16/11/2018
Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. Apocalipsis 5: 9, 10.
Recuerda que tienes que ser capaz de alabarle por lo que ha hecho por ti, o de lo contrario no tienes la misma opinión de aquellos en el cielo, y al cielo no puedes entrar. Queda claro, por el cántico que he estado leyendo, que en el cielo Cristo es todos y todo. ¿Es Cristo así para ti? Es una solemne pregunta que se hace a las personas. ¿Es Cristo lo primero y lo último y el centro contigo, lo de arriba y lo de abajo, el cimiento y el pináculo, todo en todo? No conoce a Cristo quien no sepa que Cristo es todo. Cristo y compañía no funcionará nunca. Cristo es el único Salvador, la única confianza, el único profeta, sacerdote y rey para todos los que lo aceptan. ¿Es Él todo para ti?
.. Sí, Él es digno”, pienso que sería algo apropiado de hacer. Jesús es digno de mi vida, digno de mi amor, digno de todo lo que pueda decir de Él, digno de mil veces más que eso, digno de toda la música y las arpas en la tierra, digno de todos los cantos de los cantores más dulces, digno de toda la poesía de los mejores escritores, digno de toda la adoración de toda rodilla, digno de todo lo que todo hombre tenga o pueda concebir, o pueda abarcar, digno de ser adorado por todos los que están en la tierra y bajo la tierra, y en el mar, y en los cielos, y en el cielo de los cielos. Él es digno. Decimos: “digno”, porque no podríamos decir cuán digno. Creo que estos buenos cantores en el cielo deseaban darle al Cordero lo que le corresponde, y luego hicieron una pausa, y se dijeron: “No podemos darle la alabanza que merece, pero sabemos que es digno. No podemos pretender darle aquello de lo que es digno, pero diremos que es digno”. Sí, Él es digno. Si yo tuviera cincuenta mil vidas en este pobre cuerpo, Él es digno de que todas fueran derramadas
y Él las merecería todas. Él es digno, y si tuviésemos todas las minas de la India: plata y oro y joyas, los más raros tesoros de todos los reyes que hayan vivido jamás, si renunciáramos a todo por Él, y anduviéramos descalzos, Él es digno. Y si, después de haber hecho eso, fuéramos a permanecer día y noche en un trabajo perpetuo sin descanso, todo por Su causa, y si cada uno de nosotros fuera multiplicado en un millón, y todos nosotros trabajáramos así, Él es digno. Digno..
¡Oh que tuviera mil lenguas para cantar La alabanza de mi grandioso Redentor!” Que el tiempo y el espacio se convirtieran en una boca para el canto, y toda la eternidad hiciera resonar esas poderosas palabras: “Él es digno”. ¿Sientes tú que Él es digno? Si no lo sientes, no puedes ser admitido allá donde cantan ese cántico, pues si pudieras entrar allí
serías infeliz. Nunca esperes entrar allí hasta que tu alma pueda decir: “He confiado en Su sangre, soy por ella redimido para Dios, y el Redentor es digno; y voy a dar testimonio de Su dignidad hasta que el tiempo llegue a su fin”. Que Dios los bendiga a todos, por causa de Jesús. Amén.
(Sermon;El deleite del cielo. Charles Spurgeon.)