01/09/2013
Día 76
Somos la Iglesia (7º Parte): Una oración por la Iglesia
Jua 17:20 »No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,
Jua 17:21 para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Jua 17:22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:
Jua 17:23 yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.
Jua 17:24 »Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.
Jua 17:25 »Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste.
Jua 17:26 Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.»
En esta semana concluiremos el tema referido a la Iglesia, reflexionando en la oración que Jesús realizó por la misma.
En la oración de Jesús por sus discípulos encontramos que él tenía un profundo interés en la comunidad que se estaba formando. En sus palabras podemos ver el amor que tenía para con ellos y por los que creerían en el futuro por el testimonio de ellos. Jesús le rogó a su Padre que protegiera la comunidad cristiana en todo momento. Esta protección, no significaba sacarlos de los problemas o del mundo, sino todo lo contrario, cuidarlos mientras estuviera en el mundo.
También rogó para que la comunidad se mantuviera unida con unidad que él tenía con su Padre. Finalmente pidió que esta comunidad fuera santificada en la Palabra de Dios.
La oración de Jesús sintetiza la verdad de que la vida cristiana es el conocimiento profundo y vivencial de Dios. Jesús lo ilustra por su intima relación con el Padre.
Te animo a que en este día puedas leer todo el capítulo de Juan 17, y después de meditarlo orar a Dios pidiendo por tu congregación local y por aquella conformada por todos los hijos de Dios, teniendo en mente el deseo que Jesús expresó en su Palabra para con la Iglesia: Jesús pidió por una unidad similar a la que él tiene con el Padre, de esa manera el mundo tendrá una fuerte evidencia de la divinidad de Cristo, reconocerán que somos el pueblo de Dios y verán su amor.
Victor Vallejo