas, donde me he «acomodado» para evadir toda exigencia. Dame la fuerza para dejar atrás mis prejuicios e inseguridades. ¡Muéstrame el camino de tu amor!

Santo de hoy - Justino, Santo mártir filósofo (+165 dC) - 01/06  Martirologio Romano: Memoria de san Justino, mártir, qu...
01/06/2024

Santo de hoy - Justino, Santo mártir filósofo (+165 dC) - 01/06


Martirologio Romano: Memoria de san Justino, mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, la cual confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido ante el prefecto Rústico y, por confesar que era cristiano, fue condenado a la pena capital (c. 165)

Filósofo cristiano y cristiano filósofo, como con razón fue definido, Justino (que nació a principios del siglo II en FIavia Neápolis-Nablus-, la antigua Siquem, en Samaria, de familia pagana) pertenece a ese gran número de pensadores que en todo período de la historia de la Iglesia han tratado de hacer una síntesis de la provisional sabiduría humana y de las inalterables afirmaciones de la revelación cristiana. El itinerario de su conversión a Cristo pasa a través de la experiencia estoica, pitagórica, aristotélica y neoplatónica. De aquí el desemboque casi inevitable, o mejor providencial, hacia la Verdad integral del cristianismo.

El mismo cuenta que, insatisfecho de las respuestas que le daban las diversas filosofías, se retiró a un lugar desierto, a orillas del mar, a meditar, y que un anciano al que le había confiado su desilusión le contestó que ninguna filosofía podía satisfacer al espíritu humano, porque la razón es incapaz por sí sola de garantizar la plena posesión de la verdad sin una ayuda divina.

Así fue como Justino descubrió el cristianismo a los treinta años; se convirtió en convencido predicador y, para proclamar al mundo este feliz descubrimiento, escribió sus dos Apologías. La primera se la dedicó en el año 150 al emperador Antonino Pío y al hijo Marco Aurelio, y también al Senado y al pueblo romano. Escribió otras obras, por lo menos unas ocho. Entre ellas la más importante es la titulada Diálogo con Trifón, y se la recuerda porque abre el camino a la polémica antijudaica en la literatura cristiana. Pero las dos Apologías siguen siendo el documento más importante, pues gracias a estos escritos sabemos cómo se explicaba el cristianismo en ese tiempo y cómo se celebraban los ritos litúrgicos, sobre todo la administración del bautismo y la celebración de la Eucaristía. Aquí no se encuentran argumentos filosóficos, sino testimonios conmovedores de vida en la primitiva comunidad cristiana, de la que Justino está feliz de pertenecer: “Yo, uno de ellos...”. Semejante afirmación podía costarle la vida. Y, en efecto, Justino pagó con la vida su pertenencia a la Iglesia.

Había ido a Roma, y allí fue denunciado por Crescencio, un filósofo con quien Justino había disputado mucho tiempo. El magistrado que lo juzgó, Rústico, también era un filósofo estoico, amigo y confidente de Marco Aurelio. Pero para el magistrado, Justino no era más que un cristiano, igual a sus compañeros, todos condenados a la decapitación por su fe en Cristo. Todavía hoy se conservan actas auténticas del martirio de Justino.

01/06/2024

Los misterios gozosos del Santo Rosario se rezan generalmente los días lunes y sábados.Dijo Juan Pablo II: "El primer ciclo, el de los «misterios gozosos», s...

Evangelio     Lc 1, 39-56Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.En aquellos días, se levantó María y se f...
31/05/2024

Evangelio Lc 1, 39-56
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos». María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
Palabra del Señor.

Comentario
Dios visita a su pueblo, lo cual es anticipado con la llegada de María a la casa de Isabel. Ella va llevando al Salvador, por eso todo es gozo y renovación en la casa que visita. Así sigue obrando Dios, por medio de María, cuando llega a una casa para acercar la salvación.

Oración introductoria
María, hoy concluye el mes dedicado a honrarte. Gracias por tu compañía. Gracias por tu amor, tu calor y tu cercanía de Madre. Pongo en tus manos este momento de oración, ayúdame a hablar con tu Hijo, a alabarlo y glorificarlo, como lo hacías Tú.

Petición
María, condúceme hacia la transformación completa en Jesucristo.

Meditación

Hoy contemplamos el hecho de la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel. Tan pronto como le ha sido comunicado que ha sido escogida por Dios Padre para ser la Madre del Hijo de Dios y que su prima Isabel ha recibido también el don de la maternidad, marcha decididamente hacia la montaña para felicitar a su prima, para compartir con ella el gozo de haber sido agraciadas con el don de la maternidad y para servirla.

El saludo de la Madre de Dios provoca que el niño, que Isabel lleva en su seno, salte de entusiasmo dentro de las entrañas de su madre. La Madre de Dios, que lleva a Jesús en su seno, es causa de alegría. La maternidad es un don de Dios que genera alegría. Las familias se alegran cuando hay un anuncio de una nueva vida. El nacimiento de Cristo produce ciertamente «una gran alegría» (Lc 2,10).

Isabel, durante cinco meses, no salía de casa, y pensaba: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor» (Lc 1,25). Y María decía: «Engrandece mi alma al Señor (...) porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lc 1,46.48). La Virgen María e Isabel valoran y agradecen la obra de Dios en ellas: ¡la maternidad! Es necesario que los católicos reencuentren el significado de la vida como un don sagrado de Dios a los seres humanos.

El relato evangélico de la Visitación nos muestra cómo la Virgen, después de la anunciación del Ángel, no retuvo el don recibido, sino que partió inmediatamente para ayudar a su anciana prima Isabel (...) El Magníficat no es el cántico de aquellos a quienes les sonríe la suerte, de los que siempre van "viento en popa"; es más bien la gratitud de quien conoce los dramas de la vida, pero confía en la obra redentora de Dios. Es un canto que expresa la fe probada de generaciones de hombres y mujeres que han puesto en Dios su esperanza y se han comprometido en primera persona, como María, para ayudar a los hermanos necesitados. En el Magníficat escuchamos la voz de tantos santos y santas de la caridad (...) Quien permanece por largo tiempo cerca de las personas que sufren, conoce la angustia y las lágrimas, pero también el milagro del gozo, fruto del amor.

Cuando era niño escuché esta frase dedicada a María: Mujer, eres tan grande y tanto vales que quien quiere una gracia y no recurre a ti, pretende volar sin alas. Desde ese día, grabé la frase en mi corazón pues vi en ella todo el cariño que puede tener una madre por sus hijos.

La escena de este evangelio está llena de sencillez, y al mismo tiempo, de un significado muy profundo. Es el encuentro de dos mujeres, una anciana y otra joven; una a punto de tener un hijo, y otra llevando al mismo Dios en su seno. Y de ese abrazo surgió una frase que repetimos diariamente en el rezo del Avemaría (“bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”), y un hermoso canto llamado el “Magníficat”, porque en latín empieza con esta palabra.

¿Y qué nos dice María en su canción?

Primero habla de Dios, porque para ella es lo más importante en su vida. Le llama Señor, Santo y Salvador. Luego cuenta su experiencia; de humilde jovencita de Nazaret a la más grande de todas las mujeres porque ha permitido que Dios haga con ella su obra. La tercera mirada de María es hacia los hombres, sobre todo a los pobres por quienes muestra una dedicación especial. A continuación nos dice que la promesa que hizo el Señor con Abrahán, va a cumplirse con el nacimiento del Mesías, es decir, de su Hijo Jesús.

Propósito
Llevar la Buena Nueva del Evangelio a un enfermo o a un necesitado.

Diálogo con Cristo
Jesús, quiero terminar esta oración consagrándome a María. Quiero imitarla en ese abandono total a la voluntad santísima de Dios, en su fe fuerte, en su esperanza inquebrantable y en su caridad ardiente. No permitas nunca que me separe de mi madre María, porque ella es quien educa mi corazón en la escucha y en la generosidad, para saber ser humilde y dócil a las luces del Espíritu Santo.

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