Dios Es Fiel Filial Fsa

Dios Es Fiel Filial Fsa Bienvenidos a Dios Es Fiel Filial Fsa.Somos una iglesia cristiana dedicada a predicar la palabra�

02/05/2026

✨️El Dios de milagro que alimento con 5 panes y 2 peces a 5.000 hombres sin contar mujeres y niños,y no solo eso sino que sobraron 12 canastas llenas.✨️🙌
💫Mateo:14:13-21💫📖

02/05/2026

✨️Teniendo a Dios en el corazón ❤️ se refleja en la integridad✨️🙌

✨️Que tengan un bendecido día del trabajador ✨️Que nuestro amado Señor bendiga sus trabajo,y él que es nuestro proveedor...
01/05/2026

✨️Que tengan un bendecido día del trabajador ✨️
Que nuestro amado Señor bendiga sus trabajo,y él que es nuestro proveedor,abra esas puertas de bendición a los que aún no lo tengan 🫂🙌

30/04/2026
29/04/2026

👋Hola te dejamos la invitación para la Reunion de hoy a las 20:15 hora
🫵 ¡No faltes!!!
📖Hay una palabra para tu vida❤️,tu familia🫂 y para tu casa🏡,algo va suceder a tu favor,donde esta él Espíritu de Dios🔥 la atmósfera cambia y tu vida es transformada no vas a salir de la misma manera que ingresaste🙌

💫¿SABÍAS QUE DIOS USÓ EXACTAMENTE EL MISMO RITUAL PARA EL HOMBRE MÁS SANTO Y PARA EL MÁS RECHAZADO? EL CÓDIGO DE LA SANG...
29/04/2026

💫¿SABÍAS QUE DIOS USÓ EXACTAMENTE EL MISMO RITUAL PARA EL HOMBRE MÁS SANTO Y PARA EL MÁS RECHAZADO? EL CÓDIGO DE LA SANGRE. NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO ASÍ...

Imaginá los dos extremos más opuestos de la sociedad en el antiguo Israel.
Por un lado, tenés al Kohen Gadol (el Sumo Sacerdote), el hombre más santo, vestido con oro y lino fino, el único autorizado para entrar a la presencia de Dios.
Por otro lado, tenés al Metzorá (el leproso), el hombre más impuro, vestido con harapos, desterrado fuera del campamento, obligado a gritar "¡Inmundo!" para que nadie se le acercara.

Para la religión, estos dos hombres jamás podrían cruzarse.
Pero cuando leemos el libro de Levítico, descubrimos un código ritual que dejó a los fariseos sin palabras. Dios ordenó que, para consagrar a estos dos hombres, se usara exactamente la misma ceremonia.

EL CÓDIGO DEL LÓBULO, EL PULGAR Y EL DEDO
En Levítico 8, cuando Moisés consagra al Sumo Sacerdote para que empiece su ministerio, sacrifica un carnero, toma su sangre y la aplica en tres lugares específicos del cuerpo del sacerdote:

El lóbulo de su oreja derecha.

El pulgar de su mano derecha.

El dedo gordo de su pie derecho.

Pero en Levítico 14, cuando un leproso se curaba y quería volver a ser aceptado en la sociedad, el sacerdote debía tomar la sangre de un sacrificio y aplicarla... ¿adivinás dónde?
Exacto: en el lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de su mano derecha y en el dedo gordo de su pie derecho.

EL SIGNIFICADO DE LAS TRES MARCAS
Dios no hace nada por casualidad. Estas tres partes del cuerpo representan la totalidad de la vida de un hombre:

La oreja: Lo que escuchás. A qué voces y autoridades prestás atención.

La mano: Lo que hacés. Tu trabajo, tus obras y tu servicio.

El pie: Por dónde caminás. Tu dirección, tus decisiones y tu propósito.

Al marcar esos tres puntos, Dios estaba diciendo: "Consagro lo que escuchás, consagro lo que tocás y consagro tu camino".

EL GOLPE A LA JERARQUÍA RELIGIOSA
¿Por qué Dios usaría el mismo ritual sagrado para el líder supremo y para el vagabundo enfermo?
Porque la gracia del Reino no conoce de jerarquías. La religión humana clasifica a la gente en "dignos" e "indignos". Pero para Dios, la misma sangre que se necesita para mantener santo al líder más grande, es la misma sangre que tiene el poder de restaurar al pecador más destruido.

Ante el poder de la sangre del sacrificio, el terreno se nivela. Nadie es tan santo que no la necesite, y nadie está tan sucio que no la pueda recibir.

EL SACRIFICIO EN EL CUERPO DE YESHÚA
Cientos de años después, el verdadero Sumo Sacerdote, Yeshúa, fue llevado a la cruz.
Y fíjate en dónde sangró Él para pagar por nuestro rescate:
Le pusieron una corona de espinas que hizo sangrar su cabeza y sus orejas.
Le clavaron grandes clavos en sus manos (pulgares).
Le atravesaron sus pies.

Yeshúa cumplió el ritual en su propio cuerpo. Sangró en la oreja, en la mano y en el pie porque Él era el Sumo Sacerdote perfecto, pero estaba muriendo fuera del campamento, tomando el lugar del leproso (nosotros) para poder meternos de nuevo a la casa del Padre.

DEJÁ DE LLAMARTE INMUNDO
Tal vez hoy te sentís como el leproso.
Tu pasado, tus adicciones, un divorcio o tus errores te hicieron creer que estás descalificado. Sentís que tenés que vivir "fuera del campamento", mirando de lejos cómo Dios bendice a los que sí son "santos".

Pero el Código de la Sangre te dice algo que te va a volar la cabeza:
Para Dios, la sangre de Yeshúa no solo te limpia la lepra... ¡te ordena como sacerdote!
Él tomó tu vergüenza para darte Su autoridad. Hoy, la sangre del Rey marca tu oreja, tu mano y tu pie. Dejá de gritar "¡Inmundo!" y empezá a caminar con la autoridad de un hijo que fue comprado a precio de sangre.

¡Tu lepra terminó; tu sacerdocio acaba de empezar!🙌💫

29/04/2026

🦺 *NO ES LO QUE CREES* 🦺

✨️"Dios no está apresurado con entregarte algo; está comprometido con formarte". ✨️

💝 *"Estoy convencido de esto: El que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús". (Fil. 1:6) (NVI)*📖

LO QUE ERES POR DENTRO SIEMPRE TERMINA SALIENDOProverbios 27:19 dice: “Como el agua refleja el rostro, así el corazón re...
28/04/2026

LO QUE ERES POR DENTRO SIEMPRE TERMINA SALIENDO

Proverbios 27:19 dice: “Como el agua refleja el rostro, así el corazón refleja al hombre.” Esa palabra enseña una verdad que muchos quieren evitar: tarde o temprano lo que una persona lleva por dentro termina viéndose por fuera. El rostro se refleja en el agua, pero el verdadero hombre se refleja en su corazón. No en lo que presume, no en lo que aparenta, no en lo que publica, no en lo que dice cuando todo está tranquilo, sino en lo que sale de él cuando la vida lo aprieta, cuando nadie lo mira y cuando tiene oportunidad de escoger entre lo correcto y lo torcido.

El corazón en la Biblia no se refiere solo a emociones. Habla del centro interior de la persona: deseos, intenciones, pensamientos, lealtades, motivaciones y decisiones. Ahí se forma lo que después se convierte en palabras, hábitos y caminos. Por eso una persona puede arreglar su imagen pública y seguir podrida por dentro. Puede verse correcta ante los hombres y seguir llena de orgullo, envidia, doble vida o engaño. Pero aunque por un tiempo lo esconda, el corazón siempre encuentra manera de reflejarse.

Jesús confirmó esto cuando dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). La boca no inventa de la nada; revela reservas internas. Cuando alguien habla con desprecio constante, algo adentro está torcido. Cuando alguien miente con facilidad, el corazón ya se acostumbró a la falsedad. Cuando una persona bendice, anima, sirve y busca la verdad, también se está viendo lo que hay dentro. Las palabras son ventanas. Las reacciones también. El trato a los débiles también. El manejo del dinero también. La fidelidad cuando nadie aplaude también.

Muchos creen conocerse por lo que sienten de sí mismos, pero la Biblia empuja a algo más serio: conocerse por lo que producen sus caminos. Hay gente que dice ser humilde, pero no soporta corrección. Dice amar, pero usa a los demás. Dice tener paz, pero vive sembrando pleitos. Dice ser recta, pero negocia principios cuando le conviene. Ahí el corazón ya habló aunque la boca diga otra cosa. Jeremías 17:9 advierte: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas.” Eso significa que uno puede mentirse a sí mismo. Puede justificarse, adornarse, suavizar lo malo y creer que está bien.

Por eso la autorreflexión verdadera no consiste en repetirse frases positivas ni en mirarse con indulgencia. Consiste en examinarse a la luz de Dios. David oró: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos” (Salmo 139:23). Esa oración duele porque invita a que Dios muestre lo que uno no quiere ver. Pero solo el que se deja alumbrar puede cambiar de verdad. El que se defiende siempre, el que culpa a todos, el que nunca admite nada, se queda atrapado en su propio engaño.

Las acciones y elecciones revelan carácter porque decidir muestra prioridades. Cuando nadie obliga y aun así eliges lo correcto, el corazón está siendo formado. Cuando podrías aprovecharte y no lo haces, algo limpio se está reflejando. Cuando fallas y reconoces sin esconderte, hay verdad adentro. Pero cuando siempre eliges lo fácil aunque dañe, cuando vendes principios por ventaja, cuando finges bondad para sacar provecho, también se está viendo el interior.

Esto importa porque el mundo enseña a pulir apariencia y descuidar esencia. Se invierte más en imagen que en integridad. Más en parecer que en ser. Más en discurso que en verdad. Pero Dios mira distinto. “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). Lo que impresiona a la gente puede no valer nada delante del cielo si el corazón está torcido.

También hay una esperanza fuerte en este proverbio: si el corazón cambia, la vida empieza a reflejar otra cosa. No estás condenado a seguir siendo lo peor que cargaste. Dios puede arrancar dureza, limpiar rencor, quebrar orgullo, sanar heridas y darte un corazón nuevo. Ezequiel 36:26 dice: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros.” Cristo no vino solo a mejorar modales; vino a transformar lo interior para que lo exterior tenga raíz verdadera.

Si esta verdad se ignora, la persona vive actuando. Sonríe por fuera y se pudre por dentro. Se muestra correcta mientras alimenta secretos oscuros. Se convence de que todo está bien porque nadie la descubrió. Pero el corazón no deja de reflejarse: se nota en la mirada fría, en la lengua hiriente, en la falta de paz, en relaciones rotas, en decisiones repetidas que destruyen lo bueno.

Antes de preguntar cómo te ven los demás, conviene preguntar qué está reflejando tu corazón. Porque tarde o temprano tu interior hablará más fuerte que tu imagen. Y cuando eso pase, no servirá culpar al mundo, al pasado ni a otros. Lo que sale de ti muestra lo que hay en ti. Si no te gusta lo que se está viendo, no basta cambiar el espejo; necesitas que Dios trate LO QUE ERES POR DENTRO SIEMPRE TERMINA SALIENDO

Proverbios 27:19 dice: “Como el agua refleja el rostro, así el corazón refleja al hombre.” Esa palabra enseña una verdad que muchos quieren evitar: tarde o temprano lo que una persona lleva por dentro termina viéndose por fuera. El rostro se refleja en el agua, pero el verdadero hombre se refleja en su corazón. No en lo que presume, no en lo que aparenta, no en lo que publica, no en lo que dice cuando todo está tranquilo, sino en lo que sale de él cuando la vida lo aprieta, cuando nadie lo mira y cuando tiene oportunidad de escoger entre lo correcto y lo torcido.

El corazón en la Biblia no se refiere solo a emociones. Habla del centro interior de la persona: deseos, intenciones, pensamientos, lealtades, motivaciones y decisiones. Ahí se forma lo que después se convierte en palabras, hábitos y caminos. Por eso una persona puede arreglar su imagen pública y seguir podrida por dentro. Puede verse correcta ante los hombres y seguir llena de orgullo, envidia, doble vida o engaño. Pero aunque por un tiempo lo esconda, el corazón siempre encuentra manera de reflejarse.

Jesús confirmó esto cuando dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). La boca no inventa de la nada; revela reservas internas. Cuando alguien habla con desprecio constante, algo adentro está torcido. Cuando alguien miente con facilidad, el corazón ya se acostumbró a la falsedad. Cuando una persona bendice, anima, sirve y busca la verdad, también se está viendo lo que hay dentro. Las palabras son ventanas. Las reacciones también. El trato a los débiles también. El manejo del dinero también. La fidelidad cuando nadie aplaude también.

Muchos creen conocerse por lo que sienten de sí mismos, pero la Biblia empuja a algo más serio: conocerse por lo que producen sus caminos. Hay gente que dice ser humilde, pero no soporta corrección. Dice amar, pero usa a los demás. Dice tener paz, pero vive sembrando pleitos. Dice ser recta, pero negocia principios cuando le conviene. Ahí el corazón ya habló aunque la boca diga otra cosa. Jeremías 17:9 advierte: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas.” Eso significa que uno puede mentirse a sí mismo. Puede justificarse, adornarse, suavizar lo malo y creer que está bien.

Por eso la autorreflexión verdadera no consiste en repetirse frases positivas ni en mirarse con indulgencia. Consiste en examinarse a la luz de Dios. David oró: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos” (Salmo 139:23). Esa oración duele porque invita a que Dios muestre lo que uno no quiere ver. Pero solo el que se deja alumbrar puede cambiar de verdad. El que se defiende siempre, el que culpa a todos, el que nunca admite nada, se queda atrapado en su propio engaño.

Las acciones y elecciones revelan carácter porque decidir muestra prioridades. Cuando nadie obliga y aun así eliges lo correcto, el corazón está siendo formado. Cuando podrías aprovecharte y no lo haces, algo limpio se está reflejando. Cuando fallas y reconoces sin esconderte, hay verdad adentro. Pero cuando siempre eliges lo fácil aunque dañe, cuando vendes principios por ventaja, cuando finges bondad para sacar provecho, también se está viendo el interior.

Esto importa porque el mundo enseña a pulir apariencia y descuidar esencia. Se invierte más en imagen que en integridad. Más en parecer que en ser. Más en discurso que en verdad. Pero Dios mira distinto. “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). Lo que impresiona a la gente puede no valer nada delante del cielo si el corazón está torcido.

También hay una esperanza fuerte en este proverbio: si el corazón cambia, la vida empieza a reflejar otra cosa. No estás condenado a seguir siendo lo peor que cargaste. Dios puede arrancar dureza, limpiar rencor, quebrar orgullo, sanar heridas y darte un corazón nuevo. Ezequiel 36:26 dice: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros.” Cristo no vino solo a mejorar modales; vino a transformar lo interior para que lo exterior tenga raíz verdadera.

Si esta verdad se ignora, la persona vive actuando. Sonríe por fuera y se pudre por dentro. Se muestra correcta mientras alimenta secretos oscuros. Se convence de que todo está bien porque nadie la descubrió. Pero el corazón no deja de reflejarse: se nota en la mirada fría, en la lengua hiriente, en la falta de paz, en relaciones rotas, en decisiones repetidas que destruyen lo bueno.

Antes de preguntar cómo te ven los demás, conviene preguntar qué está reflejando tu corazón. Porque tarde o temprano tu interior hablará más fuerte que tu imagen. Y cuando eso pase, no servirá culpar al mundo, al pasado ni a otros. Lo que sale de ti muestra lo que hay en ti. Si no te gusta lo que se está viendo, no basta cambiar el espejo; necesitas que Dios trate el corazón.

DALILA👉 “No todo lo que te atrae… te conviene.”No todo lo que te gusta… te edifica.No todo lo que deseas… te acerca a tu...
27/04/2026

DALILA
👉 “No todo lo que te atrae… te conviene.”

No todo lo que te gusta… te edifica.
No todo lo que deseas… te acerca a tu propósito.

👉 Porque la atracción… no es dirección.

Sansón no era débil.
Tenía fuerza.
Tenía llamado.
Tenía propósito.

Pero tenía un punto ciego:
👉 No sabía decir no a lo que le atraía.

Dalila no llegó con amenaza…
llegó con cercanía.

Con suavidad.
Con insistencia.
Con apariencia de confianza.

Cuentan que en el bosque había una llama fuerte.

Encendida.
Viva.
Difícil de apagar.

Un día, alguien le acercó un recipiente con agua… lentamente.
No de golpe.
No evidente.
Gota a gota.

La llama no reaccionó.
—“No pasa nada…”
—“Es solo un poco…”

Pero con el tiempo…
se apagó.
No por falta de fuego…
sino por lo que permitió acercarse.

Aquí está la verdad:
👉 No todo lo que parece inofensivo… lo es.

📖 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen…” (1 Corintios 6:12)

Porque lo que te atrae puede:

Distraerte.
Debilitarte.
Desviarte.

Y no siempre se ve como algo malo…
a veces se siente correcto.
Ahí está el peligro.

Sansón no cayó en un día…
cedió poco a poco.
Se acercó.
Jugó con el límite.
Ignoró señales.

Hasta que perdió lo que lo hacía fuerte.

Y eso sigue pasando hoy:

Relaciones que sabes que no te convienen…
pero te atraen.
Decisiones que sabes que no son correctas…
pero te gustan.
Caminos que sabes que te alejan…
pero te seducen.

Porque al final,
no todo lo que te atrae… te construye.
Y si no aprendes a filtrar lo que sientes…
vas a terminar perdiendo lo que importa.

Porque no fue la falta de fuerza lo que derribó a Sansón…
fue no saber decir no a lo que lo debilitaba.

✨️"Restitución"✨💫"La pérdida no es el final, es el punto de partida para que Dios restituya”💫📖25- Y les restituiré los a...
27/04/2026

✨️"Restitución"✨

💫"La pérdida no es el final, es el punto de partida para que Dios restituya”💫

📖25- Y les restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta... 26- Ustedes comerán hasta saciarse, y alabarán mi nombre, pues yo, el Señor su Dios, haré maravillas entre ustedes. Joel 2:25-26🔥🙌✨️
: Oscar Roda

👉🏻 Él Entra Contigo al Fuego.Dios no evita que entres al fuego, pero camina contigo dentro de él. Pregúntale a Sadrac, M...
24/04/2026

👉🏻 Él Entra Contigo al Fuego.
Dios no evita que entres al fuego, pero camina contigo dentro de él. Pregúntale a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Nabucodonosor calentó el horno siete veces más. La ley cambió, la cultura gritó “inclínate”, y ellos dijeron “no”. No los libró del decreto, no los libró de las cuerdas, no los libró de las llamas. Los metió al fuego atados y el fuego les quemó las ataduras. Lo que iba a matarlos los soltó. Porque cuando Dios te mete al horno, no es para verte ceniza, es para verte libre.

Entraron tres. Adentro eran cuatro. El rey mismo lo confesó: “el cuarto es semejante al Hijo de Dios”. Afuera había miedo, adentro había compañía. Afuera había sentencia, adentro había danza. Afuera los veían condenados, adentro los veían caminando con el Rey. El fuego no los consumió porque el Hijo estaba con ellos, y donde Él está, la muerte no manda.

Tu horno hoy tiene nombre: deuda, diagnóstico, traición, soledad. Y tal vez le has reclamado a Dios: “¿por qué no lo evitaste?”. Pero Él no te prometió ausencia de fuego, te prometió presencia en el fuego. Si te sacara de todo horno, seguirías atado. El fuego quema cuerdas, no hijos.

No ores solo “sácame”, ora “quédate conmigo”. Porque mejor es un horno con Él que un palacio sin Él. Mejor es crisis con Su voz que calma sin Su rostro. Los tres amigos salieron sin olor a humo, sin cabello chamuscado, sin cadena alguna. El rey que los condenó terminó promocionándolos. El fuego que iba a ser su final fue su plataforma.

Hoy entra al fuego de cabeza, pero entra con Él. No te va a evitar la prueba, te va a dar testimonio en la prueba. Y cuando salgas, no saldrás igual: saldrás libre, saldrás firme, saldrás con un cuarto Hombre en tu historia que el mundo no podrá negar a Dios quien permanece en medio de toda situación porque el oro debe ser probado por el fuego 🔥 🙌

Dirección

Eva Perón/Mza:63-Csa:38, Sobre Calle Raúl Viciconte Y PedroOcleppo
Formosa
3.600

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