16/05/2026
Reunión de Valientes
"Llamados”
El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio.” — Proverbios 11:30
Hoy vivimos en un tiempo donde muchas personas tienen necesidades materiales, emocionales y espirituales. Hay corazones heridos, familias destruidas, jóvenes sin rumbo y personas que viven sin esperanza. Frente a esta realidad, Dios nos llama a ser luz en medio de las tinieblas, instrumentos de salvación y mensajeros de esperanza.
Ganar almas no es solo tarea del pastor o del evangelista; es un llamado para cada hijo de Dios. Desde el momento en que Cristo transformó nuestra vida, nos dio una misión: compartir el evangelio.
1. Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido
Lucas 19:10 dice: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
2. El amor debe impulsarnos
No podemos hablar de Cristo sin amor.
El amor fue lo que llevó a Jesús a la cruz.
3. El poder del testimonio
Una de las herramientas más poderosas para ganar almas es nuestro testimonio.
Quizás no todos sepan predicar, pero todos pueden contar lo que Dios hizo en sus vidas:
“Yo estaba perdido y Cristo me encontró”
“Yo estaba herido y Cristo me sanó”
“Yo estaba vacío y Cristo me llenó”
Tu historia puede abrir puertas donde un sermón no llegue.
4. La gran comisión sigue vigente
Mateo 28:19 dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”
5. Obstáculos para ganar almas
Muchas veces no hablamos por:
Miedo
Vergüenza
Rechazo
Falta de preparación
Pero Dios no busca perfección, busca disposición.
Moisés tenía miedo, Jeremías se sentía joven, Gedeón se sentía pequeño… pero Dios usó a todos.
El Espíritu Santo nos da valor, palabras y poder.
6. Hay recompensa para el ganador de almas
Daniel 12:3 dice: “Los entendidos resplandecerán… y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”
No hay mayor gozo que ver una vida rendida a Cristo.
El cielo celebra cuando un pecador se arrepiente.
No nacimos para escondernos, nacimos para brillar.
No fuimos salvados solo para esperar el cielo, sino para llevar a otros con nosotros.