08/05/2026
8 DE MAYO
DÍA DE LA VIRGEN DE LUJÁN
Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina.
El Milagro de la Imagen:
8 de Mayo
Corría el mes de mayo de 1630 cuando la milagrosa imagen de la Virgen de Luján llegó a la Argentina.
Antonio Farías Sáa, era un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús.
Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en una caravana rumbo a Sumampa.
La caravana se detuvo a orillas del río Luján a 67 kilómetros de Buenos Aires, en una hacienda, conocida como la estancia de Rosendo.
Al llegar el otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil, las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones.
Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marcho normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso.
Al ver que la Virgen María no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.
La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron en su casa, la noticia corrió por toda la región, y se enteraron hasta en Buenos Aires.
Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa, en este lugar permaneció la Virgencita desde 1630 hasta 1674.
El Negro Manuel:
Este hombre dedicó toda su vida, desde que llegó a la Argentina, a cuidar a la Virgen de Luján. Fue traído de África y vendido como esclavo en Brasil. Llego al Río de la Plata a los 20 años de edad, en la embarcación en donde venía la bendita imagen, presenció el milagro en la estancia de don Rosendo.
Se desconoce quien era su dueño, pero Manuel permaneció en la estancia al cuidado de la imagen, consagrando su vida a la atención de la santísima Virgen.
La tradición nos dice que Manuel, realizaba curas milagrosas con el sebo de las velas de la capilla y relataba a los peregrinos los viajes de la Santa Virgen, que salía de noche para dar consuelo a los afligidos.
Manuel le hablaba así a la Virgen: “Señora mía, ¿Qué necesidad tenéis Vos de salir de casa para remediar cualquiera necesidad siendo tan poderosa? ¿Como Vos sois tan amiga de los pecadores, que salís en busca de ellos, cuando veis que os tratan tan mal?”.
A raíz de su participación en estos sucesos, la Congregación para las Causas de los Santos, en la causa de beatificación iniciada en la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, reconoció a Manuel Costas de los Ríos, más conocido como el “Negro” Manuel, como Siervo de Dios.
Manuel guardaba de los viajes de la Señora los abrojos que desprendían del vestido de la Virgen. Con el tiempo se construyó una gruta para que la Virgen pueda ser venerada.
Luego, se elevó un Santuario en su honor. Se le conoce como la Madre de los Pontífices.
San Juan Pablo II, de visita en Argentina en 1982, dijo: "Ante esta bendita imagen de María, a la que mostraron su devoción mis predecesores Urbano VIII, Clemente XI, León XIII, Pío XI y Pío XII, viene también a postrarse, en comunión de amor filial con vosotros, el Sucesor de Pedro en la Cátedra de Roma". El Papa Francisco también le profesaba una especial devoción.